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Majestad, Ud. es el siguiente:¡Haga algo y pronto! Por Tomás García Madrid

Tomás García Madrid

El pasado martes 24 de septiembre, con la incomprensible sentencia del Tribunal Supremo, se perdió la penúltima batalla contra el inmerecido asedio que venimos sufriendo desde hace años los que conservamos la memoria (la de verdad, no la de la LMH) y honramos a los que entre 1936 y 1975 primero salvaron a España de su destrucción y después la hicieron UNA, GRANDE, LIBRE y PROSPERA. Digo que es la penúltima batalla porque, ténganlo por seguro, siempre habrá una más, y siempre quedará un grupo de irreductibles (entre los que espero que Dios me de fuerzas para estar) que nos resistiremos, con todos los medios a nuestro alcance, a esta canallada, a este ataque al honor y a la ingente obra de todos los que en esos 40 años dieron su vida por España (muriendo en una checa o en un campo de batalla durante la Guerra o trabajando incansablemente por el bien común durante la Paz) y a este intento de destruir a nuestra Nación.

El objetivo inmediato de esta ofensiva es borrar de la faz de nuestra Patria y de nuestra Historia cualquier recuerdo de esos héroes, labor de demolición que pretenden culminar con la profanación de los restos del general Franco para trasladarlos, primero, al cementerio de Mingorrubio-El Pardo (Madrid) y, tarde o temprano, a una fosa común o a una escombrera. Después vendrán la Iglesia y toda la comunidad católica –para conseguir aquello que intentaron en 1936 (“España ha dejado de ser católica”) y que no consiguieron gracias a los que ahora son humillados y abandonados– y también la Monarquía, es decir, Usted.

Aunque a Usted, Señor, no le guste recordarlo, la Monarquía es la única institución franquista que queda en España. Es público y notorio que con la huida de España de su bisabuelo, Alfonso XIII, el 14 de abril de 1931 se terminó la dinastía que reinó en España desde Felipe V (a la que podríamos llamar “Borbón 1.0”), pues España se convirtió en una República. No fue hasta 1969 cuando, por decisión personalísima del general Franco, y en contra de la opinión de algunos de los que con él habían ganado la Guerra, se instauró en España una nueva monarquía y se designó como sucesor suyo a su padre, D. Juan Carlos de Borbón y Borbón, que aunque es cierto que es nieto del último rey de la dinastía “Borbón 1.0”, ha sido Rey de España solo y exclusivamente porque Franco le eligió a él pudiendo haber elegido a cualquier otro (y no faltaban candidatos, según algunos mejor preparados). Y eso, a pesar de que su abuelo, D. Juan de Borbón Battemberg, desde su cómodo “exilio” en Estoril no hizo otra cosa durante su vida que conspirar contra el Caudillo –hasta mayo de 1977, cuando renunció simbólicamente a unos ya inexistentes derechos dinásticos ¡ocho años después de que su hijo fuera nombrado Príncipe de España y dos años después de que ascendiera al Trono!–, de quien esperaba (e incluso exigía) que le regalara graciosamente el trono que había abandonado su padre, Alfonso XIII, dejando en la estacada a todos los que durante su reinado le habían apoyado y defendido. 

Imagino que estará de acuerdo conmigo en que, puesto que fue Franco quien instauró la actual monarquía que ostenta la simbólica Jefatura del Estado español, la que podríamos llamar dinastía “Borbón 2.0” es un “vestigio franquista” y Ud., Señor, reina exclusivamente gracias a Franco: ¿o cree Ud, Majestad, que si Franco no hubiera dejado perfectamente organizada la sucesión y no hubiera ordenado a sus leales que apoyaran a su Padre igual que a él mismo, los Carrillos, Gonzalez, “Pasionaria”, etc. que volvieron a España como buitres unos meses después de que falleciera el Generalísimo –esperaron un poco por temor a que resucitara– iban a haber llamado a su Padre a Estoril para ofrecerle amablemente el Trono de España?; inimaginable, ¿verdad?.

Así pues, en una nación en la que los partidos que tienen el 60% de los escaños del Congreso de los Diputados se declaran abiertamente “republicanos” o lo son hasta el tuétano sin decirlo (por ahora), en una nación en la que se está eliminando (con su vergonzante aquiescencia) hasta el último vestigio de lo que llaman “el franquismo”, ¿QUIÉN VA A SER EL PRÓXIMO?.

Tanto Ud. como su Padre han adoptado la postura traidora y cobarde de “dejar hacer”, de desvincularse por todos los medios del que les “regaló” el Trono y de ignorar todos los agravios que se están cometiendo contra el que primero salvó a España de su destrucción, después la convirtió en una Nación libre, unida y próspera y, finalmente, se la “regaló” a su Padre. Supongo que piensan que así se ganarán el afecto y el respeto de los herederos de los que en 1931 echaron a su bisabuelo (quien, todo hay que decirlo, no se resistió mucho) mediante un golpe de Estado revolucionario de libro, los mismos que entre 1934 y 1939 trataron de exterminar a todos los que habían apoyado a la monarquía, entre otros muchos miles de inocentes de toda culpa. Con esa actitud, Majestad, está Ud. cometiendo el estúpido error de ignorar y despreciar a los únicos que, llegado el caso, podríamos dar la cara por Ud. y por lo que representa, oponiéndonos a los planes de los enemigos de España. Y ese desprecio cobarde resulta patente en su inacción y la de su Padre en todo el proceso iniciado en 2007 con la infausta Ley de Mentira Histórica que su Padre sancionó sin rechistar, en su firma sobre el repugnante e inconstitucional RDL 10/2018 que habilita la profanación de los restos mortales del general Franco y en su vergonzoso silencio respecto a todo lo que se está haciendo y diciendo sobre ese personaje irrepetible de la historia de España.

Me dirá Ud. que la desastrosa Constitución de 1978 que impulso y firmó su Padre no le permite hacer nada, lo que es cierto solo a medias. En primer lugar, Ud. se debería haber negado a sancionar con su firma el maldito RD 10/2018, por ser evidentemente inconstitucional para cualquiera que tenga unos mínimos conocimientos legales (y Ud. es licenciado en Derecho). Como no se atrevió a hacerlo, no fuera a ser que le mandaran metido en un flamante automóvil Duesemberg a tomar un barco en Cartagena hacia el exilio (hoy le mandarían, a bordo de un helicóptero Superpuma, a tomar un avión en la Base Aerea de Torrejón, pero el efecto es el mismo) ahora solo le queda hacer gestos que pueden parecer simbólicos e inútiles a algunos pero que, no le quepa duda, servirán para fortalecer la moral de los que estamos dando esta batalla, batalla en la que –aunque Ud. no lo crea- se está jugando el Trono y el futuro de España y, además, enviarán un mensaje alto y claro a los enemigos de Su Majestad haciéndoles saber que no le van a echar sin resistencia por su parte, y como son cobardes se pensarán muy mucho el seguir apretando las tuercas o, dicho de otro modo, la soga que probablemente ya tienen colocada alrededor de su augusto cuello.

Le doy cuatro ideas al respecto, aunque seguro que al ejército de asesores y cortesanos que le rodean se les ocurrirán muchas más: (1) Vaya un día cualquiera, a las 11:00 de la mañana, a participar en la Misa conventual que se celebra en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, acompañado –eso si– de la cohorte de fotógrafos de prensa y TV que le siguen. Ud. es católico (o debería serlo), por lo que no resultará extraño ni inoportuno que asista a Misa donde le plazca, y le aseguro que la Misa conventual del Valle es de las que no se olvidan. (2) Reciba en “audiencia privada” (pero con luz y taquígrafos, como en todas las “audiencias privadas”) al Patronato de la Fundación Nacional Francisco Franco, que cumple en 2020 sus 45 años de existencia al servicio de España y en defensa de la memoria de los que le pusieron a su Padre (y por tanto a Ud.) en el trono, como hace Ud. continuamente con decenas de asociaciones, fundaciones, entidades privadas u ONGs. (3) Aproveche su próximo discurso de Navidad a todos los españoles para hacer un elogio encendido a los que hicieron que Ud. sea hoy el Rey de España, y un reproche rotundo a la actuación de los que les vilipendian con mentiras; y (4) En el discurso que con seguridad pronunciará en el acto central de las celebraciones del Centenario de la gloriosa Legión Española, celebraciones para las que Ud. ha aceptado la Presidencia de Honor, haga una extensa mención y una merecidísima alabanza de uno de los legionarios más ilustres y laureados, el general Franco, co-fundador de este cuerpo que tantos y tan elevados servicios ha prestado a España y que además como Comandante de su 1ª Bandera tuvo un papel fundamental en dos de los hechos de armas en los que la Legión se ganó la fama que hoy tiene y el respeto de todos los españoles de bien: el desembarco de Alhucemas y la defensa de Melilla frente a las harkas rifeñas.

Hable Ud. con los que todavía le escuchan, y hasta es posible que le sigan (ciertos partidos políticos, militares, líderes de opinión, propietarios de medios de comunicación, grandes empresarios, etc.) para que nos apoyen en una contraofensiva, que debe liderar su Majestad, contra este ataque cruel y sostenido que pretende llevarnos de nuevo a 1931 (y no hace falta que le recuerde lo que eso significa para Ud.) en forma de Tercera República española. Si no se inicia pronto la contraofensiva, con todos los medios disponibles, para cuando se quiera contratacar los que hoy estamos en la trinchera estaremos todos muertos o cautivos y desarmados. Eso sí, ármese de valor, valor supuesto (aunque todavía no reconocido) como oficial del Ejército que es, y de agallas, pues lo va a necesitar.

Ud. puede pensar que estas son cosas de “fachas”, retrógrados, “ultras” o reaccionarios, que el pueblo y sus representantes políticos no solo le respetan, sino que le adoran porque se ha puesto a su mismo nivel, se ha casado con una “mujer corriente” (sic) y se traga sin rechistar todos los sapos que le sirven. Lo mismo pensaba probablemente su bisabuelo hasta unas pocas horas antes de salir pitando (ya sabe que alguien dijo que “España se había acostado monárquica y se había levantado republicana”) cuando las personas verdaderamente leales entre las que le rodeaban le advertían de lo que se estaba fraguando. Así les fue, a él y a España.

Majestad, haga algo y pronto. VAN A POR UD.

Tomás García Madrid

Tomás García Madrid es católico, padre de familia y español, además de ingeniero de caminos, canales y puertos. Ha ocupado cargos directivos en numerosas empresas durante años y en la actualidad es consultor y articulista aficionado y sin complejos. Es miembro del Patronato de la Fundación Nacional Francisco Franco.

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2 Comentarios

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  • Mad claro no se puede decir..edyoy totalmrnte de acuerdo..hace mucho desde que el Zperro hablo de Republica de repúblicas..y dio vía libre a las revueltas de Cataluña..gracias a ese desalmado que ahora se enrriquece con la sangre del pueblo Venezolano..ya advertía de cuáles serían esas repúblicas..hace muy poco en la radio en una entrevista el golpista y traidor Pedro Sánchez hablo abiertamente y explico como y cuales serian esas republicas..que ese es el Objetivo Prioritario…
    Así que creo que el Oro de España y su Rey están en la cuerda floja..esta llegando a lo que se da en llamar El Punto son Retorno..si lo llevan a el..se acabó.. Sin Retorno..

  • Estoy de acuerdo con lo expuesto por Tomás García Madrid. No sé puede resumir mejor. Magnífica lección magistral de historia contemporánea. Gracias Tomás Un vez más.

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