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España entra en 2020 cuesta abajo, sin frenos y en manos de irresponsables

EL GOBIERNO SOCIALISTA, SUS AMIGOS, SOCIOS Y COMPINCHES

Lo del PSOE es para echarse a llorar, por los socialistas y por España.

Los socialistas, en bloque, han preferido hincar la cerviz ante Pablo Iglesias y ante formaciones abiertamente partidarias de la liquidación de la nación española para armar lo que el propio Pedro Sánchez definió como el Gobierno del insomnio.

Personajes como Emiliano García-Page, Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara, Javier Fernández o Susana Díaz, hacen cola ante la farmacia para comprar vaselina. Obsesionados todos ellos por seguir en el sillón, ni siquiera se han atrevido a alzar la voz por el ninguneo de Sánchez al comité federal.

Ya hay acuerdo final de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos y ya sabemos cómo será su Gobierno. Los de Pablo Iglesias tendrán una vicepresidencia de Asuntos Sociales que estará presidida por el propio Iglesias. Además, cuatro ministerios en los que entraría Alberto Garzón.

Es la primera vez casi medio siglo de democracia que los socialistas compartirán el Consejo de Ministros con una fuerza de tintes chavistas y es la primera vez que el PSOE va a apoyarse para gobernar tanto en partidos separatistas como en los herederos de ETA.

Los enjuagues de Sánchez con sus socios, despachados con una opacidad impropia de quien presume de su voluntad de transparencia y regeneración, contienen gravosas cesiones políticas, disparan la incertidumbre económica y erosionan aspectos nucleares del Estado.

El pocos días, una semana a lo sumo de no saltar una enorme sorpresa, la conformación de un nuevo Gobierno será un hecho.

Y no rechina sólo que estará sostenido por partidos independentistas como el PNV y ERC, este último con varios líderes cumpliendo condena en prisión por sedición o huidos de la Justicia.

Lo acongojante es que Pedro Sánchez, con el silencio cómplice de sus ‘barones’, no podrá tomar decisión alguna sin que los golpistas catalanes le den el visto bueno.

El claudicante Sánchez, obsesionado por seguir durmiendo en La Moncloa, se ha convertido en rehén de partidos que pretenden la destrucción del concepto constitucional de nación que España se concedió en 1978.

Cierto que el líder del PSOE desechó desde el inicio hasta la posibilidad de buscar otro pacto, negociando con PP, Ciudadanos y VOX, pero los tres partidos del centroderecha español se lo tienen que hacer mirar.

Ahora, cuando España entra en 2020 cuesta abajo, sin frenos y en manos de irresponsables, PP, Ciudadanos y VOX deben preguntarse en voz alta si no fue un error garrafal no ser capaces de fraguar acuerdos previos a las elecciones y concurrir en listas conjuntas, lo que habría permitido al centro-derecha reunir una mayoría solvente.

La fragmentación política y sociológica en la derecha es responsable, por inacción, de que el marrullero Sánchez siga en la Moncloa.

Como denuncia el diario ‘ABC’ este 1 de enero de 2020, se avecina un Gobierno capaz de identificar varias «naciones» donde solo hay una, o de diseñar una ingeniería social basada en la pretendida superioridad moral de la izquierda para secuestrar conceptos como la igualdad, el progreso, el feminismo, la memoria histórica, o la «justicia social».

Será un Gobierno manirroto, ajeno a las exigencias de cumplimiento del déficit y la reducción de la deuda, obsesivo en el gasto a base de incrementos masivos de impuestos, y con dudosa capacidad para generar empleo. España se asomará también a un proceso de revisión de los estatutos de autonomía en el País Vasco o Cataluña, con concesiones a partidos que siguen abogando por el inexistente derecho de autodeterminación.

A cambio de una investidura a la que llega sólo con 120 escaños propios -algo inédito-, Sánchez ha sido capaz de vender a partidos separatistas con representación muy minoritaria en el conjunto de España las siglas de un partido centenario que hasta ahora representaba una socialdemocracia constructiva.

Ahora, con Pablo Iglesias encaramado a las instituciones, Sánchez podrá dormir tranquilo, aunque no es eso lo que decía meses atrás.

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