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Elisa Beni se ‘cubre de mierda’ con insultos a las víctimas del Covid-19 y remata con una perla desde el digital de Escolar

“La periodista orgánica Elisa Beni llama golpistas a unos ciudadanos que han perdido su familia y osan denunciar al gobierno que estaba convocando manifestaciones masivas en el punto álgido del contagio”

Elisa Beni lleva dos jornadas ‘gloriosas’ merced a dos piezas que son dignas de ser expuestas en la galería de los horrores periodísticos.

Y no, no nos referimos a la calidad literaria, sino al fondo de la cuestión que ambos trata.

En uno, escrito en el soberanista El Nacional.cat, pone a escurrir a las víctimas del coronavirus que reclaman justicia llamándolos golpistas.

De hecho, el título es ‘Golpistas vestidos de víctimas’.

Ya el primer párrafo, por mucho que ella intente aclararlo, es toda una declaración de intenciones:

El primer gobernador nazi de la invadida Polonia fue el abogado personal de Hitler. El hombre que Hitler eligió para supervisar la anexión de Austria fue el mismo abogado que dirigiría la ocupación de los Países Bajos. “Los abogados estaban sobrerepresentados”, dice Snyder, en la máquina de terror nazi y participaron activamente en la caída del estado democrático alemán. Así que no es nuevo que las invocaciones se escondan tras las togas ni que se usen las normas para apoyar proyectos políticos o personales concretos.

No establezco una comparación —el horror nazi no las admite—, pero es evidente que asistimos a movimientos aparentemente jurídicos tras los que laten acciones que directamente establecen como objetivo el cambio de modelo de gobierno. Atención, no el cambio de gobierno sino el de la forma de gobierno. Diferencia nada baladí. El lunes muchos medios nos contaron a bombo y platillo que se había presentado una querella contra todo el Gobierno, más bien contra el Consejo de Ministros, en nombre de un número grande de familias de fallecidos por el coronavirus. Lo contaron de forma tan acrítica que muchos ciudadanos pudieron pensar que se trataba de un movimiento espontáneo de víctimas agraviadas por la gestión de la crisis y poco hay de eso.

Lo que a Beni le trae por la calle de la amargura es que se acorrale al Gobierno

Lo más importante aquí es el movimiento involucionista que pretende que puede derribar la forma de gobierno utilizando sus togas y a las víctimas. La querella es una cosa delirante. No es un documento jurídico sino una exposición de una teoría de la conspiración basada en muchas de las cuestiones, incluso demostradamente falsas, publicadas en medios de comunicación del mas diverso pelaje, pero sobre todo de carácter ultra. Se dirige además contra todos los miembros del Gobierno, contra el Consejo de Ministros, contra el Poder Ejecutivo, sin paliativos, al que acusan de “un número indeterminado de homicidios imprudentes y todos aquellos otros delitos que se deriven de la investigación”. La lectura del documento saca los colores de cualquier jurista.

Y por supuesto pide la inadmisión de la querella:

En la amalgama aparecen desde los guantes morados del 8-M hasta los indultos a los presos del procés y el control del CNI por Iglesias. No le falta un perejil facha. Y con todo ese relato-ficción acaban pidiendo que se practiquen diligencias tan locas como la exigencia por parte de la Sala Segunda del Supremo del contenido de las deliberaciones del Consejo de Ministros que, como saben, son secretas como las de los tribunales y no pueden ser exigidas por el Poder Judicial. La verdad es que nadie debería haber informado de tal engendro sin antes advertir que no tiene otro destino más que la inadmisión. Sólo eso cabe en un estado de derecho ante esta locura.

AYUSO EN EL PUNTO DE MIRA

Y después de sus ‘perlas cultivadas’ en el rotativo soberanista catalán, a rematar la jugada contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en el periódico digital de Ignacio Escolar.

La tertuliana se burla de las lágrimas de la política del PP e insinúa que esta tendrá que dar muchas explicaciones por la habitación que ocupa en un céntrico alojamiento de la capital de España:

Ayuso está metida en un buen lío o la han metido. La probidad y la experiencia política le deberían haber hecho saber que si alguien tiene que mirarle el diente al caballo regalado es un cargo público y que, a posteriori, ese diente debe ser mostrado ante los electores y debe lucir perfectamente limpio. IDA, la dolorosa de La Almudena y de El Mundo lloraba pero sólo por un ojo, porque por el otro debía contemplar admirada las vistas increíbles del Madrid vacío sobre el que reinaba. Las penas con pan son menos penas y el encierro y la enfermedad con terrazones son menos dolosos. Tal vez por eso dijo ella misma el otro día que esta pandemia «ha sido lo peor y lo mejor que me ha pasado en la vida».

Para la periodista el asunto está claro antes incluso de que se investigue:

Inicialmente no es legal que un presidente de Comunidad acepte una dádiva de miles de euros -haya pagado o no, porque el descuento es en sí un regalo- ya que se trata de uno de los supuestos claros incluidos en el artículo 54 del Estatuto del Empleado Público: «se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal«. Es de manual. Dos suites tremendas no son una botella de vino. Es ilegal aceptarlo y puede ser delito porque además el señor que hace la dádiva es un empresario que o pretende contratar con la Comunidad o puede pretenderlo. No puede quedar sin ser investigado

Y de rebote intenta vender la imagen de una presidenta de la Comunidad de Madrid a la que pareciera importarle muy poco la gestión:

La comodidad, las vistas o la escenografía perfecta para los posados de su hacedor de imagen pueden acabar desembocando en lágrimas por la leche derramada. Aquí ya no hablamos de querellas importadas o relatos políticos presentados ante los tribunales. Aquí hablamos de unos hechos que no pueden quedar sin una aclaración que no basta con resultar aceptable para la opinión pública, sino también para los tribunales de Justicia. Iba a hablarles de la gestión de Ayuso pero … será otro día.

Rápidamente, la tertuliana acabó convirtiéndose en tendencia en Twitter y no precisamente para bien:

 

 

 

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