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Chen, el ‘chino franquista’, abre nuevo bar y lo ha bautizado ‘Una, grande y libre’

Se cambia de sitio porque propietarios del local, que lleva regentando desde casi diez años, están asustados, temen que el Gobierno socialcomunista vaya contra ellos y le han dicho no quieren «trabajar con fachas»

No se corta un pelo el bueno de Chen Xiangwei y tiene las cosas muy claras.

Chen vive al sur del Manzanares y tal es su admiración por el Generalísimo, que además de haber puesto de nombre ‘Franco’ a su hijo y de convertir su bar de Usera en un santuario al viejo régimen, ha sido de los pocos que ha tenido las pelotas de presentarse en el cementerio de El Pardo con una corona de flores para depositarla ante la tumba del dictador exhumado del Valle de los Caídos.

El hostelero Chen, conocido en los medios como el «chino facha» o el «chino franquista», abrirá un nuevo local, que se llamará «Una, grande y libre».

Lo hará en un barrio chino por excelencia, como es el madrileño Usera y en las inmediaciones del centro comercial Plaza Río 2.

Calcula el hombre que estará listo  tres meses y ya anuncia que mantendrá la «misma esencia» que el actual, que se llama Bar Oliva.

Se cambia de sitio porque propietarios del local, que lleva regentando desde casi diez años, están asustados, temen que el Gobierno socialcomunista vaya contra ellos y le han dicho no quieren «trabajar con fachas».

La «solución» que le propusieron para mantener el contrato era una subida del alquiler de 1.500 euros a 5.000 euros más IVA al mes, algo que ha considerado inadmisible Chen, subrayando que durante este periodo ha realizado reformas del establecimiento en dos ocasiones y que con el anterior dueño «no tenía ningún problema».

El contrato finalizó el pasado mes de noviembre de 2029 y, desde entonces, está pagando una subida de 200 euros al mes, por la prórroga que finalizará el próximo 1 de abril de 2020.

A partir de esta fecha, se someterá a una sanción de 100 euros al día si continúa ocupando el espacio, pero para entonces espera tener listo su nuevo local que ha comprado en la calle de Matilde de Gayo número 7, un proyecto con el que lleva «mucho tiempo de papeleo».

La cafetería Oliva se ubica en la calle de Antonio López en confluencia con la glorieta de Cádiz y su fachada está pintada con los colores de la bandera de España.

En su interior hay diversa simbología que rememora al dictador Francisco Franco.

UN CHINO MUY ESPAÑOL

Chen llegó a España hace más de quince años y, desde entonces, siempre se ha dedicado a los bares.

Fue su clientela más anciana la que le habló de Franco: «Señores de ochenta y noventa años, que me contaron miles de anécdotas y me abieron los ojos”.

Aquello empujó a Chen a abrir, hace nueve años en el madrileño barrio de Usera, un santuario dedicado al Caudillo: el bar Oliva.

El local, situado en un lugar estratégico por la afluencia de camiones, recibe a diario a mucha gente.

Es reconocible desde lejos por dos banderas de España y las franjas rojigualdas que adornan la fachada. Sus clientes habituales van a tomar café y a desayunar; no son muchos los que comen, aunque admiten que Chen no cocina mal.

Ofrece comida española, aprendieron a hacerla desde que llegaron al país.

Con cada caña, se sirve una pequeña tapa de queso manchego o de jamón ibérico.

La imagen de Franco se observa en muchas de las botellas de vino que tienen en las baldas, además de insignias de la Guardia Civil y Policía Nacional.

También se pueden ver diferentes cuadros que exaltan el franquismo, además de la bandera del águila y la de Falange, algo que no molesta a los consumidores.

En una de las paredes se puede observar que han acudido los nietos del dictador, como por ejemplo Carmen Martínez-Bordiú, con quien Chen comparte foto y retrato.

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