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La historia y los datos que desconoces de la Cruz del Valle de los Caídos que el Gobierno pretende derribar

La cruz más alta del mundo podría ser derrumbada tras la propuesta del Gobierno de extinguir la fundación de la orden benedictina, encargada de la gestión del Valle de los Caídos

El Gobierno de España ha avanzado su intención de convertir el Valle de los Caídos en un cementerio civil, protegido por Patrimonio Nacional. De esta manera, la vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo, ha comunicado en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, que la fundación de los benedictinos encargados de la gestión del Valle de los Caídos desde hace más de medio siglo, se extinguirá de manera automática.

El motivo es que, a juicio de Calvo y el Gobierno de Pedro Sánchez, “ya no tiene ningún sentido en relación al nuevo objetivo del Valle de los Caídos en términos de memoria democrática“.

“La fundación de los benedictinos se extinguirá automáticamente, no está en el objetivo de los fines en los que va a estar el Valle de los Caídos y, entre tanto, hasta que se produce la extinción, habrá un régimen transitorio que regularemos mediante decreto y llevaremos al paraguas de protección y decisión del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional, el responsable del Valle de los Caídos”.

El peligro que corre la Cruz del Valle de los Caídos

Ahora que la decisión parece irrevocable, la gran pregunta es si peligra o no la Cruz del Valle de los Caídos. Hay que recordar en primer lugar la existencia de un informe que presentó Podemos justo hace dos años, en septiembre de 2018, para derribar la gran cruz que corona el Valle de los Caídos. El documento elaborado por la formación morada era “Recuperemos el Valle de Cuelgamuros para la democracia”. La propuesta del partido de Pablo Iglesias sostenía que la Cruz “podría demolerse” para después “utilizar su residuo gravoso para crear otro monumento de dignificación y respeto a las víctimas”.

La formación tenía como objetivo la “desacralización” del espacio y su “total recuperación”. Su plan incluía tomar el control público de la basílica y “revisar” los acuerdos de 1979 entre el Estado y la Santa Sede que dieron a la Iglesia su control.

El diseño y la construcción de la gran Cruz

Antes de construir la gran Cruz del Valle de los Caídos se realizaron numerosos diseños a lo largo de casi diez años. Tras el fallecimiento en 1950 del arquitecto y director de las obras del monumento, Pedro Muguruza, su sucesor Diego Méndez logró dar forma al esbozo definitivo, conjugando la solución de los problemas técnicos con un trazado que se adecuara a la simbología cristiana de la Cruz.

Al mismo tiempo se conseguía una simbiosis total con el entorno natural: el Cerro de la Nava es empleado como pedestal milagrosamente surgido en el centro del anfiteatro para aupar en su propia verticalidad la de la Cruz, cuyos brazos se prolongan en los de la cadena montañosa que la circunda.

La altura total de la Cruz es de 150 metros, de los que 25 corresponden al basamento con los evangelistas, 17 al cuerpo intermedio con las virtudes y 108 al fuste de la Cruz. Si a ello se añade la altura de la peana rocosa sobre la que se alza, habría que sumarle los otros 150 correspondientes a ésta.

La cruz más alta del mundo

La estructura del conjunto se fabricó con hormigón armado, reforzado con un bastidor metálico y recubierto con cantera labrada y mampostería de berrugo. La construcción se hizo sin andamiaje, elevando la edificación desde dentro, como si se tratara de una chimenea; al mismo tiempo iban subiendo las escaleras y el montacargas, donde ahora existe un ascensor, por el interior. Los brazos, con una orientación norte-sur, se realizaron también sin andamios, colgando una plataforma del armazón de hierro, según se iba montando éste.

Lo cierto es que el Valle acoge a la cruz más alta del mundo: 150 metros de altura. Mide cinco veces más que el Cristo del Corcovado de Río de Janeiro (30 m.), y 60 metros más que la Estatua de la Libertad de New York y lo mismo que Torre Picasso en Madrid. Por dentro, la cruz está hueca. Tiene un pequeño ascensor y unas escaleras de caracol que llegan hasta los brazos. Éstos miden 23 m. en cada dirección, con lo que son miles de toneladas de hormigón, granito y hierro suspendidas en el aire.

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