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Cinco directivos de EL PAÍS denuncian a Prisa por Comunista

El Pais

A principios de mes de junio se produjo un cambio en la dirección de “El País”, en que no solo se trato del cambio que hubo de Antonio Caño por Soledad Gallego Díaz, sino que la nueva directora del diario realizó cambios relevantes en la redacción.
La nueva directora, quitó de sus puestos a director adjunto a David Alandete, José Manuel Calvo y Rafa de Miguel. De igual forma ocurrió con el jefe de Opinión José Ignacio Torreblanca.

El mayor impacto ocurrió cuando se conoció que los cambios realizados en muchos casos fueron con despido. Los periodistas no fueron colocados en otros cargos de menor importancia, la nueva directora del diario ha organizado su equipo personal con personas de su entera confianza en los puestos claves de redacción, por lo que terminó con el trabajo de esos periodistas.
Según las fuentes consultadas, se ha podido conocer que varios periodistas afectados han presentado ante los tribunales una demanda contra Ediciones El País SL, la empresa del Grupo Prisa que se encarga de editar el diario.

Son cinco los profesionales que han emitido demandas en contra del diario frente a los juzgados de lo Social de Madrid. Estos son:

David Alandete quien fue director adjunto y mano derecha de Antonio Caño por cuatro años. José Ignacio Torreblanca, quien fue Jefe de Opinión nombrado por caño, anteriormente fue columnista durante 10 años y miembro del consejo editorial.

Maite Rico, quien fue subdirectora encargada de la edición del fin de semana y de suplementos. Además fue corresponsal en varios países.
José Manuel Calvo, quien fue director adjunto y subdirector de Opinión. Además de redactor internacional y corresponsal en Washington.
Luis Prados, quien fue subdirector responsable de la edición de América, con treinta años de servicio en el periódico.

Según las fuentes, estos periodistas de EL País han denunciado a la empresa en los juzgados de lo Social, motivados por que sus despidos puedan considerarse improcedentes o nulos, ya que se encuentran originados a su parecer por “causas ideológicas” y no por razones dentro de la legislación laboral.

Teniendo en cuenta que Soledad Gallego Díaz fue colocada al frente de El País justo en el momento en que Pedro Sánchez llegó al Gobierno de España lo que obedece una nueva estrategia para la dirección de Prisa, en la Manuel Mirat busca recuperar seguidores con una ideología más clara de izquierda frente al claro “centrismo” por parte de Antonio Caño.

Con esa estrategia, la nueva directora eliminó de sus puestos a los más cercanos colaboradores de Antonio Caño y recuperó a personajes históricos de El País como es el caso de Joaquín Estefanía, lo que indignó a los afectados es que no pudieron siquiera seguir trabajando como redactores o columnistas, sino que fueron despedidos, “es la primera vez que en El País hay una decisión así de cortar tantas cabezas al llegar un director nuevo”
Las razones que la empresa ha alegado para justificarse en algunos casos, según las fuentes. En el lugar de José Ignacio Torreblanca el despido fue justificado por “pérdida de confianza”, a pesar de que en la demanda eso no es un argumento de tipo laboral que admita un despido, como lo serían faltas disciplinarias o económicas.

Así como personas cercanas a los afectados critican la justificación, ya que el despido ocurrió, apenas con la llegada de Soledad Gallego Díaz a la dirección del diario, y le comunicó de manera directa que sería sustituido como jefe de Opinión. Aseguran “en tan poco tiempo no puede haber perdido la confianza”.

En el caso de Torreblanca se trata de un asunto particular, ya que Antonio Caño había firmado un contrato junto con él por el cargo de jefe de Opinión por algunos años, un tiempo trazado y que luego podría continuar escribiendo para el periódico como se había realizado hasta el momento.

El contrato, según la demanda presentada por Torreblanca, específica que podría estar destituido del puesto de jefe de Opinión, pero que no le podían alterar la categoría ni podrían reducir el sueldo: como ya había ocurrido en el pasado con los antiguos jefes de opinión u editorialistas, como ocurrió con Joaquín Estefanía, los cuales siguieron siendo columnistas al dejar los puestos de responsabilidad.
A pesar de ello, en este caso el Departamento de Recursos Humanos de EL País presentó el despido directamente. Lo mismo en los otros casos, algunos fueron colocados en otros puestos, como es el caso de Rafa de Miguel, que ubicaron en la corresponsalía en Londres, pero otro como Calvo, Alandete, Prados y Rico, fueron despedidos.

La justificación de la dirección de El País es que dichos periodistas no “encajan” el proyecto nuevo de Soledad Gallego Díaz. Algo que les dejó sorprendidos “después de treinta años en el periódico, ahora no encajo y no tengo hueco” comentan con ironía.
Los despidos se acompañaron de indemnizaciones, las cuales podrían aumentarse en caso de que la demanda progrese y los jueces consideren que los despidos son improcedentes o nulos.

Según las fuentes consultadas, se señala que el proceso está abierto, y que cada una de las demandas es individual por lo que cada una está en una fase deferente, tras la presentación de las demandas, se presentaron actos de conciliación para proporcionar a la empresa una oportunidad para que pudiera llegar a un acuerdo con los afectados. Dichos actos iniciaron en julio, y el último se dio el 3 de septiembre.

Sin embargo, el acuerdo no tuvo posibilidades de progreso, de hecho algunos afectados expresan que en el acto de conciliación no acudió ningún representante de la empresa
En los meses próximos se fijaran las fechas para los juicios por las demandas contra el diario de parte de los cinco afectados luego de la llegada a la dirección de Soledad Gallego Díaz.

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