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Raphael Minder (The New York Times): «No se caerá el mundo por hacer un referéndum acordado en Cataluña»

Raphael Minder, como corresponsal de The New York Times en España, resume diez años de corresponsalía en su libro ¿Esto es España?una mirada con perspectiva sobre el panorama político y social que ha marcado la última década de la realidad española.

«Muchas veces me he sentido testigo de primera línea de una década crucial en la formación de la España moderna. Lo que comenzó siendo una crisis financiera derivó en una crisis institucional —sobre el bipartidismo— y acabó siendo una crisis territorial —sobre el futuro de Cataluña—, con muchos otros episodios importantes a lo largo del camino. He tenido la oportunidad de contar historias memorables y de hablar con personajes muy diversos en los rincones más remotos de la península ibérica. Este libro da cuenta de ese viaje de diez años por España.»

En conversación con ‘El Quilombo’ de Periodista DigitalMinder defiende aquel editorial del The New York Times en 2017 en el que se sugería realizar «un referéndum en Cataluña, siempre que sea acordado».

Minder ha sido duramente criticado por dar una versión sesgada a favor del independentismo, al igual que otros periódicos extranjeros como The Guardian o Financial Times.

«Había un temor de que se hable del tema catalán fuera y en el 2017 le dediqué espacio. Y una vez que lo haces, te pueden criticar solo por eso».

Minder es suizo y sabe por experiencia que «no se caerá el mundo por hacer un referéndum acordado en Cataluña».

«Guste o no, Madrid tiene un problema y tiene que solucionarlo. España ha barrido el problema bajo la alfombra. El fondo de los grandes problemas de España no ha sido todavía abordado»

EXTRACTOS DEL LIBRO

UN OCTUBRE CALIENTE: CAOS Y CONFLICO EN EL REFERÉNDUM CATALÁN

«No tenía una respuesta para su pregunta. Pero conforme se fue avecinando el prometido referéndum, tuve la sensación de estar viendo un choque de trenes a cámara lenta. El 11 de septiembre, en el discurso de la Diada para conmemorar el día nacional de Cataluña, el president Carles Puigdemont había insistido en que los ciudadanos participarían en un referéndum que se celebraría como cualquier otra votación. Pero, al mismo tiempo, en Madrid el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, repetía su compromiso de que el Gobierno español garantizaría que dicha consulta no tendría lugar. Los políticos habían creado una situación absurda en la que se demostraría que al menos uno de ellos estaba equivocado. Al haber trabajado en Asia antes, sabía lo importante que puede ser para las personas no desprestigiarse en público en una disputa. En este caso, parecía que no todo el mundo podría salvar la cara y salir ileso de semejante callejón sin salida.»

«Al poco, en virtud del recuento de votos del referéndum, Puigdemont anunció que más de dos millones de catalanes le habían encomendado al Parlament “el mandato democrático de declarar la independencia”. El 10 de octubre nos acreditamos más de mil periodistas para oírlo dirigirse a la Cámara catalana y cumplir la promesa que había hecho a sus partidarios de que aquel sería un momento histórico para Cataluña. En lugar de eso, nos vimos inmersos en un maremágnum de rumores y tensas disputas, observando el continuo ir y venir de unos nerviosos parlamentarios por los pasillos de su Parlament. Tras una larga espera, oímos a Puigdemont decir nada y todo. […]»

« […] Bien entrada la noche, Horowitz, Patrick Kingsley y yo nos tomamos juntos unas cervezas en un bar cerca de nuestro hotel, exhaustos por otro día más de confusas informaciones. Estábamos tan agotados que casi no podíamos reírnos, salvo cuando Horowitz, con su gran sentido del humor, escribió un tuit de buenas noches con su idea de Puigdemont. Al menos, escribió, habíamos descubierto que el líder catalán también podía ser “Puigenredador”.»

PRESTAR OÍDO SIN REGALARLO: LAS ARISTAS DEL PROCÉS

«Mientras aguardábamos a que se enfriara el café, Ponsatí parecía extrañamente relajada para ser alguien que tenía una orden internacional de arresto, emitida por el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena. Le pregunté si ello obedecía a que desde mucho tiempo atrás sabía ya que su participación en política la pondría en un brete. “Sabía que me estaba metiendo en problemas, pero no tan grandes —me dijo—. Meterse en problemas siempre es una cuestión de grados”.» «A pesar del revés de octubre de 2017, Ponsatí aseguraba que “Cataluña estaba acercándose cada vez más a la independencia. La cuestión es si la estrategia de Puigdemont la dificulta o la facilita; pero, cuando cuentas con el mandato del pueblo, lo que tienes que hacer es obedecer dicho mandato”.»

«Cuando regresaba en coche desde St. Andrews, pensé de nuevo en cómo la política está marcada por decisiones personales, como aquellas que dividían al antiguo Ejecutivo catalán entre un grupo que se enfrentaba a la justicia española y otro que, liderado por Puigdemont, eludía su procesamiento. Seis meses después de aquello, tuve la oportunidad de volver a este tema durante mi visita a la cárcel de Lledoners, un apartado lugar en mitad de la campiña catalana cuya carretera de acceso estaba plagada de pintadas independentistas y que parecía estar a años luz de los verdes prados escoceses. Había ido allí para hablar con Oriol Junqueras, el exvicepresidente del Govern, y Raül Romeva, exconsejero de Asuntos Exteriores de la Generalitat. Ya llevaban un año en la cárcel, antes del juicio del Tribunal Supremo.»

«Cuando le pregunté a Junqueras su opinión sobre Puigdemont, Ponsatí y otros que, en lugar de estar encarcelados, disfrutaban de su libertad, vaciló antes de contestarme: “No tengo ningún interés en juzgar las acciones de otros líderes. Mi objetivo siempre ha sido estar cerca de mi pueblo, mostrarle que estoy dispuesto a hacer cualquier esfuerzo y sacrificio para defender aquello en lo que creo”. Era esta una respuesta diplomática, que, no obstante, seguía revelando las tensiones latentes entre aquellos políticos que en el pasado habían acordado compartir el control del Govern.»

Raphael Minder, (Ginebra, 1971) ejerce de periodista desde 1993. Desde 2010 es corresponsal en Madrid para The New York Times. Escribe sobre la crisis financiera, los problemas políticos, incluyendo el independentismo en Cataluña, y muchos otros sucesos de España y Portugal, tanto sociales como deportivos y culturales.

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