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‘España Dividida’ pone por primera vez color a la Guerra Civil española

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La sangre es de color rojo y brilla cuando se derrama sobre los escombros. Esa es una de las cosas que se podrían olvidar al ver las imágenes de la Guerra Civil española, prácticamente en su totalidad grabadas en blanco y negro (la tecnología de la época). También nos han dejado en el imaginario esos planos cortos una sociedad vestida en tonos grises, paisajes monocordes y personajes difuminados por la falta de contraste.

Todo esto se ha corregido ahora gracias a ESPAÑA DIVIDIDA. La Guerra Civil en color, que estrena este jueves (22.30 h) el canal DMAX, que ha producido esta serie documental en colaboración con la productora Minoría Absoluta y la Filmoteca Española. La producción internacional La II Guerra Mundial en color fue todo un éxito para el canal, por lo que decidieron embarcarse en la selección, restauración y coloreado de las imágenes del más triste episodio bélico de la historia de España, del que se cumplen ahora 80 años de su inicio. Durante tres episodios se hace un relato “lo más fiel posible desde el punto de vista de los hechos”, en palabras de Luis Carrizo, uno de los directores del documental, que además lleva el sello y el visto bueno del historiador británico Antony Beevor, uno de los mayores expertos en historia militar y uno de los historiadores de referencia internacional en la Guerra Civil Española. Ver la Guerra Civil en color impresiona. “Buscamos algo didáctico, que se entiendiera fácilmente, que enganchara a las generaciones que no están acostumbrados a ver el blanco y negro”, explicaba Jordi Marqués, responsable del diseño de producción. “Trabajamos durante meses con los materiales y las películas disponibles, pero cuando las vimos por fin en color fue como si las viéramos por primera vez”, asegura Carrizo. La mayoría de los materiales proceden de la Filmoteca, pero también hay imágenes de archivos internacionales (por ejemplo, los de los campos de refugiados de españoles en Francia) y de archivos fotográficos como los de los periódicos ABC y La Vanguardia, que se editaban en tiempo de guerra. No ha sido fácil. Gracias a la colaboración de los profesionales de la Filmoteca Española (equivalente a la Biblioteca Nacional en lo que a material fílmico se refiere) se revisaron, limpiaron y restauraron 400 títulos originales de los fondos de la Filmoteca sobre la Guerra Civil, con más de mil latas de 35 milímetros, lo que equivale a unos 90 kilómetros de negativo revisado. El proceso de coloreado, a pesar de la tecnología, sigue siendo prácticamente artesanal Unas 65 horas de material audiovisual de la Guerra Civil española. Poco, si se condisera que es tan sólo el material que no se destruyó en el incendio de los laboratorios Cinematiraje Riera, en Madrid, en agosto de 1945, donde se había reunido todo el material audiovisual de ambos bandos. Se perdió el 85% de todo lo que se conservaba. Aún hay 250 títulos conocidos de los que no se ha encontrado ni un solo fragmento. Una vez seleccionados los planos y las imágenes a usar se digitalizaron con un escáner traído exprofeso desde Reino Unido e instalado en la propia Filmoteca, de donde no pueden salir los originales. Más tarde se dedicaron más de 2.200 horas a edición, con 30.000 planos seleccionados, 3.000 planos editados y más de 150.000 fotogramas coloreados, uno a uno, a lo largo de 8 meses de trabajo. Para algunos planos, de sólo dos segundos, se necesitó casi una semana de trabajo. El proceso de coloreado, a pesar de la tecnología, sigue siendo prácticamente artesanal, a pesar de que ha evolucionado mucho, por primera vez se ha hecho en España y por un equipo de profesionales españoles de Minoría Absoluta, en total, casi 60 personas entregadas casi casi un año en unas instalaciones que se tuvieron que crear sólo para este trabajo. La técnica empleada se llama rotoscopia. Mediante ordenador se separan las diferentes partes de un plano para después asignarles un color. Caras, piel, tela, botas, cinturón, rifle, correa, fondo, árboles… todo es discriminado y coloreado por separado. Fotograma a fotograma. Los 150.000 que componen la serie ESPAÑA DIVIDIDA. La Guerra Civil en color. Pero, ¿de qué color eran los uniformes, los carros de combate, las banderas, los trajes, los vestidos…? Otra ardua y rigurosa labor de documentación: visitas al Museo del Ejército de Toledo para ver los uniformes y aperos militares y mucha documentación ayudaron. Además, una vez finalizado todo el trabajo de coloreado se le entregaron las imágenes a varios expertos y asesores que hicieron cambios en casi 150 planos, por ejemplo, por el color de una pequeña insignia. “El proceso de coloreado también tiene una parte artísitica que busca acercar a la realidad”, explican los responsables del coloreado, puesto que “pensamos que la gente sólo vestía en tonos oscuros, marrones, grises… y no era así, había ropa de colores”. También se ha interpretado el color de los paisajes, por ejemplo, para que funcionara visualmente. Pone voz a la guerra a través de la narración la actriz Mercè Montalà (voz habitual de Julia Roberts o Michelle Pfeiffer, entre otras). El proceso fue fascinante y está a la altura del contenido y por eso se hizo el making off El rigor es algo que ha predominado en esta producción. Al ser materiales propagandísticos, las imágenes no siempre correspondían a lo que se decía. “Había por ejemplo aviones que en unas películas se decía que eran republicanos y en otras, los mismos aviones, en las mismas imágenes, eran nombrados como nacionales. Incluso eliminamos un plano de un avión mexicano que nunca estuvo en la Guerra Civil”, explicaban los directivos de DMAX. A pesar de que los originales se digitalizaron en 4K, una altísima calidad, después se tuvo que rebajar y se pasó al formato16:9, horizontal y panorámico, el de los televisores y pantallas más comunes hoy en día. En la mayoría de los casos no había un sonido de referencia, pues el audio de las imágenes originales eran en su mayoría proclamas propagandísticas, por lo que buena parte del sonido se tuvo que crear de cero. La banda sonora del documental “huye de lo épico y le da un tono trágico y trascendental, casi sintético”, en palabras de los responsables.  El proceso fue “fascinante y está a la altura del contenido y por eso se hizo el making off (cómo se hizo)”, tal como explican los responsables de DMAX, que además encargaron tres episodios más llamados La mirada de los historiadores, en la que expertos en historia analizan el contenido del documental, además de un libro que recoge las mejores instantáneas en blanco y negro y una vez coloreadas. Filmoteca Española El trabajo de reunir materiales de la Guerra Civil empezó muchos años antes de que DMAX decidiera acometer este proyecto y comenzó con la creación del Catálogo general del cine de la Guerra Civil española, que llevó siete años de trabajo y que recogía 920 títulos entre películas documentales o de ficción. Actualmente la Filmoteca Española es la encargada de conservar y restaurar el legado cinematográfico español, del que se conservan 36.100 títulos distintos catalogados y unos 100.000 materiales aproximadamente, pues cada título puede constar de 3, 5 o hasta 20 materiales (una sola película puede conservarse en hasta cinco rollos en cinco latas, por ejemplo). Los fondos incluyen 70.000 materiales del Noticiario Documental, conocido como NODO, y unos 25.000 libros. En la Filmoteca, que adolece de la falta de fondos destinados a la misma, hay “trabajo para dos generaciones” de investigadores y profesionales, según sus responsables. El material más antiguo conservado es un original de nitrato de celulosa de 1896 La Filmoteca, dependiente del Ministerio de Cultura, tiene su sede en un moderno edificio en la Ciudad de la Imagen, a las afueras de Madrid. Bajo las instalaciones a ras de suelo hay tres niveles bajo tierra, todos dentro de lo que se conoce como una cámara bufa: Los sótanos de la Filmoteca son una caja de hormigón dentro de otra, lo que la aísla del terreno. El nivel -3 es el de máxima preservación. Allí los materiales que se conservan están siempre a una temperatura de entre 5 y 10 grados y a una humedad constante del 30%. El aire se renueva completamente seis veces al día, lo que no disipa el olor a químicos del triacetato de celulosa del que está compuesto el celuloide. El material más antiguo conservado es un original de nitrato de celulosa de 1896 que contiene imágenes en movimiento de la Puerta del Sol y de la Puerta de Toledo de Madrid, rodado por unos discípulos de los hermanos Lumière. Los títulos no se ordenan por temas, si no por los materiales en que fueron filmados, que tienen diversas necesidades de conservación. Así, pueden convivir en un mismo estante una película porno de 1983, llamada Colegialas lesbianas y el placer de pervertir, o la película Cría cuervos (1975) de Carlos Saura o incluso Brácula: Condemor II, de 1997, o los negativos de informativos del NODO en color, de pasada la década de 1960. Todo ello en los 36 almacenes de los sótanos. La preservación es una de las tareas primordiales de la filmoteca, pero la degradación de los materiales es un proceso constante e irreversible, aunque se trata de paliar. “Durarán cientos de años, pero en algún momento habrá que hacer copias”, explican sus responsables.

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