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Cs refuerza su intención de negociar los Presupuestos ante la irritación de Podemos

El partido da un paso clave para entrar en la negociación, en vista de que la política fiscal se alejó de las intenciones de Podemos. El malestar de Iglesias no es un impedimento

“Ahora se abre el camino y vamos a explorarlo”Ciudadanos tomó una decisión clave hace días al no presentar enmienda a la totalidad a los Presupuestos Generales de 2021 y abrirse a negociarlos. La formación de Inés Arrimadas mantiene intacto, a pesar de las críticas internas y externas, el rumbo de su estrategia desde el inicio de la pandemia. “Política útil”, se repiten en la sede de Ventas, abriéndose a pactos con el Gobierno de coalición para influir, ahuyentar en lo posible a las fuerzas independentistas y minimizar la influencia de Unidas Podemos.

En Ciudadanos, saben que al partido de Pablo Iglesias lo incomodan sus intenciones. Desde hace semanas, se mantienen en la sombra asistiendo al refuerzo del bloque de la investidura anunciado tras varias votaciones del Congreso, pero viendo cómo las fuerzas de la derecha irrumpen en esas supuestas mayorías. El partido de Arrimadas, igual que el PP, se unió al resto del hemiciclo para votar en contra de la moción de Vox. Ciudadanos también dio su voto afirmativo a la prórroga del estado de alarma de seis meses.

Por eso, repiten en el entorno de Arrimadas, el empeño de Podemos por señalarlos en la foto de Colón no se sostiene. “Solo pueden recurrir a los gobiernos autonómicos en los que Vox no está”, repiten. Otra prueba —dicen— de la molestia que sienten los morados con que Ciudadanos pueda sentarse a la mesa negociadora es el “último ataque” de Pablo Echenique en las redes sociales. “Hace unas semanas, Ciudadanos decía que su objetivo era apartarnos de las cuentas. Hoy, les servimos un plato de Presupuestos escrito por PSOE y Unidas Podemos y se los van a comer con patatas. Están desesperados por soltarse del mordisco de Vox”.

En el partido naranja, respondían con ironía: “Lo que hemos visto de los Presupuestos no tiene nada de Podemos. Ni están sus grandes exigencias, ni tampoco los compromisos que firmaron en el pacto de gobierno. Más bien lo contrario”. De hecho, en el partido naranja consideran ya “cesiones” las líneas generales presentadas, porque encajan con sus principales demandas. Ahora empezarán el cruce de documentos y el análisis en profundidad. La intención del equipo de Arrimadas es que haya una reunión en los próximos días. Aunque los contactos sufren altibajos, la cúpula naranja mantiene una comunicación asidua con Moncloa. No en el marco de los Presupuestos, sino en otras cuestiones de relevancia como ahora el estado de alarma. El principal interlocutor a este nivel es Carlos Cuadrado, vicesecretario general del partido. Su función ha sido en los últimos meses recuperar una relación de confianza que estaba rota.

“Un marco viable”

Aunque desde hace meses Arrimadas se abrió a influir en las futuras cuentas públicas, con el objetivo de aislar a Podemos en lo posible y dar fuerza a sus 10 diputados, la decisión se reafirmó hace días, cuando vieron los primeros números. El factor determinante era percibir “un marco general viable” sobre el que empezar una negociación.

Cuando se hizo público el proyecto de ley tras el Consejo de Ministros, el equipo de Arrimadas estudió las líneas generales. Y a pesar de las reticencias de sentarse a la misma mesa que Unidas Podemos, consideran que las “exigencias ideológicas” del partido de Iglesias han quedado fuera del borrador. La política fiscal era una de las claves y, en concreto, que las clases medias sufrieran lo mínimo posible.

La subida del IRPF planteada por el Gobierno afecta a rentas del trabajo superiores a 300.000 euros, muy lejos del punto de partida de Podemos, que quería ajustes fiscales desde los 130.000 euros. “¿Quién no está de acuerdo con algo así y más en un momento como el actual?”, repiten dirigentes del entorno de Arrimadas. También señalaban la supresión del 15% en el impuesto de sociedades (otra cuestión acordada en 2019 por los dos socios de gobierno y que no está recogida en el borrador presupuestario). La ausencia de subidas en el IVA a la sanidad privada y la educación concertada era la otra pata indispensable para sentarse a negociar. El compromiso de suprimir el impuesto al diésel tiene dos versiones. El PNV ya mostró su malestar con el Gobierno al verlo en el borrador presupuestario, pero Ciudadanos también afirmó que contaba con el compromiso del Ejecutivo para retirarlo.

Este primer paso, reconocen, es solo eso. Asumen que el camino “será largo” y con un final desconocido. Sí dejan claro que sus continuos choques con Podemos no solo no son un impedimento sino que refuerzan su posición. Cuando en el mes de mayo Arrimadas se abrió a continuar con su posición pactista, dejó claro que su primer objetivo era que Iglesias “influyera lo menos posible” en las futuras cuentas públicas porque “sería la mejor noticia para España”.

La semana que viene arranca definitivamente la tramitación de unos Presupuestos que la ministra de Hacienda cree que tendrán luz verde definitiva “en los primeros días de enero”. Primero tendrán lugar las comparecencias de los altos cargos del Gobierno y organismos públicos, que explicarán las cuentas. El plazo para presentar enmiendas a la totalidad finaliza el próximo viernes, 6 de noviembre, y los días 11 y 12 será su debate y votación (bastando más votos a favor que en contra). Ciudadanos ya ha renunciado a presentar enmienda a la totalidad.

Es el gran examen de unas cuentas públicas. Si superan esa prueba, ya será el momento de la discusión del articulado y las enmiendas parciales. Después de pasar por ponencia y comisión, el proyecto volverá al pleno del Congreso. Después, las cuentas se remitirían al Senado y, por último, regresarían al Congreso para su aprobación definitiva.

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