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Ferreras y sus matones mediáticos se quedan solos: el duopolio teme al contagio de ‘la peste roja’ y abandona a Sánchez

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El coronavirus nos ha pillado con el Gobierno que nos ha pillado…”

La frase que pronunció Ana Rosa Quintana en Telecinco el siete de abril de 2020 era toda una declaración de intenciones. El duopolio comenzaba a ver al inútil y negligente Pedro Sánchez más cocido que un centollo.

El temor al contagio de la ‘peste roja’ ponia en guardia a unas televisiones que no se conforman con la propina de 15 millones de euros. –‘Caraduras sin Fronteras’: los millonarios de la radio y la televisión imploran ayudas oficiales a Sánchez y se ponen a sus órdenes

Durante todo el mes de marzo de 2020 el duopolio obedeció sin rechistar las consignas de Moncloa tal como lo adelantó Periodista Digital: ni un testimonio de los familiares de los muertos. Ni un ataúd. Los muertos no existen. No tienen ni cara ni nombres.

Son solo un contador que no deja de aumentar a la espera de que baje la curva mientras cantaban los números como si fueran el Gordo de la Lotería.

 

Los telediarios abrían con sanitarios rompiéndose las manos aplaudiendo cuando un paciente abandonaba la UCI y a los aborregados españoles felices de guateque en los balcones. Las cifras de muertos eran escalofriantes pero nada como un tonto útil camuflado de ‘experto’ para vendernos optimismo: estamos venciendo a la curva.

Era mentira pero daba igual porque lo importante para el duopolio era dar buenas noticias.

Los cadáveres en bolsas en los hospitales, cuando se mostraban, no eran españoles sino norteamericanos. Hasta el mítico Matías Prats se prestaba a manipulaciones intolerables. —Mensaje a Sánchez, Iglesias y cuadrilla: ¿Son fake news y bulos lo que cuenta la prensa internacional sobre la ineptitud criminal del Gobierno?

Una realidad norcoreana coronada con cargantes homilías en forma de ruedas de prensa sin preguntas  Ni en el franquismo el periodismo había sido tan cobarde y aséptico.

Quintana rompió con la omertá gubernamental a partir de la chapuza de los test falsos. Ahí se quebró el ‘todos a una con Sánchez’, el ‘ya habrá tiempo de analizar responsabilidades’, las interrupciones cada vez que un tertuliano iba a criticar la gestión caótica del sátrapa socialista o las premoniciones de Fernando Simón

La presentadora, que tiene el olfato de una serpiente cuando se trata de ver por dónde sopla el viento, alzó la voz el 27 de marzo de 2020 cuando Esther Palomera dijo que «todos los gobiernos improvisan ante estas circunstancias».

La presentadora de Telecinco exigió al Gobierno que sea autocrítico y que dé explicaciones sobre la gestión de las compras de materiales sanitarios.

Susanna Griso, la madrina del 8-M, comenzó desde ‘Espejo Público’ de Antena 3 a culpar al Gobierno de no haberla advertido del peligro que se corría en el aquelarre feminazi. Pero siempre exculpando a Fernando Simón, a quien defendió pese a no dar ni una y decir que a España apenas tendríamos un caso de coronavirus.

Desde principios de abril Griso arrancaba sus programas según exigía el argumentario oficial: hay que dar buenas noticias. Solo se había saltado el guion el 25 de marzo de 2020 cuando Gonzalo Bans dio cuenta de un informe fechado el 6 de marzo elaborado por Sanidad en el que ya alertaba de los peligros de la pandemia pese a que el Gobierno los ocultaba.

Apostaron a que la curva comenzaría a bajar en abril. Seguían vendiendo que aunque la cifra de muertos era muy alto habia razones para el optimismo. Pero el mismo el martes 6 de abril hubo un repunte en el número de fallecimientos por coronavirus al mismo tiempo que se conocía que la Justicia de Castilla La Mancha elevaba a más del triple la cifra oficial de muertos.

El 8 de abril Griso arrancó el programa «pidiendo disculpas por no comenzar dando buenas noticias» y dando la foto de El Mundo con los ataudes en fila en el Palacio de Hielo. La foto que el Gobierno intentó ocultar por todos los medios.

La foto de la infamia de un Sánchez desbordado por una tragedia sin precedentes que creyó que podía sortear con dotes de markting y escondiendo la bolita en el cubilete como un trilero.

Ana Rosa lanzó otro zarpazo al Gobierno entrevistando a Francesc Maristany, presidente de Grup Met, una empresa logística que trabaja con MondeB2B, proveedor oficial de kits de detección de coronavirus homologados. Según contaba el empresario se habían ofrecido al Gobierno de España y a la Generalitat de Cataluña para abastecer a ambos de diferentes test, unos 10.000 kits a la semana, lo que supondría un millón de pruebas de PCR a la semana. «Esto es un escándalo», dijo Quintana.

«Nosotros nos dirigimos a Presidencia del Gobierno, tanto autonómico como nacional, lo informamos, lo explicamos, lo presentamos, los pusimos en contacto y la verdad es que, aparte de las gracias por la información y de que les contactaron para saludarles, poca cosa más», contó Maristany. El vídeo se hizo viral y la prensa del régimen ordenó un ataque de bots en las redes contra la prensentadora por propagar «bulos».

El Ejecutivo informó de que no habría hablado con esta empresa, «ni desde presidencia ni desde Sanidad».

¡Bulo! gritaron desde la izquierda como si lo que diga Sanidad tiene alguna credibilidad a estas alturas. Y los medios gubernamentales se lanzaron como hienas contra la presentadora.

Quintana no se amilanó y respondió a los ataques entrevistando al día siguiente a otro comercializador de test que dijo lo mismo que Maristany: que el Gobierno había preferido comprar test fallidos en China que hacerlo a empresas españolas.

 

El duopolio se resquebraja. La propina de los 15 millones de euros de rescate con dinero público les ha granjeado el odio africano por parte de una ciudadanía harta de que le mientan mientras está aguantando el confinamiento con religioso estoicismo.

No parece ser suficiente. El dupolio se sube a los botes salvavidas. El último en subirse fue Carlos Alsina que desde Onda Cero dejó por un momento su abúlico ‘Diario de un confinamiento’, su estomagante optimismo del «Fachiamo finta che» para desmontar los bulos de Adriana Lastra y Pedro Sánchez en dos minutos demoledores.

A Sánchez solo le queda ‘El Lechero’ Fortes, Ferreras y su tropa de caraduras de laSexta para salir a flote.

 

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