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Polonia y Hungría vetan la ratificación del fondo anti-Covid de la UE

Juan Sanhermelando Bruselas

El bloqueo dispara el riesgo de que se retrasen las ayudas a la reconstrucción de la UE a España.

Entramos otra vez en modo crisis“, se lamenta un alto diplomático europeo. Hungría y Polonia han vetado este lunes la ratificación final del fondo anti-Covid de 750.000 millones de euros acordado el pasado julio para salir al rescate de Italia y España, así como el presupuesto plurianual de la UE para el periodo 2021-2027. Budapest y Varsovia expresan de este modo su rechazo al nuevo mecanismo que permite congelar las ayudas comunitarias a los países que pongan en riesgo el Estado de derecho, que consideran que está específicamente dirigido contra ellos.

El veto de Polonia y Hungría amenaza con retrasar -o incluso bloquear totalmente- la llegada de las ayudas a la reconstrucción de la UE, una demora que perjudicaría especialmente a España, que es el segundo mayor beneficiario. El Gobierno de Pedro Sánchez aspira a recibir 140.000 millones  de euros y ha presupuestado un primer tramo de 27.000 millones en las cuentas de 2021. “No es posible saber cuánto costará volver a encarrilar las cosas, pero no hay duda de que habrá retrasos”, explica el diplomático.

La negociación presupuestaria tendrá que volver ahora al máximo nivel político. La canciller Angela Merkel, que ocupa la presidencia de turno de la UE, debe decidir los próximos pasos en contacto con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. El bloqueo se discutirá además en la videoconfencia de líderes de la UE programada para el próximo jueves, que en principio debía consagrarse exclusivamente a la gestión sanitaria de la Covid-19.

Se necesita unanimidad

El veto de Polonia y Hungría se produce justo una semana después del acuerdo presupuestario alcanzado por la presidencia alemana de la UE con la Eurocámara tras meses de acaloradas negociaciones. En total, un paquete financiero sin precedentes de 1,8 billones de euros cuyo objetivo es amortiguar el impacto de la pandemia e impulsar la transformación digital y verde de Europa. El pacto cubría el fondo de reconstrucción, el presupuesto plurianual y el nuevo mecanismo de condicionalidad en materia de Estado de derecho.

El paquete tendría que haber sido validado este lunes por los embajadores de los Veintisiete ante la UE. Mientras que el mecanismo de condicionalidad puede aprobarse por mayoría cualificada -y por tanto no necesita el apoyo de Polonia y Hungría-, tanto el presupuesto plurianual como la decisión que permitirá a Bruselas endeudarse en los mercados para crear el fondo de reconstrucción sí requieren unanimidad. Varsovia y Budapest han vetado presupuesto plurianual y fondo anti-Covid, pero no han podido impedir que se ratificara la condicionalidad.

Tanto el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, como el polaco Mateusz Morawiecki, han escrito en los últimos días cartas a Von der Leyen y a Michel para quejarse de la condicionalidad en materia de Estado de derecho. “Adoptar este mecanismo supondría aplicar una doble vara de medir y tratar de forma diferente a distintos Estados miembros y daría a la Comisión un derecho unilateral a imponer sanciones financieras basándose en motivos puramente políticos“, alega Morawiecki en su carta.

Por su parte, Orbán ha dicho en una entrevista que este mecanismo “convertiría a la UE en una segunda Unión Soviética“. “Quieren chantajear a los países por razones ideológicas, sin criterios objetivos y sin posibilidad de apelación”, sostiene el primer ministro húngaro.

La deriva autoritaria de Hungría y Polonia

Hungría y Polonia son los únicos Estados miembros contra los que se ha actividado el artículo 7 del Tratado, un procedimiento sancionador que podría acabar en la suspensión de su derecho a voto en la UE por poner en riesgo el Estado de derecho, la independencia judicial y la libertad de prensa. Se trata del denominado “botón nuclear” cuyo objetivo es frenar la deriva autoritaria en estos dos países, que se autodenominan “democracias iliberales”.

Pero la exigencia de unanimidad ha bloqueado hasta ahora cualquier sanción, ya que Budapest y Varsovia se apoyan mutuamente. De ahí que el resto de Estados miembros hayan creado el nuevo mecanismo de condicionalidad, que permitiría congelar las ayudas europeas sólo con mayoría cualificada.

El Ejecutivo comunitario creyó hasta el último momento que Orbán y Morawiecki no se atreverían a ejecutar su amenaza de veto. Al fin y al cabo, sus países se encuentran entre los principales beneficiarios de las ayudas a la reconstrucción de la UE. Además, el mecanismo de Estado de derecho “no va dirigido contra nadie en concreto”, según insistía el comisario de Presupuestos, Johannes Hahn.

Pero al final Polonia y Hungría sí que han activado su veto y nadie en Bruselas tiene muy claro cómo desbloquear ahora la negociación.

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