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¡Nos roban a mano armada! El Gobierno quiere subir los impuestos que más riqueza destruyen

Pedro Sánchez

El Gobierno de Pedro Sánchez lleva semanas en negociaciones con Podemos para una nueva batería de aumentos tributarios para aumentar más los gastos públicos. A pesar de ello, más del rumbo fiscal se justifique o no, uno de los punto que más preocupa es que tanto la formación morada como el PSOE apuesta, por el disparo de los tributos más dañinos para la economía de España.

Los impuestos son medidas que causan daño al sector privado, ya que disminuyen la renta disponibles de las familias españolas y el límite de beneficio de las empresas, al mismo tiempo que deforman las direcciones de todos los afectados, pero unos con más efectos que en otros. Eso es lo que se conoce en los libros como “eficacia fiscal”. Es bien dicho que la estructura fiscal “eficiente” es aquella que reúne el dinero que se necesita para que los servicios públicos sean financiados, pero en el menor coste en relación a el crecimiento y el empleo. De ello que unas subidas fiscales resultan más dañinas que otras.

En la estructura fiscal actual, la cual es poco eficiente se compara con las otras potencias de Europa, ya podría recaudarse los mismo con impuestos menos perjudiciales para la economía, punto evidenciado con un estudio reciente publicado en Funcas con el título de Estructura fiscal, crecimiento económico y bienestar en España, por los economistas José E. Boscà, Javier Ferri y Rafael Domènech.

El informe lo primero que hace es una comparación entre la estructura fiscal de España y la de otras potencias de Europa, como Austria, Alemania, Dinamarca, Bélgica, Holanda, Finlandia, Suecia y el Reino Unido, para ello se analizan los tipos impositivos implícitos (los ingresos fiscales sobe la base de cada uno de los impuestos) que son aplicado en el trabajo ( las rentas y las cotizaciones sociales), el capital ( las empresas, el ahorro, las riquezas, y las transacciones de los activos) y al consumo ( el IVA, la energía, el tabaco y los demás impuestos indirectos).

El nivel fiscal en el trabajo en España ronda un 31% entre los años 1995 y el 2015, entre un 37,7 % de la UE- 8, pero la menor imposición frente una carga mayor de cotizaciones sociales un 22,9%, mayor a la de la media de Europa.

En cuanto el capital el 29,3 %, es parecido al de la UE- de 29,5%. Cuando en España es situada en la cola europea en cuanto a la imposición directa que es de 14,5%, 9,4 puntos por debajo del promedio de la EU- 8 que es 23,95.

De esta forma se puede ver que la estructura fiscal de España es caracterizada por la baja imposición frente el consumo, con elevadas cotizaciones sociales, unas tributaciones menor frente las rentas del trabajo, dejando fuera las cotizaciones y la fiscalidad frente el capital en línea con el promedio de las otras economías de Europa.

¿Qué efectos en concreto tienen los impuestos frente el crecimiento y el empleo? Según el estudio, los tributos más distorsionadores y perjudiciales para las actividades económicas frente el capital ( las sociedades y el ahorro) y las cotizaciones sociales, y los menos perjudiciales serían los indirectos (consumo)
En definitiva el aumento de presión fiscal en un punto porcentual de PIB, sería traducido como una destrucción de las riquezas que son equivalentes a 1,2 puntos (-12.000 millones de euros), si se suben los impuestos por encima del capital, un punto si logra al elevar las cotizaciones (-10.000millones), en un poco más de 0,8 puntos por medio del IRPF (un -8.000) y aproximadamente 0,7 puntos por los impuestos indirectos (7.000).

A pesar de ello, el aumento de las subidas de impuestos que son negociadas por PSOE y Podemos, son las más perjudiciales para la recuperación económica, ya que ambos apoyan disparar los impuestos de las sociedades, los tipo de ahorro en el IRPF, las sucesiones, las donaciones, el patrimonio, la fiscalía del Sicav y del Socimis, como también las cotizaciones sociales.

En este ámbito, el informe recauda los efectos que posiblemente tendrían las subidas sobre las actividades económicas, el resultado es bastante claro. Al elevar la tributación por encima del capital de 29,3% que es actual a un 61% para lograr un máximo posible de +6%, el PIB se vendría abajo en un 19,8%, el empleo que es equivalente a un tiempo completo se vendría atrás en un 4,5% y los salarios bajarán a un 12%, debido a la estrategia fiscal se vería afectada de manera negativa la inversión.
Si se duplicarán los impuestos al trabajo, en especial las cotizaciones a un 57,5 % para lograr un potencial máximo recaudatorio, los ingresos públicos podrían aumentar en un 29% pero hundiendo el PIB a más de 31%, destruyendo el 29% de empleo y disminuyendo los sueldos reales a un 20% en dos años.

Por el contrario, la tributación indirecta, es menos perjudicial, ya que la destrucción del PIB y del empleo sería menor, que por encima del empleo y del capital para lograr el mismo aumento recaudatorio, sin que se afectará también el salario real.

Los expertos en el tema han concluido que “la devaluación fiscal” permitiría que se mantenga el nivel actual de ingresos, al mismo tiempo que favorece el crecimiento, el empleo y exportaciones por medio de una competitividad mayor, como ocurre en los países nórdicos. Por ejemplo en un país como Dinamarca, el tipo implícito de cotizaciones sociales están situados en el 2%, cuando tienen una de las tributaciones sobre el consumo más altas de toda Europa.

Contrario a ello, Podemos y el PSOE, buscan aumentar la fiscalía por encima de la empresa, la riqueza, el ahorro y las cotizaciones sociales, lo que terminaría con graves daños y deformaciones del conjunto de la economía de España.

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