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Dirigentes del PSOE sentencian al Gobierno: “Esto no aguanta”

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Estupor, confusión, asombro y tristeza. En las filas socialistas se viven días amargos, a cual peor. La división hace mella y las viejas heridas se reabren, esas que quedaron pendientes de cauterizar tras la batalla campal librada en el Comité Federal del 1 de octubre de 2016. Ahora con Pedro Sánchez en Moncloa, encabezando un Gobierno de estrellas sin concierto, cunde el desaliento. “Esto no aguanta. Esto no puede aguantar”, vaticinan en los círculos más veteranos.

Un pronóstico así sólo conduce a una conclusión: convocatoria de elecciones. Sin embargo, las fuentes consultadas enfocan el problema desde otro ángulo. Creen que Sánchez, pese al desmoronamiento de su mandato, intentará resistir.

“Dejó pasar la cresta de la ola; ahora las perspectivas serían distintas. El Gobierno no tiene cohesión ni rumbo, no hay proyecto, sólo bandazos, rectificaciones y dimisiones. Es un caos y con esas alforjas el viaje a las urnas se hace muy cuesta arriba”, argumentan desde el PSOE, un partido en zozobra ayer. Incluso más allá del caso Delgado.

La política de “apaciguamiento”, en palabras del presidente aragonés, Javier Lambán, con Cataluña; las sugerencias veladas sobre la situación de los políticos independentistas presos; la confusión continua sobre las subidas de impuestos; el giro de 180 grados de Sánchez con el acuerdo CETA entre la UE y Canadá, que ahora es un “modelo a seguir” y, para terminar, el batacazo en la estrategia para acelerar la aprobación de los Presupuestos y las grabaciones del comisario jubilado Villarejo, hoy en prisión, que dejan a la ministra de Justicia en una comprometida posición.

“Todo en un par de semanas. Es un suma y sigue que no cesa”, lamentan las fuentes, que recuerdan también todos los tropiezos anteriores del Gobierno y dudan incluso de los resultados obtenidos en la encuesta del CIS que dirige un afín, José Félix Tezanos.

El descontrol se apreció ayer en la reacción de los propios miembros del Gobierno. Tras conocerse las grabaciones que comprometen seriamente a la titular de Justicia, huían de la prensa en los pasillos del Senado. Prácticamente nadie, salvo el titular de Interior, a quien Delgado dedicó el calificativo de “maricón”, según se aprecia en los audios publicados por el digital Moncloa.com, dio un paso adelante decidido y claro para defenderla.

Marlaska dijo no sentirse ofendido, insistió en que lo importante “son los hechos y no las palabras” y recalcó, en un intento de atajar las críticas que llegan desde la oposición y también desde dentro del propio PSOE, que el Gobierno está “cohesionado”. Después, dentro del Hemiciclo, dedicó un gesto cariñoso a la propia Delgado. Sólo él parecía haber pensado en la importancia de lo que pudieran recoger las cámaras.

El resto prefirió no involucrarse y los que no pudieron zafarse de la insistencia de los periodistas fueron tibios y parcos. A la vicepresidenta y ministra de Igualdad, Carmen Calvo, se le preguntó si alguien que prefiere “trabajar con tíos” y que se refiere con calificativos homófobos a quien era su compañero en la Audiencia y hoy lo es en el Consejo de Ministros puede formar parte de un Gobierno feminista. Sólo respondió: “Perfectamente. Se va a mantener”.

Tras ella, la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, se limitó a asegurar que el Gobierno mantiene en Delgado “plena confianza” y se remitió a las palabras de la propia afectada insistiendo en que todo es una “manipulación” para “atacar al Gobierno”. Y Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, que apenas señaló que Delgado es una “fantástica compañera”. Una vez más se echó mano de la teoría del “ruido de la oposición”, en boca de la portavoz socialista en el CongresoAdriana Lastra, para tapar la labor gubernamental.

Delgado, que tuvo que responder ayer a tres preguntas en la Cámara Alta, se mostró nerviosa y un punto agresiva. No quiso atender a los medios y abandonó el Senado prácticamente a la carrera. No asistió pues al debate de la moción de reprobación que el PP presentó y aprobó, con su mayoría absoluta, contra ella. El castigo parlamentario se producía por la deficiente defensa, en opinión de los populares, que hizo la ministra del juez Llarena ante la demanda presentada contra él en Bélgica por Carles Puigdemont. Sin embargo, y como era de esperar, la oposición no evitó referirse al “último escándalo” protagonizado por la ministra.

“Las grabaciones ponen al descubierto sus bochornosas relaciones con delincuentes mafiosos. ¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar este Gobierno en descomposición? Convoquen ya elecciones”, clamó la representante del Partido Popular. Para el PP no es de recibo que la notaria mayor del reino haya mentido respecto a su relación con Villarejo.

Y luego, el senador de CompromísCarles Mullet, remató: “Que pida disculpas, que dimita. A nosotros esta ministra no nos representa”. También el portavoz del PNV se refirió en su intervención al escándalo de las grabaciones y se sumó al coro de quienes piden explicaciones a Delgado por sus contactos con Villarejo.

La moción de reprobación resultó aprobada con los votos de la mayoría absoluta del PP, más Foro Asturias y Ciudadanos. En total 149 síes, frente a 82 noes y siete abstenciones. El banco del Gobierno permaneció vacío durante el debate.

Dolores Delgado se convierte así en la primera ministra del Gobierno de Pedro Sánchez en ser reprobada y la sexta, -tras Rafael CataláJuan Ignacio ZoidoCristóbal MontoroAlfonso Dastis y Dolors Monserrat, todos ellos de los Ejecutivos de Mariano Rajoy-, de los últimos ocho años.

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