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Florentino Pérez embarranca en su proyecto de la Superliga

La FIFA se opone frontalmente al plan y varios clubes consideran que los grandes beneficiados serían Madrid y Barcelona

Florentino Pérez no ha escondido nunca su deseo de dar un vuelco al fútbol tal y como se conoce actualmente. De hecho, en la última asamblea del Real Madrid reconoció abiertamente que en el fútbol «se necesitan nuevas fórmulas que lo hagan más competitivo, más emocionante y más fuerte», invitando a afrontar cuanto antes «una reforma que no puede esperar». No mencionó la palabra Superliga, pero el presidente del club blanco hacía clara mención a este torneo del que tanto se habla y que recibió un golpe durísimo por parte de la FIFA, que emitió un comunicado en el que rechazó públicamente y en nombre suyo y de las seis confederaciones la creación de dicho evento. No es, en cualquier caso, la única voz discordante de un proyecto cuyo recorrido parece nulo.

La idea navega desde hace tiempo en el planeta fútbol y Florentino Pérez asumió la voz cantante. De hecho, varias fuentes cercanas a la UEFA aseguran que el mandamás blanco estaba cocinando el plan a espaldas del propio organismo europeo y ya se habría reunido con varios clubes para seducirles, encontrando pocos adeptos convencidos. Sin ir más lejos, esta misma semana Pérez se encontró en Turín con Andrea Agnelli, presidente de la Juventus y de la ECA (asociación de equipos europeos), y se da por supuesto que hablaron largo y tendido de todo lo que envuelve al fútbol con la Superliga sobre la mesa.

El problema es que la idea de la Superliga pierde fuerza hasta quedarse en eso, en una mera idea, ya que la mayoría de los clubes supuestamente implicados han dicho que no y, según ha podido saber este periódico, únicamente secundarían la idea el mencionado Real Madrid, el Barcelona (Josep Maria Bartomeu así lo confirmó antes de dejar el palco del Camp Nou), el Manchester United y el Milán. Obviamente, detrás del interés de estos cuatro clubes hay diversos intereses tanto monetarios como deportivos.

Los impulsores de esta Superliga pensaban que el proyecto iba a ser lo suficientemente ilusionante para las grandes potencias europeas, pero no hay ni mucho menos consenso y varias entidades consideran que se les está utilizando al deslizar sus nombres en toda esta historia. Es más, según el boceto, a cuyas líneas ha tenido acceso ABC, habría grandes diferencias económicas hasta el punto de que muchos equipos opinaban que la competición partía de un favoritismo evidente hacia Madrid y Barcelona, que en el reparto de millones se verían beneficiados claramente.

La FIFA, informada de esas negociaciones en cubiertas a las que se refiere la UEFA, fue tajante en su comunicado, un jaque sin escapatoria al afirmar que «tal competición no sería reconocida ni por la FIFA ni por la confederación correspondiente». «A todo club o jugador implicado en una competición así, como consecuencia, no se le permitiría participar en ninguna competición organizada por la FIFA ni por su confederación». Esta postura tan contundente choca con lo que se deslizaba desde los propios líderes del plan, que aseguraban contar con el apoyo de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y del que deslizaban su nombre en clave («W01», como se le conoce a nivel interno) en los correos que compartían. La duda radica en si Infantino realmente se ha desmarcado o bien si se utilizaba su nombre para que la propuesta tuviera más fuerza.

El caso es que ayer llegó más rechazo al plan desde la Comisión Europea. «No hay margen para que unos pocos distorsionen la naturaleza universal y diversa del fútbol europeo», dijo Margaritis Schinas, vicepresidente del organismo. «El estilo de vida europeo no es compatible con el fútbol europeo reservado a los ricos y poderosos», añadió. Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, ya mantuvo con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, una larga reunión para advertirle del asunto.

El proyecto también encuentra la firme oposición de las competiciones domésticas. De hecho, es público y notorio que LaLiga siempre ha dicho que veía inviable la creación de este torneo y ayer lo reiteró Javier Tebas. «FIFA y las confederaciones son conscientes del daño que haría al ecosistema del fútbol actual. Aquí no aparecería más dinero, sino que intentarían concentrarlo en unos poquitos clubes, aunque insisto que sería un fracaso a medio plazo. Aquellos clubes que puedan estar trabajando en este proyecto a espaldas de las instituciones del fútbol no son leales con las competiciones en las que participan, eso es lo que yo no entiendo. Ahora la FIFA ha sacado una nota y habla de rumor, seguro que hay algo más que un rumor», apuntó a Efe.

LaLiga considera que el daño sería demasiado duro tanto en lo económico como en lo deportivo. Para empezar, según sus estudios tendría un impacto negativo de más de 1.600 millones de euros y el ecosistema del fútbol se resentiría ante la más que evidente desaparición de la Champions League y el deterioro de las competiciones domésticas, con un calendario más cargado si cabe y con escasos incentivos deportivos para la mayoría de los clubes al no poder entrar en torneos europeos. Básicamente porque la Superliga la jugarían siempre los 15 clubes fundadores y otros cinco invitados.

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