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El INE guardaba el «secreto» de 55 desaparecidos muertos

Cruz Morcillo

Resueltos los casos por el cruce pionero de su base de fallecidos con la de desapariciones

«Su hermano murió en un accidente de tráfico hace muchos años». Esta fue la noticia que recibió hace unos días una familia madrileña que había denunciado la desaparición de su allegado. Llevaban más de 25 años sin saber nada de él. Los agentes que les llamaron les contaron no solo dónde había muerto, en Toledo, a muy pocos kilómetros de sus orígenes, y cómo, sino también dónde estaba enterrado. Como ellos, otras 54 familias han recibido desde febrero la peor de las noticias que, eso sí, pone fin a años de incertidumbre y dudas.

La respuesta a estas desapariciones –todas largas y con dolorosas historias detrás– la guardaba el Instituto Nacional de Estadística (INE), en concreto su base de

defunciones. Esos datos jamás se habían cruzado con los del Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES) y gracias a este intercambio, que comenzó en febrero, se ha podido poner luz a esos casos. «Hay muchos en los que la persona desapareció en un lugar y murió en otro, sin que ni siquiera se supiera si su familia la estaba buscando o no», explica el director del CNDES, Jaime Cereceda.

De larga duración

Algunos de estos misterios tienen más de veinte años. En otros no se denuncia hasta que surge un problema por una herencia y algún pariente se ve obligado a dar cuenta de esa pista perdida. La colaboración con el INE augura hallar más respuestas. Su estadística de defunciones es uno de los trabajos de mayor tradición (se realiza desde 1858). Recoge los fallecimientos ocurridos en España, así como las características sociodemográficas del fallecido. En el boletín de defunción el médico certifica los datos personales y la causa, y el Registro Civil aporta los datos relativos a la inscripción del declarante o los familiares, la residencia, nacionalidad y profesión del finado. Si interviene un juzgado es este el órgano encargado.

Junto a este cruce de bases pionero, el Centro Nacional de Desaparecidos ha seguido activando alertas durante todo el confinamiento. Pese al estado de alarma y las enormes limitaciones de la movilidad, se han producido casos, aunque muchos menos. Las desapariciones han disminuido un 78 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado. Entre el 14 de marzo y el 18 de mayo se presentaron 976 denuncias; en 2019 en esos dos meses se llegó a 4.449. Del casi un millar de casos registrados en estos dos meses siguen activos 191. En ese periodo hay una desaparición forzada, es decir, de origen criminal aunque no todas están catalogadas aún con lo que el número puede aumentar.

La bajada drástica se ha producido en los menores de trece años. Niños que se fugan tras un castigo paterno, que no llegan del colegio, que salen y se saltan la hora de vuelta… Frente a los 103 casos del año pasado en estos dos meses únicamente se produjeron cuatro y de esos queda activo solo uno. «Puede que incluso el menor haya aparecido y no se haya dado de baja en el sistema», aclara Cereceda, un problema con el que se enfrentan una y otra vez. El grueso de las denuncias en este periodo lo constituyen menores de 13 a 17 años. Es la franja más importante:menas que se fugan de centros, adolescentes que se escapan del control paterno, pese a las restricciones; chicas y chicos que se escapan para ver a sus parejas.

Ancianos vulnerables

Y hay otro grupo de edad, el más vulnerable junto a los niños: mayores de 65 años que sufren algún tipo de demencia o alzheimer, salen a pasear o a comprar, se despistan y no saben volver a casa. Durante el estado de alarma se han denunciado 58 casos, de los que dos siguen activos.

Andrés Cañizares, de 68 años, salió a pasear el pasado miércoles temprano, como cada mañana, por las inmediaciones de su pueblo, Arjona, en Jaén. Al ver que no regresaba, su mujer y su hija alertaron y a las 12.30 ya había agentes de Guardia Civil y Policía Local buscándolo. Después se sumaron perros adiestrados, buzos, un helicóptero y voluntarios. Más de 150 personas seguían rastreando al cierre de esta edición sin resultados. Andrés estaba en aislamiento preventivo porque tenía síntomas compatibles con Covid-19, aunque había dado negativo en la PCR que le hicieron, según explicaron fuentes de su entorno a Ep.

El director del CNDES recalca a ABC que estas búsquedas prioritarias, como la de Arjona, no han cesado ni se han escatimado medios pese al estado de alarma y se han movilizado los recursos adecuados. «Está en juego la vida de las personas», dice. Y también se ha resuelto algún caso gracias a la difusión de información. Cereceda cuenta que una familia había denunciado la desaparición de su hija poco antes del estado de alarma. Alguien reconoció a la mujer que había visto en un cartel y avisó a la Guardia Civil. Pero ella no quería saber nada de su familia. «Los agentes tuvieron que limitarse a contarles que estaba bien porque era mayor de edad», cuenta Cereceda.

Los secuestros parentales también se han reducido de forma drástica en estos dos meses porque a la limitación de la movilidad se ha sumado el cierre de las fronteras. En una década se han presentado 3.100 denuncias por sustracción de niños en España, aunque según las asociaciones de víctimas son una minoría las que se denuncian, una media de 300 al año. Hoy, 25 de mayo se celebra el Día internacional de los niños desaparecidos con el fin de aumentar la concienciación y apoyar a las familias afectadas. Según los datos recabados, cada dos minutos se denuncia la desaparición de un niño en la UE.

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