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España, el gran enfermo económico de la UE: líder en recesión, paro y déficit

Juan Sanhermelando Bruselas

Bruselas atribuye los malos datos al impacto temprano de la segunda ola y a la importancia de turismo y servicios dependientes del contacto personal.

Al inicio de la pandemia, España e Italia sufrieron el estigma de ser señalados como los Estados miembros más golpeados por la crisis sanitaria y económica. De hecho, el fondo de reconstrucción europeo de 750.000 millones se diseñó para salir al rescate de los dos países. En la segunda ola de la Covid-19, es nuestro país el que destaca en solitario como el gran enfermo de Europa, mientras Roma ofrece cifras mejores.

La economía española sufrirá este año el mayor desplome de toda la UE (-12,4%) y lidera también las previsiones de paro (17,9% el año que viene, por delante incluso de Grecia) y de déficit público (12,2%), según los cálculos publicados este jueves por la Comisión Europea. Se trata de una revisión a la baja de casi dos puntos respecto a la última estimación de julio. En contraste, la previsión para Italia mejora del -11,2% al -9,9%.

El Gobierno de Pedro Sánchez denuncia que las cifras de Bruselas “se han quedado desfasadas“. No incluyen los datos de crecimiento y empleo del tercer trimestre, mucho mejores de lo esperado, se queja el ministro José Luis Escrivá. El Ejecutivo comunitario replica que esta mejoría se verá contrarrestada por el endurecimiento de las medidas restrictivas en las últimas semanas y días, que tampoco están contempladas en su informe.

¿Cuáles son los factores diferenciales que explican el peor comportamiento de la economía española? ¿Cómo es posible que países igualmente dependientes del turismo, como Italia o Grecia, tengan perspectivas más optimistas? ¿Por qué la evolución de nuestro país es más negativa que la de otros Estados miembros donde la segunda ola golpea ya más fuerte como Francia o Bélgica? ¿Qué ha hecho mal el Gobierno de Sánchez?

El comisario de Asuntos Económicos, el socialista italiano Paolo Gentiloni, no quiere entrar en un juego de culpas sobre los problemas en la gestión de la pandemia ni con España ni con ningún otro Estado miembro. “Continuaremos cooperando y confiamos plenamente en la actuación del Gobierno para hacer frente a esta situación difícil”, ha contestado.

Es cierto, admite Gentiloni, que ha habido “dificultades especiales” en nuestro país. Una evolución que, a su juicio, se explica principalmente porque “los brotes de la denominada segunda ola (de la Covid-19) desafortunadamente han golpeado a España antes que a otros países y esto por supuesto influye en nuestra previsión”. Además, el primer confinamiento de primavera estuvo “entre los más severos de toda la UE”, apuntan fuentes comunitarias.

El segundo factor diferencial es “la estructura de la economía” y en particular “la importancia del sector turístico“. Nuestro país perderá este año hasta el 70% de las pernoctaciones en alojamientos turísticos, un hundimiento sólo superado por Grecia, Malta, Eslovenia, Irlanda y Chipre, según los cálculos de Bruselas. La llegada de turistas a España depende en gran medida del transporte aéreo, particularmente afectado por la crisis; mientras que a Italia muchos visitantes llegan por carretera.

En España tienen además mucho peso (hasta cuatro puntos porcentuales más que la media europea) otros sectores que dependen de una fuerte interacción personal, como el comercio, la hostelería o las actividades de ocio. También se sitúa por encima de la media europa el número de pymes, que tienen mucha menor capacidad de resistencia frente al temporal que las multinacionales, apuntan en la Comisión.

Todos estos sectores que han sufrido el mayor impacto de las medidas de confinamiento son además intensivos en mano de obra, lo que explica la subida del paro pese a los ERTE y las ayudas a autónomos. Antes de la crisis, España ya era el segundo país con más desempleo de la UE (el 13,6% en febrero). La elevada tasa de temporalidad, la mayor de la UE, hace que la destrucción de puestos de trabajo se cebe en la población con contratos más precarios, en particular los jóvenes.

En cuanto al déficit, España arrancaba ya con una mala situación de partida. Pese a que la economía creció un 2% el año pasado, el desfase presupuestario no sólo no disminuyó sino que subió del 2,5% al 2,9% debido al fuerte aumento del gasto público por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. Nuestro país incumplió las reglas fiscales de la UE y se ha librado de sanciones gracias a la suspensión del Pacto de Estabilidad decretada por la pandemia.

Ahora, el déficit se disparará hasta el 12,2% debido al hundimiento de la recaudación procedente de impuestos y a las medidas de estímulo aprobadas por Sánchez contra la Covid-19, que esta vez sí cuentan con el visto bueno de Bruselas con el fin de apuntalar la economía. Por su parte, la deuda pública explota desde el 95,5% en 2019 al 120,3% este año y seguirá escalando al 122% en 2021 y el 123,9% en 2022.

Con la economía en cuidados intensivos, la inyección de ayudas de la UE se vuelve aún  más urgente. Si la prima de riesgo no se ha disparado como en 2010-2012 es gracias al activismo del Banco Central Europeo (BCE), pero el estigma de haberse convertido en el país más golpeado por la crisis -repetido en las últimas semanas en toda la prensa internacional- hace que España sea especialmente vulnerable a un cambio de sentimiento en los mercados.

Por eso los ministros de Pedro Sánchez no se cansan de pedir en todos los foros un acuerdo rápido para ratificar y poner en marcha el fondo europeo de reconstrucción de 750.000 millones pactado en julio. El Gobierno español espera recibir hasta 140.000 millones de euros y ya ha presupuestado 27.000 millones para las cuentas de 2021.

Gobiernos y Eurocámara han acercado posturas este jueves, pero todavía quedan escollos pendientes y el dinero podría retrasarse. Además, Sánchez todavía tiene que detallar las reformas en pensiones y mercado laboral que exige la UE a cambio de las subvenciones.

Aunque su impacto no está incluido en las previsiones económicas, el fondo de reconstrucción provocará un crecimiento adicional del PIB del 2% en el conjunto de la UE, según los cálculos de Bruselas. Además, constituirá una “potente herramienta para contrarrestar las divergencias entre países” dado que los que más sufren serán también los que reciban más dinero: Italia, España, Croacia, Portugal y Grecia.

Gentiloni ha pedido al Gobierno de Sánchez que rectifique su estrategia y solicite los créditos al mismo tiempo que las subvenciones. Es la mejor manera de maximizar el impacto de los fondos en 2021, con una bazuca fiscal que impulse la recuperación, sostiene el Ejecutivo comunitario.

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