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Salvador Illa, Fernando Simón y el comité de expertos fantasma

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Amador G. Ayora

Meter la pata es un arte, si se hace con la suficiente mesura. Pero hacerlo de manera frecuente tiene consecuencias funestas. A la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, le cogió con el pie cambiado el anuncio de Boris Johnson de imponer una cuarentena a los ciudadanos procedentes de nuestro país. Es cierto que ni siquiera el ministro de Transportes británico, Grant Shapps, de vacaciones en España, tuvo tiempo de enterarse a tiempo y tendrá que guardar cuarentena cuando regrese al Reino Unido.

Las recomendaciones de no viajar a nuestro país emitidas, además, por Alemania, Francia, Bélgica y Holanda muestran que la Diplomacia española está en Babia, más pendiente de otros asuntos, como el cambio climático, que de proteger el turismo, la primera industria nacional.

El descuido de González Laya tendrá unas repercusiones terribles. El sector turístico ya da por perdida la temporada de verano, cientos de pequeñas empresas están al borde del concurso y las pérdidas se estiman en casi 9.000 millones adicionales.

Tampoco el sector agrícola está entre sus preocupaciones. Washington impuso sanciones a varios productos agrícolas procedentes de nuestro país sin que González Laya lo evitara, como también fracasó en que la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, fuera elegida presidenta del Eurogrupo. En el último momento, bailó una de las delegaciones que había prometido darnos el voto y Calviño perdió la oportunidad de su vida.

Claro que ¿a quien importa eso? Desde luego, al presidente del Centro de Alertas y Emergencia Sanitaria (CAES), Fernando Simón, está en otra historia. Simón se felicitó porque los turistas británicos y belgas no pudieran venir a España porque así “reducen el riesgo de contagio”.

El popular portavoz sanitario es, además, un mentiroso empedernido porque aseguró que un comité de 13 expertos tutelaba la desescalada, cuando estaba compuesto por él mismo y el ministro de Sanidad, Salvador Illa. “No les voy a dar los nombres de ninguna persona del equipo, porque en todo el proceso que llevamos de varios meses, las presiones que sufre cualquier persona de la que se da el nombre por parte de la sociedad en general y de los medios de comunicación, acaba siendo muy difícil que puedan trabajar con la suficiente libertad”, manifestó.

“A González Laya, Yolanda Díaz, Simón y Sánchez les importa un bledo la economía”

No sé si ahora deberíamos creer cuando afirmar que “si esto es una segunda oleada, desde luego no lo parece”. La víspera del pasado 8 de marzo también dijo que mandaría a su hijo a la manifestación del Día de la Mujer cuando manejaba informes sobre el virus, que estaba ya muy extendido por Madrid.

El desinterés oficial por la economía del Gobierno y su equipo de fantasmas es manifiesto. Hace unos días, el ministro de Sanidad tuvo que retirar el contrato de 2,400 millones para crear una reserva estratégica de material sanitario, porque dejaba fuera la posibilidad de que optaran a él la mayoría de las empresas españolas.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, insiste por activa y por pasiva que el Servicio Público de Empleo (SEPE) no está colapsado. ¡Otra fantasmada! Los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) demuestran que no es cierto. Más de un millón de parados no pueden registrarse para darse de alta y cobrar la prestación por desempleo. ¿Por qué la ministra no contrata una empresa que ayude a desatacar el organismo? Porque para ella es un acto sacrílego pagar a una sociedad del sector privado por prestar un servicio que facilite la vida cotidiana a cientos de miles de ciudadanos, que pagan impuestos. Es difícil dar con un representante oficial del que te puedas fiar.

El maestro es el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Después del paseíllo que le hicieron para recibirle sus ministros en Moncloa tras la última cumbre europea, anunció este miércoles en el Congreso que la legislatura será “larga y fructífera”.

Lo de larga tengo serias dudas y lo de fructífera no tengo ninguna de que es mentira. Con una caída del PIB del 18,5 por ciento en el segundo trimestre y el alza del desempleo en más de un millón es imposible que la política oficial vaya a dar frutos en este año.

Las cuentas no salen. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se ha ido de vacaciones sin presentar siquiera el techo de gasto. ¿Quizá es porque nadie sabe cuantificar cuanto caerá la economía de aquí hasta finales de año? Desde luego, será mucho más del diez por ciento que estimó Calviño para el cojunto del ejercicio, al igual que ocurre con el déficit público, que ya supera el 4 por ciento, casi la mitad de lo previsto, en los primeros seis meses.

La ausencia de Torra y las reticencias de Urkullu para asistir al encuentro con los presidentes autonómicos convocado en San Millán de la Cogolla (La Rioja) muestran el desgaste de la coalición de Gobierno. Sánchez tuvo que echar mano de Felipe VI para asegurarse la asistencia de presidentes del PP, como Isabel Ayuso, que pensaba darle plantón.

¿Europa aprobará una ayuda para España sin un Presupuesto para el año que viene sin un amplio consenso? Es difícil de imaginar. Y aunque lo haga, las primeras subvenciones no se desembolsarán hasta bien entrado 2021. ¿Cómo vamos a aguantar hasta ese momento? Sánchez se puso a repartir las ayudas en San Millán de la Cogolla como si fuera el Redentor con los panes y los peces, sin ni siquiera tener garantías sobre cuándo o cómo llegarán.

“Sánchez se puso a repartir ayudas en San Millán de la Cogolla sin saber cuando llegarán”

El presidente mintió, como hizo con el comité fantasma, cuando aseguró en el Congreso que el dinero europeo vendrá sin condiciones. Sólo tenía que haber estado atento a las palabras de la vicepresidenta Calviño. En la rueda de prensa posterior al consejo de ministro, explicó que en octubre habrá que presentar un plan de reformas acorde a los requisitos que demanda Bruselas. Claro que a oídos sordos, palabras mudas.

¿Algunos organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) o el Banco de España han comenzado a empeorar sus previsiones. ¿Qué pasa si hay otra oleada de contagios? La economía española no aguantaría un segundo confinamiento.

¿Dónde está el plan B para evitarlo? Las medidas preventivas adoptadas por Simón y su comité de fantasmas no han funcionado. Los rebrotes crecen por doquier por falta de controles. Los aeropuertos, como el de Barajas, son “un coladero” como denunció el consejero de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, mientras que el número de rastreadores es insuficiente.

Sólo rectificamos a golpe de porrazos. El daño para el turismo, la primera industria nacional, es mortal, que para más Inri no figura entre los sectores prioritarios para recibir ayudas europeas. La improvisación sigue guiando la toma de decisiones del Gobierno. Y ya s sabe que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. El comité de expertos son Sánchez y sus amigotes. El resultado es una política errática y fantasmagórica.

PD.-El sector bancario está en shock, con pérdidas superiores a 10.000 millones en el segundo trimestre, aunque la mayoría corresponden al deterioro de los balances. El sector se prepara para un incremento de la mora que propiciará las fusiones entre entidades para evitar la quiebra. Las dos entidades en el ojo del huracán son Sabadell y Bankia, pero ni BBVA ni Santander ni, por supuesto, La Caixa están dispuestos a pujar, en esa ocasión. Ello puede abrir el baile de fusiones y adquisiciones europeas, como advirtió esta semana el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos.

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