Economia

Los estancos se reinventan ante la caída de las ventas de tabaco

Los estancos se reinventan ante la caída de las ventas de tabaco

Los estancos se reinventan ante la caída de las ventas de tabaco

Incorporan la venta de tarjetas prepago, las transferencias de dinero o la compra de entradas a su oferta.

El año que acaba de terminar volvió a marcar un descenso en la venta de cigarrillos. A falta de conocer los datos de diciembre, que el Comisionado para el Mercado de Tabacos hará públicos en unos días, las cifras muestran caídas tanto en volumen como en euros. En concreto, entre enero y noviembre se vendieron 2.071 millones de cajetillas en España, un 2,65% menos, por un total de 9.370 millones, lo que supone una caída de 71 millones. Si echamos la vista una década atrás, el descenso suma un 50% en unidades y un 9% (940 millones de euros) en valor, debido al alza de precios.

Uno de los principales damnificados de esta tendencia de mercado han sido los estancos, ya que el 8,5% que ingresan por los cigarrillos que venden supone entre el 80% y el 90% de su facturación. Por ello, este gremio se ha visto obligado a buscar fuentes de ingresos adicionales a toda velocidad.

Venta complementaria

Los estancos pudieron abrir la puerta de par en par a nuevos tipos de productos en 2014, ya que la modificación del Real Decreto 1199/1999 de 10 de septiembre estableció que en estos establecimientos “será libre la comercialización de otros productos o la prestación de servicios, sin más requisito que la presentación de una declaración responsable ante el Comisionado para el Mercado de Tabacos”.

Cierto es que “el estanco siempre ha vendido algo más que tabaco, como han sido sellos, certificados médicos o recargas de abonos de autobús o de tarjetas de teléfono”, afirma Mario Espejo, presidente de la Unión de Estanqueros. Pero también es cierto que “la llegada de nuevos productos se ha intensificado en los últimos tiempos para hacer frente a la bajada en la venta de productos de tabaco”, reconoce el directivo.

La última apuesta del sector ha sido PocketPay. Se trata de una línea de tarjetas de crédito prepago desarrollada por la entidad financiera e.Kuantia que los estancos comenzaron a vender en exclusiva en noviembre. La tarjeta tiene las ventajas de una Visa, aunque no está asociada a una cuenta bancaria. El usuario llega al estanco, compra la tarjeta por 9,90 euros y a partir de ahí la recarga con la cantidad que estima oportuna hasta un máximo de 250 euros. “Está dirigida a prestar un servicio en aquellas poblaciones que ya no tienen una entidad bancaria, así como para aquellas personas que tienen reparos a comprar online con su tarjeta, a turistas que puedan temer un robo o a padres que prefieren que sus hijos no lleven dinero en efectivo”, señala Mario Espejo.

PocketPay comenzó a probarse en una veintena de puntos de venta y ahora se está extendiendo con el objetivo de alcanzar 1.000 de los 13.000 estancos que hay en España en tres meses. El sector mira a Francia como ejemplo, ya que un producto similar, Compte Nickel, cuenta ya con 700.000 usuarios y casi 3.000 puntos de venta. Si se alcanzara un éxito parecido, los ingresos para el gremio serían jugosos, ya que el estanquero ingresa tres euros por cada tarjeta que vende y 60 céntimos por cada recarga.

Orientación financiera

PocketPay no es el único servicio financiero que prestan los estancos en España, ya que Logista alcanzó el pasado octubre un acuerdo con ING para implantar Twyp Cash en los estancos. Este servicio permite a 350.000 clientes del banco pagar y retirar efectivo en la red de establecimientos asociados, que además de los estancos incluyen las tiendas del grupo Dia y las gasolineras de Galp y Shell. El usuario elige en una app una cantidad de dinero, introduce un pin de seguridad y muestra al dependiente un código de autorización. Con él, puede pagar la compra realizada con su móvil o retirar efectivo.

Otra asociación, aunque en este caso para enviar dinero, fue la que unió a los estancos con Western Union hace tres años. Desde entonces, más de 300 estancos de toda España se han convertido en agentes de la firma de servicios financieros a cambio de una comisión por cada servicio prestado. “Está funcionando bastante bien en las zonas donde hay un importante porcentaje de población inmigrante que envía o recibe dinero de sus países y en áreas turísticas con actividades de temporada muy intensivas donde los envíos de dinero son un servicio muy demandado”, dicen desde el sector, que espera duplicar de 300 a 600 la cifra de establecimientos asociados.

La otra relación de los estancos con el mundo financiero sellada hace menos de un año tiene que ver con la concesión de micropréstamos. En abril de 2017, la Unión de Estanqueros selló una alianza con Vivus Finance para ofrecer en su red de establecimientos el impreso de solicitud de información para que la empresa financiera les contacte e informe sobre sus préstamos rápidos. El estanco recibe a cambio tres tipos de comisiones: por solicitud de préstamo no aprobado, por cada préstamo aprobado para un nuevo cliente y por cada préstamo para los actuales.

Entradas, recargas,…

En esta carrera por incluir servicios a toda velocidad, las fuentes de ingresos de los estancos se han ampliado a nuevas categorías como, por ejemplo, la venta de entradas. Hace algo menos de un año, el sector selló una alianza con Ticketbell y se comenzaron a hacer pruebas para vender entradas a través de sus establecimientos para eventos como conciertos o musicales. “Se pusieron en contacto con nosotros y, aunque sabemos que no llegará a ser una venta masiva, pensamos por qué no darle un nuevo servicio a los usuarios que por la razón que sea no pueden o no quieren comprar entradas vía Internet”, señalan desde la Unión de Estanqueros, que negoció una comisión por cada entrada vendida con la empresa Ticketbell.

La misma forma de hacer dinero, mediante una comisión, es la que está detrás de la venta de tarjetas regalo en los estancos de todo tipo de plataformas o servicios como Amazon, Google, Netflix, PlayStation Plus, Wuaki.tv o algunas empresas dedicadas a ofrecer experiencias de ocio. “No pretendemos pisar el mercado de otros comercios, sino cubrir deficiencias comerciales en determinadas zonas aprovechando nuestra capilaridad”, afirma Mario Espejo. Si la venta de tabaco sigue cayendo, podríamos estar ante el futuro del estanco.

El sector factura más de 40 millones a través de recargas

Las recargas electrónicas de tarjetas telefónicas, de transporte, dinero electrónico o contenidos digitales generaron en el año 2016 unos ingresos de más de 40 millones para los estancos españoles. La ventaja de esta línea de servicios es que su gestión y comercialización en el punto de venta es muy sencilla para los estancos, que hacen valer la fuerte capilaridad de sus 13.000 establecimientos para llegar a una importante cantidad de la población. Esta red es, no obstante, muy inferior a la que llegó a existir en España, donde en los momentos de mayor auge para el sector se llegaron a registrar un total de 30.000 estancos en el país. La despoblación de algunas zonas rurales fue una de las causas que ha reducido este número casi a una tercera parte, aunque también ayudaron “las fuertes oleadas de contrabando de tabaco que azotaron el país en las décadas de los ochenta y noventa”, señalan en el sector. Esta circunstancia redujo las ventas e hizo inviables muchos establecimientos, algo que el gremio de estanqueros quiere evitar que se repita diversificando su oferta frente a la caída en la venta de cigarrillos. Se trata de ir más allá de lo que hasta ahora eran acciones individuales, como vender artículos de playa en las zonas costeras o instrumentos para la pesca en áreas cercanas a ríos. En este caso, se trata de llegar a acuerdos por parte de todo el sector con diferentes socios y ofrecer luego la posibilidad de prestar servicios a cada estanquero, siendo estos los que en última instancia eligen qué quieren vender y qué no en sus locales. Esta apuesta por diversificar es especialmente interesante en los núcleos de población de pequeño tamaño, donde se pueden ofrecer servicios que no están disponibles a través de otro tipo de establecimientos y donde el peso de la venta de tabaco en la facturación total de los estancos es superior al que se registra en las ciudades.

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