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La oficina antifraude de la UE acusa a Izquierda Unida de desvío de fondos de la Eurocámara para financiarse irregularmente

Concluye que eurodiputados y asistentes hicieron contribuciones obligatorias a las arcas de sus partidos violando el código de la cámara, y que Amanecer Dorado incluso infló los salarios para poder enviar aún más dinero,

Izquierda Unida y Amanecer Dorado, el partido griego de corte fascista, violaron las reglas del Parlamento Europeo y utilizaron irregularmente más de 1,2 millones de euros de los sueldos de diputados y asistentes en Bruselas y Estrasburgo entre 2014 y 2019 para financiar sus formaciones nacionales.

Así lo ha certificado la Olaf, la Oficina Antifraude de la Unión Europea, en sendas investigaciones iniciadas en los años 2017 y 2018 y cerradas este trimestre de 2020. Esta oficina no revela ni la nacionalidad ni la identidad de los partidos, los diputados o los empleados investigados, pero fuentes parlamentarias identifican con claridad a ambas formaciones.

La formación española ha explicado a este diario que “esa investigación concluyó a principios de este año sin ningún tipo de sanción y sin que se nos comunicara ningún tipo de irregularidad”, y que “están orgullosos” de su carta financiera, que es la herramienta en los estatutos de IU que fija un techo salarial a todos los cargos públicos y trabajadores contratados.

La situación que denuncia la Olaf no es inédita. Ha ocurrido en otras ocasiones, como por ejemplo con la líder del Frente NacionalMarine Le Pen, cuando estaba en Bruselas y Estrasburgo, y que tuvo que devolver 300.000 euros mal usados.

GASTOS SIN JUSTIFICACIÓN

Los diputados europeos reciben un alto salario mensual, pero además tienen una cantidad notable para gastos que no necesitan justificación. Y adicionalmente, una dotación generosa para contratar a un equipo en Bruselas y en el lugar de origen del político, para su oficina nacional.

El Parlamento Europeo, sin embargo, no permite que un miembro electo entregue su sueldo, en parte o totalidad, pues considera que eso pondría en peligro su independencia.

La apertura del expediente se remonta a mediados de la pasada legislatura, cuando la Olaf recibió la denuncia de que algunos eurodiputados estaban transfiriendo irregularmente “parte de sus sueldos a las arcas de sus partidos” e incluso que “estaban subiendo los salarios de sus asistentes para que pudieran hacer contribuciones adicionales”.

Las acusaciones son habituales, pero ahora ha quedado probado que las dos formaciones no han tenido en cuenta el estatuto de los diputados aprobado por el Consejo de la UE y por la propia Cámara, que considera los acuerdos de transferencia del salario a los partidos como nulos e inexistentes.

IZQUIERDA UNIDA: 640.000 EUROS

En la primera investigación, la que afecta a Izquierda Unida, los diputados y empleados de la delegación abonaron hasta 640.000 euros a lo largo de ese lustro en contribuciones a sus cuarteles generales. “La investigación de la Olaf ha establecido que los pagos no fueron espontáneos, sino para cumplir las obligaciones fijadas en la carta financiera que el partido había establecido específicamente para el equipo de la Eurocámara”, explica el documento, describiendo lo que por otro lado nunca fue un secreto.

La Oficina Antifraude también concluye, y lamenta, que la Eurocámara no tenga una forma efectiva de permitir la recuperación de esas cantidades. “La Olaf comunicó que abría una investigación a nuestros cuatro eurodiputados la pasada legislatura. Esa investigación concluyó a principios de este año, sin ningún tipo de sanción y sin que se nos comunicara ningún tipo de irregularidad”, explican desde la Secretaría de Organización y Finanzas de IU. “La Olaf sí nos comunicó que haría una serie de recomendaciones al Parlamento Europeo. Esta investigación estaba relacionada con nuestra carta financiera, que es la herramienta en los estatutos de IU que establece un techo salarial a todos los cargos públicos y trabajadores contratados”, prosiguen las mismas fuentes.

“De acuerdo a esa carta financiera, todo el dinero que excede del máximo, se cede a la organización para seguir con su trabajo político. Estamos orgullosos de que nuestros cargos públicos contribuyan de esta manera. Ese dinero se declara al Tribunal de Cuentas, cotiza en España y es auditado cada año, sin que haya sido detectada irregularidad ninguna. Nosotros publicamos las donaciones en la web, tal y como obliga la legislación española”, explican.

AMANECER DORADO: 540.000 EUROS

La segunda investigación, parecida, ha determinado que algunos eurodiputados griegos abonaron hasta 4.000 euros al mes a sus formaciones, sumando más de 540.000 euros durante la legislatura. Aprovechando un vacío en las normas parlamentarias que prohíben, pero al mismo tiempo no contemplan, ningún mecanismo de sanción ni de recuperación del dinero.

En este caso ha quedado probado que los asistentes también tenían que dar parte de sus sueldos. “Aunque no hay ninguna evidencia de que los diputados obligaran a su staff a hacerlo, eran plenamente conscientes de que ocurría, y de hecho propiciaron que fueran clasificados con un nivel superior y mayor salario para permitir las contribuciones [superiores] a las formaciones nacionales”, según el comunicado de la Olaf difundido este jueves.

La acusación de inflar artificialmente las retribuciones para así aumentar también la aportación a las arcas de los partidos sólo se ha constatado entre el personal y los diputados de Amanecer Dorado, pero no entre los de IU.

La oficina explica también que terminó la investigación en enero y febrero de este año, y su recomendación a la institución es un cambio en la regulación que evite la impunidad. Además, recomienda que el Parlamento se asegure de que “las cantidades transferidas por los asistentes sean recuperadas, pues los diputados estaban al corriente de que había un uso indebido de las dotaciones disponibles”.

LOS ESPAÑOLES AFECTADOS

La Oficina Antifraude pide medidas disciplinarias para los asistentes implicados, “por seguir las instrucciones de sus partidos, a pesar de que les pudieran en conflicto con sus obligaciones contractuales con el Parlamento Europeo”.

El caso afecta a la delegación española de IU entre 2014 y 2019, que estaba compuesta por Marina AlbiolPaloma LópezÁngela Vallina y Javier Couso, y que tuvo enormes problemas durante los cinco años, con denuncias por acoso laboral, quejas constantes de Madrid y a Madrid.

Fue una guerra civil interna por el poder, aprovechando la baja de maternidad de Albiol y que acabó saldándose sin que ninguno de los cuatro repitiera candidatura para las elecciones europeas de 2019.

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