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La bien pagada obsesión de Marhuenda con Cayetana: ahora la acusa de ayudar a Irene Montero a tapar sus rifirrafes en el Gobierno

El director de La RazónFrancisco Marhuenda, ha encontrado una mina en Cayetana Álvarez de Toledo y desde el 3 de marzo de 2020 no hay jornada en la que no le dedique un espacio en su periódico para ponerla a caldo pota.

De la pataleta que se cogió el responsable del rotativo de Planeta por el tremendo zasca que la portavoz del grupo parlamentario del PP en el Congreso de los Diputados le metió a laSexta, ahora ya se ha convertido en una verdadera obsesión.

Cualquier intervención de Álvarez de Toledo le viene que ni pintada a Francisco Marhuenda para ordenar que se la meta un palo.

Marhuenda ya se ha limitado a obedecer ciegamente las órdenes que le dan los Antonio García Ferreras y los prebostes de Atresmedia con tal de conservar su chollo mediático y, especialmente, los ingresos que le reporta estar en las principales tertulias de su propio grupo mediático.

El problema para el director de La Razón es que al final se le está yendo tanto la mano que ha llegado a distorsionar la realidad hasta tal punto que le acusa poco menos que de hacerle el caldo gordo a los podemitas.

Este 6 de marzo de 2020, a dos días para la celebración del 8-M, el diario ‘conservador’ del sitio de su director en las tertulias de laSexta afea a Cayetana Álvarez de Toledo que saliera a responder a Pablo Iglesias por su último gesto machista en el que venía a dejar más que en evidencia a la ministra de Igualdad y, a la sazón, su pareja sentimental, Irene Montero.

La portavoz popular en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, en Madrid, simplemente dijo lo que era un clamor a todas luces:

Si yo fuera ministra de igualdad, y mi marido saliera cual macho alfa a defender a su hembra de las críticas de un colega de un Ministerio, yo lo mandaría a dormir al sofá o a la tinaja que tienen al lado de la piscina con forma de riñón. No me puedo imaginar mayor humillación, condescendencia y machismo. No hay mujer más humillada que ella en la política española.

Estas palabras le sentaron como un tiro a Francisco Marhuenda que aprovechó en esta ocasión ese hueco dedicado a asuntos confidenciales, ‘El Submarino’, para acusar a Álvarez de Toledo de haberle hecho el caldo gordo a los podemitas y haber tapado la bronca que Irene Montero había tenido con destacados miembros del Gobierno como la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, o el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo:

Toda acción tiene sus consecuencias y Cayetana Álvarez de Toledo entró de lleno en una provocación de Pablo Iglesias. Al vicepresidente le bastó enjuiciar su condición de portavoz del Grupo Popular a la existencia de Vox para que la dirigente del PP saltase con un ataque personal contra Irene Montero presentándola como la «mujer más humillada en política». El experimento funcionó de maravilla a Iglesias dando a la propia titular de Igualdad la oportunidad de desviar la atención de su bronca en el Gobierno.

EL PP MÁS FEMINISTA

Para rematar la jugada, Carmen Morodo, la soldado que tiene Marhuenda para estos cometidos, se marca una pieza en la que se habla de que el PP ha desautorizado a Cayetana Álvarez de Toledo y habla de un partido que ahora se quiere convertir en el nuevo adalid del feminismo:

Pablo Casado ha aceptado cambiar la posición del Partido Popular de los últimos años con respecto a la celebración del Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo. Es un giro controlado, pero muy significativo de puertas adentro porque supone la victoria del sector moderado frente a la postura de la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo.

El PP se está intentado recolocar en esta cuestión para ocupar su espacio y el de Ciudadanos (Cs), dejando el flanco derecho abierto a Vox, que tiene un discurso que en muchos puntos conecta con el mensaje de Álvarez de Toledo. En estos días se están viendo distintos gestos para poner sordina a la crisis generada por la portavoz parlamentaria tras descalificar a la prensa y al feminismo. También sostuvo que las mujeres «no son víctimas», para irritación de la mayoría de las compañeras de su partido.

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