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‘Las cosas claras de Cintora’: «Una cacicada de Mateo que viola la ley en RTVE»

“Su programa desafía no solo al decoro y a la mínima noción de pluralismo, sino a los propios trabajadores de la radiotelevisión española”

En algunos aspectos de la vida, hasta las compresas pueden dar lecciones.

Al menos que la chapucería y el amiguismo no se noten.

Está claro que en el caso de Rosa María Mateo, la administradora única y cada vez menos provisional de RTVE, esa máxima no se cumple y todo quisque ve como se traspasan los límites de la legalidad sin que nadie se ponga colorado.

Este 18 de noviembre de 2020 el diario El Mundo le suelta un contundente uppercut a los responsables de la televisión pública por la verdadera chapuza y desprecio a la ley que ha supuesto la puesta en antena del programa de Jesús Cintora en La 1 de TVE.

Desde luego, para el editorialista del rotativo de Francisco Rosell, las cosas no están, precisamente, claras con la incorporación de este periodista que viene de hacer carrera en la SER, Cuatro y laSexta, medios en los que, especialmente los dos últimos, ha demostrado unas inclinaciones podemitas que no pueden tener cabida en un canal público, al que se le supone una neutralidad ideológica en ese aspecto:

Ojalá el nombre del nuevo programa de TVE dirigido por Jesús Cintora dijera, efectivamente, «las cosas claras». Lo único claro es para quién las dice: para sus jefes políticos pero en la televisión que pagamos todos. Su programa desafía no solo al decoro y a la mínima noción de pluralismo, sino a los propios trabajadores de la radiotelevisión española que, al margen de adscripciones ideológicas, llevan días protestando por el estreno. Razones no les faltan.

Subraya el editorial que lo que se ha hecho en RTVE al incorporar a este periodista es una cacicada en toda regla que vulnera la legalidad en RTVE:

La última cacicada de la administradora única de la corporación, Rosa María Mateo, y de su mano derecha, Enric Hernández, sencillamente viola la ley. El mandato por el que se rige RTVE desde 2006, aprobado por el Congreso y el Senado –algunos se creen por encima del Parlamento–, establece que los programas informativos se hagan con 100% de producción interna; esto es, con empleados y medios de la cadena. Sin embargo, para el citado espacio informativo se ha recurrido a una productora externa y a subcontratas.

El texto de El Mundo muestra su preocupación por la costumbre a la que RTVE empieza a acostumbrarse a saltarse a la torera las normas más básicas:

No es ni mucho menos la primera irregularidad de la etapa Mateo, quien fue elegida como administradora única de este organismo público –financiado con el dinero que pagan todos los españoles–para dos o tres meses, y ya lleva dos años y medio en un cargo en el que amenaza con perpetuarse. Pero este último hecho reviste especial trascendencia. La toma descarada de los informativos no solo incumple la ley –el asunto ya está en los juzgados–, sino que también viola los principios básicos de independencia, rigor o pluralidad que deben cumplir como servicio público y que es una de las razones que justifican la existencia de una televisión de titularidad estatal. La directora de magazines dimitió antes del asalto de Cintora en desacuerdo con la operación.

Se plantea la posibilidad de que TVE, para hacer este tipo de programas sectarizados acabe, mejor, convirtiéndose en un canal privado:

Si se pretende que TVE sea exactamente igual que cualquier canal privado, habrá llegado la hora de replantearse con seriedad su necesidad y futuro. Asistimos a la apoteosis del cinismo del Gobierno de coalición, que se llena la boca con su impostada defensa de lo público y que por vía de hecho se apropia de ello para su interés.

Al margen de su trayectoria, Cintora vio cómo Mediaset anuló en 2015 el programa que presentaba, idéntico al de ahora en la pública. En un comunicado inusual, se señaló el sectarismo del conductor. Su fichaje por parte de TVE habrá dado una alegría a Podemos, partido que hoy ejerce un enorme poder de injerencia en el ente, que siempre fue el objeto de deseo de Iglesias.

Denuncia el editorialista que, al margen del dinero que se despilfarra, quienes pierden son los ciudadanos:

Los que salen perdiendo son los ciudadanos, que ven cómo, en plena crisis, el Gobierno ha incrementado en 100 millones la partida en los Presupuestos dedicada a RTVE para que Mateo y Hernández sigan regando a sus productoras afines –las contrataciones en Cataluña para competir con TV3 son otro despropósito mayúsculo– y externalizando cada vez más horas de programación. Y eso pese a contar con una plantilla de casi 6.500 trabajadores.

Y recuerda que Rosa María Mateo gobierna RTVE ‘manu militari’ sin tener que rendir cuentas a nadie:

Entretanto, la administradora única abusa de su poder sin dar cuentas de nada a nadie porque sigue sin haber un consejo de administración. A los intentos del Gobierno por perseguir a los medios críticos se une esta degradación sectaria de RTVE que no deja dudas de cómo entienden Sánchez e Iglesias un derecho fundamental como el del acceso a la información.

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