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Álvaro Domínguez: “Un futbolista sabe perfectamente lo que hace su asesor fiscal”

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Álvaro Domínguez: “Un futbolista sabe perfectamente lo que hace su asesor fiscal”

Álvaro Domínguez. Madrid, 1989. Futbolista. Tras jugar en el Atlético y el Borussia Mönchengladbach, se retiró con 27 años por una lesión. Colabora en un manual de la AFE que indica a los exjugadores cómo gastar su dinero sin arruinarse.

En las grandes ligas americanas, el porcentaje de exjugadores arruinados es elevadísimo, ¿sucede lo mismo en el fútbol?
En menor proporción, pero a menudo. Un deportista de élite pasa de una vida en la que le da igual pagar mil más o mil menos a dejar de tener ingresos. Por primera vez tiene que echar cuentas a largo plazo. Si no ha tenido una buena educación o una familia que le haya sabido llevar, no está preparado para ese salto y, en vez de explotar su patrimonio, acaba tirando de ahorros. Y los ahorros se acaban. Eso suponiendo que no haya despilfarrado la mayoría de su dinero antes.
¿No deberían encargarse los clubes de asesorar y dirigir a sus futbolistas?
Un club tiene suficientes problemas como para preocuparse por la vida personal de sus empleados. Eso es labor de un representante, pero el 99% no lo hacen. Yo estaba en una de las mejores agencias [Bahía] y la dejé porque creía que debían ocuparse de mucho más que un contrato, unos porcentajes y unas comisiones. Si un padre no ha tenido la formación necesaria para asesorar a su hijo en temas fiscales o de patrimonio, les corresponde a los agentes. Pero van a lo suyo y el chico queda desamparado.
¿Esto pasa sólo en España?
La forma de trabajar de clubes y representantes españoles es un poco cutre. Hay representantes que cobran comisiones en efectivo de jugadores de Primera División, es de chiste. En Alemania todo está más profesionalizado. Cuando el primer mes cobré de golpe toda mi paga y las primas, llamé a mis padres sorprendido. Pero cada país tiene lo suyo. Por ejemplo, allí no contemplan que tener hernias discales burrísimas y artrosis en la espalda con 27 años sea provocado por del fútbol y no me dan una pensión por invalidez laboral que sí tendría en España. En general, este mundo no está a la altura del dinero que mueve.
Cuando un futbolista no cumple con Hacienda, ¿es culpable el jugador o sus asesores?
Un futbolista sabe perfectamente lo que está haciendo su asesor fiscal. Un asesor no toma la iniciativa de hacer las cosas mal sin contarle al jugador los riesgos que conlleva. Si delinque, es con el permiso del jugador.
Con la de horas libres que deja el fútbol, ¿por qué tan pocos futbolistas estudian?
Porque aunque se entrena y juega sólo unas horas, la presión es permanente y bestial. Yo iba estudiando como cualquier chaval: bachillerato, selectividad, universidad… Pero llegó un día, jugando ya en el Atleti, en que no pude más. Sólo quería desconectar. Consola, apuestas, amigos, pelis, lo que sea. Es muy difícil asumir esas dos presiones a la vez.
¿Cómo asumes el primer día que miras tu cuenta y hay cientos de miles de euros?
Es un cambio muy drástico y sin una educación es muy difícil saber administrar ese dinero. Se critica mucho a los futbolistas, pero dale a cualquier chaval de la calle, que llega apurado a fin de mes, un millón de euros y a ver cómo se lo organiza. No creo que se comporte mejor que cualquier futbolista.
¿Cómo se gasta un millón de euros?
Coches cada vez más caros, relojes cada vez más grandes. Cuando eres futbolista no valoras el dinero. Coges un avión privado para ir a cenar y consideras que es normal. Y yo soy el primero que lo he hecho. He salido una noche con mis amigos y me he encontrado con una factura de 15.000 euros. Es normal que quien lo lea piense que soy tonto. Y no, porque es algo que haces una vez en tu vida por saber lo que es, pero tienes que recordar que esa no es la realidad. El problema es que muchos pierden esa perspectiva y convierten la excepción en regla.
¿Os rodean los moscones intentando aprovecharse de vuestro dinero y vuestra inconsciencia?
Sí, constantemente. Yo he tenido la suerte de que mis padres me controlaban tanto a mí como a mi dinero, pero no es lo habitual y muchos futbolistas son presa fácil.
Los padres como tabla de salvación…
Depende. En realidad, el principal peligro para un chaval adolescente que prometa mucho, son los padres. Hay mucho cafre que ve a sus hijos como a una gallina de los huevos de oro y acaba arruinando sus carreras.
¿Hay alguna piedra en la que el futbolista tropiece mil veces?
Las bodas. El futbolista se casa muy pronto, muy ingenuo, a menudo con personas que no conoce mucho… No tiene ni idea de separación de bienes y esas cosas y luego llegan unos palos tremendos.
¿Qué consejo darías a un joven futbolista?
Infórmate de todo, elige bien tus consejeros, escúchales y ponte siempre en lo peor. ¿Qué pasa si me lesiono? ¿Si en vez de en Primera juego en Segunda? Ten un plan B.
¿Qué queda después del fútbol?
Mi caso es especial, porque sufrí tanto los últimos años con la espalda que retirarme fue una liberación. Ir a entrenar era una pesadilla y jugaba los partidos con el freno de mano echado. Después, la operación y la recuperación fueron una batalla tremenda contra el dolor y la frustración. El dolor persistía y durante dos años sólo quería estar en la cama. No quería vivir así y decidí retirarme. Y aun así hay días que no sé qué hacer, que me siento completamente vacío. Son momentos duros, pero yo tenía otros intereses. Por desgracia, soy excepción. A muchos les devora.
Y ahora te encuentras con 28 años y una vida nueva por delante. ¿Qué planeas hacer con ella?
Al día siguiente de la última operación, me di cuenta de que no iba a volver a jugar. Llamé a mis padres al hospital para que me explicaran qué tenía exactamente: dinero, propiedades, todo. Porque hasta ese momento todo me lo llevaban ellos. Cuando eres futbolista no te enteras de lo que tienes ni de lo que ganas, no tienes ni interés en saberlo porque sabes que hay de sobra. Y empecé a maquinar como explotar mi patrimonio para poder vivir de él sin tener que vender ni trabajar. No porque no quiera trabajar, sino porque quiero trabajar en lo que me guste sin importarme que me paguen mil o 10.000. Compré casas, remodelé, invertí… Somos privilegiados y podemos permitirnos esto, pero pocos lo hacen. Generalmente el futbolista retirado vive de vender lo que tiene y no de explotarlo.
¿Y cuál será ese trabajo que te guste del que hablas?
 No podría ser entrenador porque el césped me ha quemado mucho. Tengo idiomas. Inglés, francés, alemán… Me veía en la dirección deportiva y el Atleti me ofreció un puesto, pero no me quiero anclar a un club y dejar de cultivar otras relaciones. Así que me voy a meter en la representación, pero bien llevada. Que un jugador sea atendido en todo y no sólo en lo contractual. También en temas médicos, nutritivos, fiscales, asesoría de patrimonio… Todo lo que el jugador necesita para sacar el máximo provecho de su carrera y evitar problemas futuros. Pero para eso no puedes tener más de tres jugadores, el que tiene 20 no los va a cuidar. Y ese es mi objetivo: hacer un trabajo bien hecho.
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