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Pablo Casado exige un 155 permanente

Pablo Casado

La situación de Cataluña no deja de ser prioridad para el PP, por lo que no dejara de exigir al Gobierno el 155. La agenda planteada por los Ciudadanos para la semana pasada en contra de Pedro Sánchez, causó gran polémica, debido a su tesis doctoral.

Se trata de un terreno bastante molesto para la dirección popular, debido al “caso del máster” y que además Génova requiere escapar añadiendo distintas situaciones a la disputa. Lo tratan de enmascarar, argumentando que España está en “problemas reales y graves”, como el problema catalán o “el deterioro económico” y no se puede perder el tiempo con “polémicas estériles como las que caliente Albert Rivera sólo para tener su cuota de protagonismo”.

El problema de Cataluña es grave y todos los indicios muestran que los independentistas buscan agitar las calles en busca del acompañamiento al juicio en el Tribunal Supremo en contra de los subsidiarios de la unilateral de declaración de independencia. El PP no busca la competencia callejera con Rivera. Ya han valorado claramente los pros y contras y saben que estar en las calles, sin dejar la constitucionalidad, explican, que existen formas distintas de actuar como agentes agitadores de la movilización, como competencia del independentismo radical “que no puede traer nada bueno”.

Por otro lado Génova ya tomó la decisión para no seguir con el camino de los Ciudadanos en retirar los lazos amarillos, dando la batalla en el ámbito institucional y las iniciativas parlamentarias, resumiendo, un ejemplo es la Ley de Símbolos que el PP ha anunciado en su etapa del gobierno, pero que nunca se registró en el Congreso mientras que Rajoy estaba en la Moncloa.

Esta contención, por lo que dicen “no contribuirá aún más a la ruptura social”, tiene parejas iniciativas nuevas de políticas, que presumen ir algunos pasos delante con respecto de posición del gobierno pasado. Al ser este el que apostará por sacar el artículo 155 de perfil bajo, y como salida final la declaración unilateral de la independencia, el nuevo PP sabe que las circunstancias no son las mismas y obligan no solamente a la activación del artículo 155, sino también a modelos que se propone al Gobierno, y que le ofrecen una mayoría absoluta en el Senado para suspensión de la autonomía que fue aplicada en el Ulster por Tony Blair. Sin condicionar el plazo predeterminado, como se realizó en el Gobierno de Rajoy con el acuerdo con los Ciudadanos y con el PSOE, al momento de aclarar que el 155 se alzaría con la celebración de las elecciones y de la constitución en un nuevo gobierno de la Generalitat con legalidad.

En el año 2002 el Gobierno británico dio el anuncio de la suspensión de la autonomía del Ulster frente a la crisis formada por un aparente espionaje por parte de la IRA dentro de las sedes de las instituciones autónomas norirlandesas. En el Reino Unido suspender la autonomía se ha vuelto algo común en las relaciones que hay entre Irlanda del Norte y Londres. Desde los años 1988, el Gobierno Inglés ha suspendido cuatro veces los poderes de Irlanda del Norte. Con Blair, estuvieron suspendidos por 5 años, entre los años 2002 y 2007.

Con esos resultados, el PP piensa que el momento de avanzar más ha llegado, por lo que sugiere aplicar un 155 permanente a Cataluña, como hizo el Partido Laborista en Reino Unido. Se trata de contextos diferentes, pero con la nueva dirección popular con ofensiva independentista se sigue el camino y que la presidencia de la Generalitat de Torra es “solo un tránsito más” en el camino que ya marcó Puigdemont en pasado año.

El Gobierno de Pedro Sánchez argumenta que no existe legalidad, que la Generalitat en manos de Torra se desplaza en el limbo y que permite la distensión, lo que llaman la “operación diálogo dos”, luego de que inició su día la que hoy es vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.
Las exigencias con que el PP va a presionar al Gobierno por estos meses incluye que se introduzcan “hombre de negro” dentro de la Generalitat.

Que no sean la dirección desde las consejerías de Madrid, sino que se cambien a Cataluña los equipos. “y por supuesto, interviniendo la educación, TV3, los Mossos y todas las funciones públicas”. En medio de la negación de Rajoy con Pedro Sánchez y Rivera para la aplicación del 155 contra a las declaraciones de unilateral de independencia, la opción fue la destitución del gobierno completo de la Generalitat, pero gestionando desde Madrid, y sin que dicha intervención afectará la televisión pública, ni tampoco otras áreas como la educación.

En el Gobierno de Rajoy no se quiso aprovechar el comienzo del curso escolar para asegurar que las inscripciones solo aparecieran en castellano. Se prefirió mirar a otra parte, justificando que las la educación solo le competía al Parlamento Catalán, por lo que la hoja de inscripción para el año 2018-2019 no tuvo ningún cambio, con respecto al año anterior, a pesar de que estaba vigente el artículo 155.

La intervención no pudo utilizarse para que las familias pudiesen decidir si inscribir a sus hijos en castellano o en catalán, a pesar de la dirección de la consejería de Educación, se encontraba a cargo del Ministerio de Educación que era dirigido por Iñigo Méndez de Vigo. Efectivamente, en febrero del pasado año, el Gobierno dio el anuncio que el existía la posibilidad que en la próxima matriculación para el nuevo curso en Cataluña, se incluyera una nueva casilla en que los padres pudiesen utilizar el castellano como la lengua para inscribir a sus hijos, luego de solicitarlo al sindicato de profesores AMES y a la Sociedad Civil Catalana.

En la dirección actual del PP se ha colocado como estrategia anteponerse a lo realizado por Gobierno de Rajoy, el PSOE y los Ciudadanos, desarrollando conjuntamente el 155 ante la defensiva de Puigdemont. Después de criticar a la directiva de Rajoy, explicando que la actuación de ese momento, no se iguala al interés actual de preservar el acuerdo que existe entre los partidos.

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