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Fitch sube un escalón el ráting de España por el “impacto limitado” de Cataluña

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Fitch sube un escalón el ráting de España por el “impacto limitado” de Cataluña

La economía española vuelve a gozar de una solvencia notable. La agencia de calificaciones crediticias Fitch -la tercera más importante del mundo- ha elevado el ráting de la deuda española a largo plazo un escalón, desde BBB+ hasta A-, con perspectiva “estable”.

España vuelve así al club de países merecedores de la nota A, un estatus que perdió en 2012, en el punto álgido de la crisis de deuda soberana de la zona euro, que afectó también a Grecia, Portugal, Irlanda e Italia.

Fitch arguye la sólida marcha de la economía española como principal argumento para la subida del ráting soberano: “España sigue beneficiándose de una reducción de los desequilibrios macroeconómicos, respaldada por una fuerte recuperación económica de base amplia”. Además, “ha habido un mayor desapalancamiento, con la deuda no financiera del sector privado en 159,9% del PIB a fines de septiembre, una reducción de 25 puntos desde el comienzo de 2015”.

La compañía, con sede en Londres, mantiene su previsión previa de “una moderación en el crecimiento del PIB al 2,5% en 2018 y al 2,2% en 2019, ya que la holgura económica se absorbe constantemente”. Fitch recuerda que España creció un 3,1% en 2017, convirtiéndose en una de las economías con mejores resultados en la UE. Además, se espera que este mismo año el país salga del protocolo de déficit excesivo.

La agencia hace notar que “el impacto económico” de la crisis política de Cataluña “ha sido limitado hasta ahora”. “Los principales datos indican una disminución del crecimiento de la economía catalana -que representa el 20% del PIB de España- desde el 0,9% en el tercer trimestre de 2017 a alrededor del 0,7% en el cuarto”, añade Fitch en su comunicado. Las elecciones del 21-D, en las que el independentismo reeditó su mayoría en escaños, “presentan un desafío para la formación y la cohesión del próximo gobierno regional”, pero la compañía de ráting continúa viendo la secesión “como muy poco probable”.

“Nuestra suposición central sigue siendo que finalmente habrá un acuerdo sobre la reforma regional de financiación y una mayor autonomía de Cataluña dentro de España”. En todo caso, Fitch opina que “éste será un proceso largo” que podría “escalar de vez en cuando”.

“Varios factores se oponen a una nueva escalada de tensiones, incluida la plena participación de los partidos en las elecciones del mes pasado, la mayoría del voto popular contra la independencia catalana, la naturaleza pacífica de las manifestaciones públicas, el funcionamiento continuo de los servicios públicos y algunos signos de fatiga pública con el enfrentamiento político”, agrega el comunicado, aunque recuerda que existen aún “puntos conflictivos”. En la actualidad, la agencia no observa “un paquete de políticas que pueda ser la base de un acuerdo mutuamente aceptable a corto plazo entre el Gobierno nacional y el de Cataluña”.

“Confianza” en la economía española

El Gobierno ha recogido la noticia como todo un espaldarazo. El ministro de Economía, Luis de Guindos, asegura: “La subida del ráting confirma la confianza en nuestra economía, que se sustenta en un crecimiento robusto, con fuerte creación de empleo y reducción del déficit público”. La decisión de Fitch, junto con la rebaja de la prima de riesgo en los últimos días, “facilitará ampliar la base inversora y reducir los costes de financiación del Tesoro y del conjunto de la economía, ya en niveles históricamente bajos”, apunta. El ministro confía en que las otras dos grandes agencias internacionales, Moody’s y Standard & Poor’s (S&P), eleven también la nota de España.

Hay que recordar que la preocupación por la intentona separatista catalana y la victoria en escaños de los partidos independentistas son los dos motivos que habían frustrado hasta ahora las posibilidades de aumento del ráting por parte de Moody’s y S&P. La primera califica a España con una nota de Baa2 -dos escalones por encima del bono basura-y S&P, con BBB+. Esta agencia ha reconocido este mismo mes que es la situación política actual de Cataluña la que impide por ahora un aumento-. Moody’s fue más allá y aseguró, a finales de diciembre, que el resultado de las elecciones autonómicas catalanas “es negativo para el crédito, tanto de Cataluña como de España, que fracasa en resolver las tensiones políticas entre la Generalitat y el Gobierno”. Cataluña ya se encuentra en “bono basura” (Ba3), pero podría caer más bajo, incluso.

La subida de ráting que aprobó Fitch es una decisión que los mercados habían descontado en parte durante el día, por eso la prima de riesgo española cayó a 87 puntos básicos, el nivel mínimo desde abril de 2010. El bono español a 10 años -periodo de vencimiento que se toma como referencia- cayó del 1,493% anterior al 1,443%.

El rendimiento del bono alemán del mismo plazo, cuya diferencia con el español es la que determina la prima de riesgo, también se redujo, aunque en menor medida, del 0,573% al 0,568%.

“Lo que está premiando Fitch es la gran estabilidad económica y financiera de España”, resume Rafael Pampillón, catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo. “España ha depurado su sector financiero, tiene un superávit favorable por cuenta corriente, cuenta con estabilidad de precios y está reduciendo el déficit, así que la tendencia es muy buena”, agrega. “Sólo la situación de Cataluña genera dudas, ya que podría tener incidencia sobre los ingresos fiscales y el paro”, añade Pampillón, también profesor en IE Business School.

Deuda más barata

José Carlos Díez, profesor de economía de la universidad de Alcalá, vaticina que, tras la subida del ráting, la prima de riesgo de la deuda española puede bajar aún más, hasta los 75 puntos básicos. “Esta noticia va a suponer ahorros para España”, pero son casi imposibles de cuantificar, por la volatilidad de las cotizaciones de los bonos, que no sólo responden a la calificación crediticia, agrega Díez.

Ambos profesores recuerdan que la calificación soberana del país “se extiende” también a la deuda corporativa. Es decir, las empresas podrán emitir deuda más barata.

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