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España reforzará su presencia militar en África y la reducirá en Oriente Medio

GONZALO ARALUCE

El objetivo de Defensa es incrementar el número de efectivos en el Sahel, azotado por el terrorismo y otras inestabilidades, y potenciar los equipos móviles de adiestramiento e instrucción en la región

España va a virar hacia África el eje de sus misiones militares en el exterior. La inestabilidad derivada de las actividades terroristas y criminales, unida al incesante tráfico de personas y estupefacientes, aumenta las alarmas en una región prioritaria para España. El refuerzo de las capacidades en el Sahel se llevará a cabo en detrimento de otros despliegues, previsiblemente en Oriente Medio. El Estado Mayor de la Defensa (EMAD) y el Ministerio dirigido por Margarita Robles ya trabajan en el planeamiento de este nuevo orden en las operaciones internacionales.

Mali, Senegal, República Centroafricana y Somalia son los países en los que las Fuerzas Armadas mantienen despliegues permanentes de tropas. Además hay acuerdos de cooperación puntuales y periódicos con diversos países del Golfo de Guinea. Y en el Índico, la Armada coopera en la misión internacional contra la piratería. España considera que esas regiones son “prioritarias”, según fuentes militares consultadas por Vozpópuli, y estudian cómo llevar a cabo un refuerzo equilibrado -en recursos y efectivos- en el Sahel.

Entre los motivos que sustentan la reestructuración está la persistente actividad terrorista en la región. Menos de 1.500 kilómetros separan la frontera española y maliense, donde ahora se concentran el grueso de los esfuerzos militares de nuestro país (casi 300 efectivos antes de que estallase la crisis del coronavirus). Francia -recientemente neutralizó en Mali al líder de Al Qaeda en el norte de África, Abdelmalek Drukdel- ha pedido en varias ocasiones a la Unión Europea que redoble sus esfuerzos en la región.

Los casos afgano e iraquí

Defensa reducirá las capacidades desplegadas en escenarios como Afganistán tras el acuerdo firmado entre el Gobierno de Kabul con los talibán y la consecuente retirada de tropas de Estados Unidos. También se prevé el cierre de la principal base de las tropas españolas en Irak, la de Besmayah, y está pendiente ver cómo se reestructura esta misión, ahora reducida en efectivos por la crisis del coronavirus.

Por el contrario, España potenciará sus despliegues en suelo africano. Las mismas fuentes militares aseveran que las modificaciones se llevarán a cabo previo acuerdo con las organizaciones internacionales implicadas, principalmente la OTAN y la Unión Europea.

Misiones menos estáticas

El objetivo es que las actuales misiones de adiestramiento y asesoramiento en el Sahel no sean tan estáticas en términos geográficos. Hasta ahora, el grueso de la actividad pasa por la instrucción de las unidades en grandes bases, como es el caso de Koulikoro (Mali). La idea para el futuro pasa por formar a los instructores locales para que sean ellos los que lleven a cabo la formación de sus propias tropas. Y en lugar de hacerlo en estas grandes instalaciones, potenciar los desplazamientos de equipos móviles para llevar a cabo la actividad en puntos más diversos. No sólo en Mali, también en otros países de la región.

El Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), general del Aire Miguel Ángel Villarroya, admite este cambio de paradigma en una entrevista publicada en la revista Atalayar: “Es un nuevo cambio de filosofía y requiere de más efectivos”. Y añade: “España ya está planeando incrementar el número de efectivos, probablemente de manera notable”.

Poner el foco en África

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ya ha elevado la voz desde Bruselas para pedir una mayor implicación de sus socios europeos en África. El pasado mes de diciembre, tras reunirse con sus homólogos, afirmó ante la prensa: “He hecho un llamamiento para que los demás países incrementen también su participación”. A su juicio, España “es el país que más está contribuyendo a las misiones de paz, sobre todo en África”, donde aporta “casi el 25% de los efectivos” de las misiones que mantiene la Unión Europea.

En las últimas semanas, además, el Sahel ha sufrido un recrudecimiento de la violencia terrorista, con atentados en Mali, Costa de Marfil, Nigeria y en la frontera entre Chad y Camerún. El Ministerio de Asuntos Exteriores español condenó los ataques y manifestó su “compromiso” de “redoblar los esfuerzos” junto con la Unión Europea y la comunidad internacional para hacer frente “a los principales retos y desafíos” de la región.

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