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Losantos: «Critican el machismo de Trump pero tapan los videos de Biden sobando a niñas de 11 años en público»

No ha sido una mañana fácil para Federico Jiménez Losantos teniendo que tragar con el baboseo de la prensa española ante la victoria de Joe Biden, incluido El Mundo, periódico en el que escribe.

En su editorial en esRadio de este 09 de noviembre de 2020, Losantos ha explicado que las «leyes habilitantes» es la manera en la que el Gobierno de Sánchez «legisla con las cortes cerradas mientras el PP se dedica a hacer oposición a VOX».

«El Gobierno se ha sacado de la manga una ley para verificar lo que se dice. Si digo que los trajes de ‘Pablenin’ son como los disfraces de espantapájaros, ¿quién decide si es verdad? ¿El comisario Iván Redondo? ¿El comisario Oliver que impedía que se hiciesen preguntas en la pandemia?», se preguntaba Losantos.

En relación a las elecciones en EEUU, Losantos ve con pasmo que «Trump ha destrozado la democracia». Lo dice con sorna contra El Mundo, diario que celebró con entusiasmo la victoria de Biden.

«Si el padre Ángel no se hubiera pasado a Podemos le invitaría a hacer una oenegé para ayudarles en el invierno temático que les espera. Si con Donald Trump daban poco de sí, ¿qué harán sin Trump? Si tuviera derecho a que le asista la Ley, que no lo tiene, ganara sus recursos en tres estados y le diera la vuelta al resultado, respirarían aliviados. ¿Pero qué harán con Joe Biden? ¿Quemar la tienda de los Abascal?»

¿Dicen que ha ganado la democracia? ¿Qué democracia? ¿La del BLM que asesinaba en las calles? «Es que era una conjura de millonarios… sí, el de Twitter y el de las cadenas de televisión que censuraron a Trump», afirmó.

«Ha ganado la democracia, dicen, con Biden, apoyado por China, Cuba o Venezuela. Una derrota del machismo, añaden, pero tapan los videos de Biden sobando a niñas de 11 años en público, para que nadie imagine lo privado. Se taparon sus negocios en Ucrania, por una buena razón. Ahora, sin esa razón, ¿qué harán los huérfanos de Trump? ¡A por Vox!», amplía en columna en El Mundo de este 09 de noviembre de 2020.

Los videos de Biden no los busquen en las televisiones.

LAS ACUSACIONES SEXUALES

Tara Reade, una mujer que trabajó hace casi 30 años con Biden, acusa al ahora presidente electo de EEUU de haber abusado sexualmente de ella en los pasillos del Congreso.

En el pasado, el líder demócrata ha sido acusado por varias mujeres de ser muy «sobón», pero esta es la primera vez que alguien hace una acusación grave en su contra por una supuesta conducta sexual inapropiada.

Tras guardar silencio durante semanas, Biden se defendió públicamente en un comunicado en el que asegura que las acusaciones «no son ciertas».

«Esto no sucedió», dice el documento.

Biden también hizo un llamado a que los Archivos Nacionales hagan pública cualquier denuncia que la mujer presentara en la época en la que supuestamente cometió el abuso.

Reade, de 56 años de edad, trabajó como parte del equipo de Biden entre 1992 y 1993, cuando él era senador por el estado de Delaware.

En entrevistas recientes ha dicho que un día en 1993, después de que ella le entregara su bolso del gimnasio, su antiguo jefe la empujó contra una pared y metió sus manos bajo su falda y camisa.

«No hubo un diálogo realmente, él simplemente me puso contra la pared», comentó Reade durante una entrevista para un podcast en marzo.

«Recuerdo que todo ocurrió de pronto… Sus manos estaban sobre mí y bajo mi ropa», señaló y agregó que, en ese momento, él la penetró con sus dedos.

«Recuerdo que él decía, primero, mientras lo hacía: ‘¿Quieres ir a otro lugar?’. Luego me decía, cuando me aparté: ‘Vamos, escuché que yo te gustaba’», dijo Reade.

«Esa frase se me quedó grabada».

El 9 de abril de 2020, Reade presentó una denuncia penal ante la policía, diciendo que había sido víctima de una agresión sexual pero sin nombrar a Biden.

En un tuit dijo que presentó la denuncia «solamente por motivos de seguridad», dado que el plazo para su demanda había expirado y ella había empezado a recibir amenazas por internet.

¿Cuáles son las pruebas?

Reade es una de varias mujeres que han acusado a Biden por tocamientos, abrazos o besos que consideran inapropiados. Sin embargo, ninguna hasta ahora había descrito sus acciones como agresión sexual.

Hasta ahora hay tres personas que respaldan la versión de Reade de lo ocurrido, aunque ninguna de ellas afirma haber sido testigo.

Se trata de su hermano, una antigua vecina y una antigua compañera de trabajo, quienes afirman que ellos la escucharon describir los hechos denunciados poco después del supuesto incidente.

Lynda LaCasse, quien vivía en la casa al lado de Reade después de que ella se mudara de Washington en 1993, le dijo a Business Insider: «Esto ocurrió, y yo sé que fue así porque recuerdo haber hablado de ello»

Ella recuerda que Reade lloraba mientras describía su experiencia, cuando ambas compartieron experiencias de violencia en sus vidas en algún momento entre 1995 y 1996.

«Yo recuerdo que ella decía que era esa persona con la que ella estaba trabajando y que ella idolatraba», dijo LaCasse.

«Recuerdo lo de la falda. Recuerdo lo de los dedos. Recuerdo que ella estaba destruida».

La exvecina indicó que se sentía impulsada a respaldar a Reade porque, «(las mujeres) necesitamos ponernos de pie y contar la verdad».

«Tengo que apoyarla simplemente porque eso fue lo que ocurrió».

Lorraine Sánchez, una exasistente parlamentaria que trabajó con Reade en la oficina de un legislador de California entre 1994 y 1996, dijo a Business Insider que ella también escuchó la historia de Reade poco después de que ella abandonara la oficina de Biden en Washington.

Reade le había dicho que «había sido acosada sexualmente por su antiguo jefe cuando estaba en Washington DC», según Sánchez.

Una llamada en 1993 al programa de televisión de Larry King en CNN también parece ofrecer un recuento contemporáneo de la denuncia de Reade.

Según ella, la mujer que llamó al programa afirmando que su hija había dejado su trabajo en Washington después de tener «problemas» con un «senador importante» era su madre, quien murió en 2016.

Los registros de los 36 años de carrera de Biden como senador están guardados en la Universidad de Delaware, que asegura que no liberará ningún documento hasta que hayan transcurrido dos años desde que él abandone la vida pública.

Reade dice que esos registros contendrán evidencia de que ella se quejó a sus superiores sobre Biden y cree que quizá otros miembros de su equipo pueden haber hecho acusaciones similares.

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