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Los 2 años que Echenique pagó ‘en negro’ a su asistente: la sentencia por la que debe dimitir

Diego Rodríguez

Lo dicta el Código Ético de Podemos, por un delito contra los derechos de los trabajadores. El asistente, no asistenta, se llama Eduardo y es inmigrante.

En julio de 2013, cuando Podemos aún existía en un estado embrionario, Pablo Iglesias salió a contestar una pregunta cuya respuesta se intuía pero que él vino a materializar en palabras. “¿Quiénes son los de abajo?”, se titulaba el artículo con el que el ahora vicepresidente segundo del Gobierno registraba ante notario a quién defendería su partido a punto de nacer. Y bien, ¿quiénes son? Pues los de abajo ya no son los mineros o los trabajadores de los astilleros, que un poco también, sino las “empleadas del hogar”, los “trabajadores públicos que cobran menos de mil euros”, los “estudiantes que ponen copas en negro para pagarse la matrícula”, los “migrantes que (…) cuidan ancianos, falsos autónomos” y así seguía.

La encrucijada actual obligaría, o bien, a cambiar la definición de quién son los de abajo, o bien, a considerar al portavoz de Unidas Podemos en el Congreso de los DiputadosPablo Echenique, mano derecha de Pablo Iglesias, un gran contribuyente a que “los de abajo” sigan siendo, eso, los de abajo. Esta semana se ha confirmado que Pablo Echenique contrató de manera irregular, antes y después del artículo de Iglesias, a su asistente. El asistente -que no asistenta- se llama Eduardo. Es inmigrante, cuidaba a una persona con discapacidad y Echenique no le dio de alta en la Seguridad Social haciéndole cobrar en negro. Eduardo es el dibujo calcado “los de abajo” según Iglesias, y el Código Ético de Podemos obligaría ahora a Echenique a dimitir.

Y el artículo de Pablo Iglesias sigue: “Esos son los de abajo y sólo la miopía de cierta izquierda puede insistir en agruparles a todos bajo la etiqueta de obreros e invitarles a afiliarse a los sindicatos (ojalá pudieran). Muchos de ellos ni siquiera pueden ejercer su derecho a la huelga y, sin embargo, ellos son el pueblo, ellos son los que pagan impuestos (no como los ricos) y los que sacan el país adelante”. Pues eso.

Este martes el Tribunal Superior de Justicia de Aragón confirmaba la sanción impuesta por la Seguridad Social a Echenique de 11.040 euros por no haber cotizado por tener contratado a Eduardo. Según la sentencia, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, Echenique es culpable de haberse saltado la ley en dos ocasiones: desde septiembre de 2011 hasta junio de 2012 y desde marzo de 2015 hasta abril de 2016. El primer periodo, sin embargo, ya ha prescrito, lo que ha evitado que Echenique tenga que hacer frente a una multa del doble de dinero. El segundo, en cambio, no lo ha hecho y tuvo lugar mientras Echenique ya tenía puestos de responsabilidad en Podemos.

La sentencia permite ahora trazar fielmente la trayectoria que unía y separaba a Pablo Echenique y a su asistente Eduardo. Lo suyo son siete años de relación profesional, con sueldos de 11 euros la hora, que acabó con Echenique echándole la culpa a Eduardo en los medios de comunicación. Es un ir y venir en el que el alto cargo de Podemos contrata al asistente según si su mujer se puede hacer cargo de él o no. Y es un proceso legal en el que le acompaña la abogada de Podemos Marta Flor, en el centro de los líos judiciales actuales de la formación y que fue utilizada por Pablo Iglesias para despedir al abogado José Manuel Calvente, tras acusarle en falso de haberla acosado sexualmente.

La noticia que se ha conocido esta semana cierra definitivamente el capítulo del asistente de Echenique, que se abrió en 2016 cuando el diario Heraldo denunció la situación. Tras una investigación de la Inspección de Trabajo y una condena, Echenique ha ido recurriendo la sentencia constantemente hasta el pronunciamiento del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Con ello, el líder de la formación morada ha desistido de su recurso de casación en el Tribunal Supremo, antes de que el alto tribunal se pronunciara, lo que significa una condena en firme. Esto implica que, de no dimitir, Echenique estaría cumpliendo el apartado XI del Código Ético que obliga a ello “en caso de ser imputado, procesado o condenado” por “los delitos contra los derechos de los trabajadores”.

La primera vez

Esta historia en realidad comienza en 2005, cuando Echenique vivía en Zaragoza y, tras licenciarse en Ciencias Físicas en 2002, se encontraba doctorando. La discapacidad del portavoz de Unidas Podemos, provocada por una atrofia muscular espinal degenerativa, es de nada menos que el 88% y le reconoce la dificultad de movilidad y la necesidad de una tercera persona para llevar a cabo sus tareas diarias. Actualmente sigue estando dentro del Grado III de discapacidad, el más alto que hay, y en el nivel uno.

Por todo ello, el 1 de mayo de 2005, Echenique decidió contratar los servicios de Adomi, una empresa ubicada en Aragón que presta ayuda a domicilio, principalmente, a discapacitados y ancianos. Bajo un precio de 11,4 euros la hora con un 8% de IVA, un asistente iba al menos una hora al día para atender las necesidades de Echenique y así libraba de ciertas tareas a la madre del -aún no- político.

Tras un par de años en los que pasaron por ahí diversos asistentes, llegó a casa de Echenique Eduardo, su ahora famoso asistente. Las crónicas y noticias de estos últimos días aún hablan de “asistenta”, cayendo de lleno en el estereotipo de que ese tipo de labores tienen que ser necesariamente llevadas a cabo por una mujer. Pues no. Eduardo es un hombre, casado y con cuatro hijos, inmigrante de origen latinoamericano que vive desde hace unos años en Zaragoza y que es seguidor del Barça.

Ambos convivieron juntos y sin problema durante cuatro años hasta que Adomi informó a Echenique de que la empresa había cambiado de propietarios y que iba a despedir a sus empleados el 1 de septiembre de 2011. Entre ellos estaba Eduardo. Como Echenique se encontraba a gusto con él “la relación se mantuvo en los mismos términos que los existentes hasta ese momento en cuanto a las actividades que este llevaría a cabo como asistente del demandado, de lunes a viernes, una hora diaria, pero ya sin la intervención contractual de Adomi”, se puede leer en la sentencia.

Es decir, Echenique contrató -por decirlo de alguna forma, ya que nunca hubo contrato- a Eduardo pagándole lo mismo que cobraba como empleado de Adomi. Sin embargo, no pagaba su seguridad social ni Eduardo estaba dado de alta como autónomo. Es más, durante ese primer tiempo que Eduardo trabajó para Echenique, su asistente sí que empezó a cobrar la prestación por desempleo tras quedarse en paro, algo que también es ilegal.

“A pesar de que la relación cliente-auxiliar continuó, ésta no se formalizó por escrito entre el demandado y el sr. Eduardo. D. Pablo Echenique pagaba al sr. Eduardo por sus servicios lo mismo que previamente abonaba a la empresa, 11 euros/hora, cantidad que el sr. Echenique entregaba en efectivo a D. Eduardo por los días efectivamente trabajados. No se elaboró un documento alguno justificativo de estos pagos”, se puede leer en la sentencia.

El cabreo de Eduardo

La relación ilegal entre ambos se siguió manteniendo durante 10 meses hasta, junio de 2012. En ese momento “el demandado le comunicó que iba a prescindir de sus servicios ya que las tareas se realizarían a partir de entonces por la mujer y por la madre de D. Pablo”, añade la sentencia. Y así estuvo otros tres años, justo cuando se iba creando Podemos, hasta que volvió a retomar sus servicios en marzo de 2015.

¿Por qué Echenique prescindió de Eduardo para luego volver a llamarle? Aquí podría desempeñar un papel muy importante la mujer del ahora portavoz de Unidas Podemos en el Congreso. Ella se llama María Alejandra Nelo. Tal y como queda reflejado en la sentencia, Echenique echó a Eduardo para que los cuidados recayeran sobre su mujer. Y es que Echenique y ella se casaron el 9 de agosto de 2012, dos meses después de que el actual portavoz prescindiera de su asistente. Ella se acabó doctorando en 2016, por lo que el hecho de que Echenique volviera a llamar a Eduardo en 2015 respondería a que María Alejandra decidiera centrarse en acabar su tesis doctoral.

Durante ese tiempo a Pablo Echenique le dio tiempo a salir del partido Ciudadanos -al que perteneció en un episodio breve- y entrar en Podemos. En 2014 ya de la mano de Pablo Iglesias se presenta a las primarias de las elecciones europeas, en las que salió elegido, pero abandonó el escaño en Bruselas para, en febrero de 2015, ser elegido el primer secretario general de Podemos en Aragón. En los comicios internos obtuvo nada menos que el 75% de los votos.

Un mes después de ser elegido en su primer cargo de relevancia dentro del partido y con su mujer rematando el doctorado, Echenique volvió a llamar a Eduardo. Durante esos años al asistente le había dado tiempo a tener otro trabajo y estaba cobrando, de nuevo, el paro, mientras que trabajaba para el secretario general de Podemos en Aragón, que le pagaba en negro.

s sábados y algún domingo esporádico. Repetía con él el mismo esquema fraudulento que había llevado a cabo la primera vez y eso ha sido lo que le ha condenado ahora.

La relación se mantuvo hasta el 30 de abril de 2016. Siguieron justo hasta que Pablo Iglesias propuso a Echenique para que se convirtiera en secretario de organización de Podemos en España. La mudanza obligatoria de Echenique a Madrid y el hecho de que pagaba poco a Eduardo, que además tenía y tiene a su familia en Zaragoza, impidió que ambos siguieran con esa relación pseudolaboral. Ese puesto fue el primero que le dio al actual portavoz en el Congreso la categoría de político a nivel nacional y le aupó hacia una posición por la que la mayoría de la población le conoce en la actualidad.

EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con Eduardo y ha rechazado hacer cualquier declaración. Sin embargo, se ha mostrado visiblemente molesto por toda la situación y ha asegurado no querer saber nada más del tema. En la actualidad trabaja como repartidor de paquetes en una conocida empresa de mensajería. Sigue siendo, como diría Pablo Iglesias, uno de los de abajo. Aquel que le pagó en negro durante tanto tiempo, ahora, representa la élite política del país.

Mirando atrás

Mirando al pasado, el cabreo actual que tiene Eduardo está más que justificado. Después de que saliera el escándalo en la prensa, en 2016, Pablo Echenique siguió una estrategia de huida hacia adelante que consistió en culpar a Eduardo de la situación. Una táctica que ahora se ha probado falsa y que da una visión distinta a todo el tema.

Según dijo Echenique, en 2016, “él se pagaba los autónomos y llegó un momento que dejó de hacerlo. Me dijo que tenía problemas para llegar a fin de mes, que la cuota era inasumible. Tiene cuatro hijos y le di un tiempo para regularizar la situación. Y como no lo hizo, rompí la relación”. Las palabras del ahora portavoz fueron recogidas en el diario Heraldo, que destapó la exclusiva. Por lo que se ha sabido ahora, Pablo Echenique directamente mintió al periodista que elaboró la información.

Según la sentencia, era responsabilidad de Pablo Echenique abonarle las cuotas de la Seguridad Social. Además, no rompió la relación con Eduardo al ver que él no regularizaba su situación, sino que le contrató hasta en dos ocasiones, con varios años de diferencia, imitando en ambas el mismo esquema de pagarle en negro y sin pagar sus cuotas de la Seguridad Social. Más tarde Echenique cambió de versión y pasó a culpar al sistema, diciendo que era culpa del mismo que haya gente humilde como Eduardo que se vea obligada a recurrir a la economía sumergida.

Ahora, lo que a Echenique le va a resultar más complicado eludir es el punto XI del Código Ético de Podemos. En su apartado letra G se especifica el compromiso de renuncia “al cargo público, interno del partido o a cualquier candidatura” en caso de “ser imputado, procesado o condenado” por una serie de situaciones que “en cualquier caso incluirán siempre”, entre otros, “los delitos contra los derechos de los trabajadores”.

Es decir, que Echenique debería dimitir. De no hacerlo, se podrían recordar aquellas palabras de José María González, alias Kichi, alcalde de Cádiz y líder de Podemos en la provincia: “El Código Ético de Podemos no es una formalidad, es el compromiso de vivir como la gente corriente para poder representarla en las instituciones”.

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