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Sánchez toma el pelo a los españoles al negarse a revelar una vez más quién conforma ese trampantojo de expertos

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La transparencia que exigía el ‘okupa’ de La Moncloa en la oposición se ha ido por el desagüe en cuanto le han puesto el manto púrpura sobre las espaldas

Pedro Sánchez y sus ministros hace tiempo que olvidaron algo fundamental en el desempeño de su cargo, la transparencia.

El Gobierno socialcomunista de España sigue en el empeño de tomarle el pelo a los españoles y ocultarle cuestiones tan básicas como quiénes están detrás de ese engendro del comité de expertos para la desescalada.

Rueda de prensa tras rueda de prensa, desde Moncloa se niegan persistentemente a dar los nombres de esos 12 especialistas, además aduciendo razones que van, precisamente, contra la Ley de Transparencia que Sánchez y sus cuates siempre han esgrimido como elemento de autoridad indispensable para un buen Gobierno.

El diario ABC denuncia en su editorial de este 13 de mayo de 2020 como se le volvió a despachar con cajas destempladas cuando se le preguntó a la portavoz del Gobierno por esta cuestión de los expertos:

El Gobierno sigue resistiéndose a dar a conocer la identidad de los técnicos y expertos que están asesorando a Pedro Sánchez para la toma de decisiones relacionadas con la gestión del coronavirus. Ayer, y a una pregunta expresa de ABC, el Consejo de Ministros volvió a negarse a identificar a sus asesores, vulnerando así la legalidad vigente, que exige la publicación de sus nombres para general conocimiento de la ciudadanía.

El rotativo de Vocento se malicia que esos especialistas tienen una escasa experiencia:

El argumento del Gobierno –que se trata de funcionarios públicos sobre los que conviene proteger su intimidad– es, más allá de ilegal, completamente absurdo. Con esa coartada podría quedar indemne cualquier abuso o, en el peor de los casos, cualquier delito que pudiera cometerse bajo el paraguas de la acción gubernamental. Además, el empecinamiento del Gobierno por esta política de ocultación para vulnerar su deber de transparencia alimenta inevitablemente la sospecha de que pueda tratarse de personas con más criterio político que técnico-sanitario, o que sean «expertos» sin trayectoria acreditada.

O incluso que los mismos los maneja a placer la propia Moncloa:

O sencillamente, que son asesores maleables y manejados a capricho por La Moncloa, con la garantía añadida de que cualquier exceso o error quedará convenientemente encubierto. Si a eso se añade la clausura del Portal de Transparencia, el puzzle de la gestión pública no puede ser más opaco y preocupante. Tanto, que en algunos aspectos parecemos más ser rehenes de un estado de excepción que de uno de alarma, porque la vulneración de garantías constitucionales se está perpetuando innecesariamente. Desde esta perspectiva, es inevitable interpretar esta obsesión por el ocultamiento de la verdad como una maniobra premeditada contra las libertades o como una regresión democrática. Si el motivo de Sánchez para no identificar a esos asesores se basa en el cálculo político o en contrapartidas capciosas para privilegiar a unas autonomías frente a otras, Sánchez estaría prevaricando.

El Mundo, de manera más breve, considera que ese comité de expertos es un verdadero trampantojo para tapar y esconder la responsabilidad de Pedro Sánchez y todo su equipo:

Cuando se recurre a un comité de expertos que resulta ser un anónimo trampantojo tras del cual camuflar la responsabilidad política del Gobierno, la sensación de tomadura de pelo es difícil de revertir.

PERIODISTA DIGITAL YA ADELANTÓ LA IDENTIDAD DE ESOS EXPERTOS

Por mucho que el Ejecutivo socialcomunista se empeñe en el arte de la ocultación, Periodista Digital ya adelantó el 8 de mayo de 2020 la identidad de esos supuestos ‘expertos’ del comité de desescalada:

Altos cargos y funcionarios nombrados a dedo por Sánchez o sus ministros:

Que tienen alguna relación profesional con el problema, aunque sea lejana, o que al menos son médicos o similar:

Raquel Yotti Alvarez. Licenciada en Medicina. Directora del Instituto de Salud Carlos III, un organismo público, desde que la nombró el propio Sánchez en agosto de 2018 poco después de usurpar el poder. Tiene rango de Directora General en el organigrama del Ministerio de la Incompetencia y la Muerte (antes conocido como Ministerio de Sanidad). Hasta entonces, jefa de Cardiología Clínica en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, un cargo muy respetable pero que poco tiene que ver con la emergencia sanitaria que nos está destrozando. En España debe haber más de 200 “jefes de cardiología”, teniendo en cuenta que hay casi 800 hospitales de los cuales 350 son públicos …

Manuel Cuenca Estrella. Microbiólogo especializado en infecciones fúngicas (i.e., producidas por hongos, no por virus). Desde 2015 es uno de los seis subdirectores generales del ISCIII, donde lleva trabajando prácticamente desde que se licenció (no ha hecho otra cosa). En la web del ISCIII su curriculum vitae está en blanco. También es licenciado en Historia (aquí tiene una buena tragedia que contar) y experto en “estadística médica”: quizás sea el responsable del caos absoluto con las cifras reportadas por el gobierno.

Que no tienen ninguna relación con el problema:

Carlos Cuerpo Caballero. Técnico Comercial del Estado. Director de Análisis Macroeconómico del Ministerio de Economía. Según la web de la Asociación de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado está especializado en “seguimiento y análisis de los mercados de activos inmobiliarios y las pautas de endeudamiento del sector privado” (si, han leído bien). Nada que ver con la medicina o la salud pública.

Manuel Muñiz Villa. Licenciado en derecho. Profesor del Instituto de Empresa (casualmente de donde cobra Begoña, la mujer de Sánchez, vaya, vaya) nombrado por Sánchez secretario de Estado de “España Global”, un organismo de nueva creación dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores que no se sabe para qué sirve y en el que sustituyó a la “negra” que escribió la autobiografía de Sánchez (Irene Lozano). Según su CV es especialista en “innovación, disrupción, economía política y gobernanza regional y global”. Sonaría a broma, si no hubiera 35.000 muertos y más de millón y medio de nuevos parados: eso sí que es “disrupción”.

Angel Alonso Arroba. Licenciado en Periodismo y Antropología Social. Profesor asociado en el Instituto de Empresa (¡otro!). Trabajó como analista en el Open Society Institute (George SOROS, no podía faltar). A principios de marzo le nombraron “Embajador en Misión Especial para la Ciudadanía Española Global”, lo que probablemente ni él sepa lo que es. Ni la más remota idea de medicina, ni de salud pública, ni de nada que se le parezca.

Diego Rubio Rodríguez. Licenciado en Historia. Nombrado por Sánchez director de la “Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de País a Largo plazo”, uno de los múltiples organismos inútiles creados por Sánchez (este en enero de 2020) para colocar a sus correligionarios o a los de sus socios de gobierno. No se sabe que ha hecho antes. Es un acólito del funesto Iván Redondo, uno de los personajes que más daño ha hecho a España en lo que llevamos de siglo, como mínimo.

Diego Martínez Belio. Diplomático. Director del gabinete del secretario de Estado para la Unión Europea desde febrero de este año, un cargo muy menor dentro del Ministerio de AA.EE. Parece ser que ya colaboró con uno de los peores ministros de AA. EE. de la historia de España, el patético Miguel Angel Moratinos.

Carmen Artigas Brugal. Licenciada en Ingeniería Química y doctora en Ciencias Químicas. Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, responsable de Transformación Digital (otro de los organismos inútiles con nombre rimbombante creados por Sánchez). Parece ser que es experta en ‘big data’ e inteligencia artificial y su tesis doctoral versó sobre “química cuántica y cáncer” (como se ve, directamente relacionada con el problema). Ha trabajado brevemente en Ericsson, pero la mayor parte de su experiencia es en puestos oficiales vinculados al Ayuntamiento de Barcelona y a la Generalidad catalana, de donde tuvo que dimitir por adjudicar ilegalmente contratos por importe de 320.000€ a la empresa de su marido, un tal Jaime Agut: unos antecedentes inmejorables para formar parte de este gobierno de cuatreros.

José Fernández Albertos. Doctor en Ciencias Políticas. Investigador del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC y asesor (uno de tantos) del ministro de Seguridad Social. Especialista, según él, en “la intersección de la economía política y la política comparada” (alucina, vecina). Vinculado a Podemos.

Ex -Altos cargos socialistas que, por lo menos, son médicos:

Ana María García García. Doctora en Medicina. Directora General de Salud Pública en la Comunidad Valenciana con el PSOE (2015-2019). Catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la U. de Valencia. Muy respetable, aunque en España hay del orden de otros 12.000 catedráticos de universidad entre los cuales, seguro, hay muchos más adecuados que ella para formar parte de este grupo de supuestos “expertos”.

Antonio Plasencia Taradach. Licenciado en Medicina. Director General de Salud Pública en la Generalidad de Cataluña con el PSC/PSOE (2004-2011). Antes de eso trabajó en varios organismos relacionados con el Ayuntamiento de Barcelona cuando la alcaldía estaba en manos del PSC/PSOE (1979-2006). Ahora le han colocado como director de una fundación financiada por La Caixa, llamada “Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)” dedicada a “contribuir al esfuerzo de la comunidad internacional con el objetivo de afrontar los retos de la salud en un mundo globalizado” y, para completar el sueldo, como “médico consultor” en el departamento de “Salud Internacional” (sic) del Hospital Clínico de Barcelona, dependiente -obviamente- de la Generalidad. En ese “instituto” están colocados otros ilustres del PSOE, como la ínclita Leire Pajín, que dicen que es “Directora de Desarrollo Global”. Colaborador en “El País”, donde ha escrito algún artículo muy directamente relacionado con esta crisis, como por ejemplo “Los accidentes de tráfico y el crecimiento económico” (12-07-2000)

Un médico que da clases de epidemiología en la Universidad de Harvard:

Miguel Angel Hernan. Licenciado en Medicina. Aunque se le presenta como “catedrático de epidemiología” (título que no existe en las universidades norteamericanas) es simplemente uno de los profesores titulares (`primary faculty’) del departamento de Epidemiología y del de Bioestadísitica de la T.H.Chan School of Public Health de la Universidad de Harvard: según la web de la universidad solo en su departamento hay otros 44 ‘primary faculty’ como él, además de 54 ‘secondary faculty’, 40 ‘assistant faculty’, 6 ‘emeritus faculty’ y un ‘visiting faculty’. Tiene su mérito, pero probablemente no entre en la lista de Premios Nobel egresados de Harvard (van por 49 profesores permanentes y otros 110 que han pasado por sus aulas) … Eso sí, él debe ser el más multidisciplinar, pues según su perfil biográfico trabaja en “la prevención y tratamiento de enfermedades infecciosas, cáncer, enfermedades cardiovasculares y psicosis” (echo en falta la eyaculación precoz) … ya se sabe que quien mucho abarca poco aprieta. Probablemente le han incorporado por la parte de la “psicosis”.

Otro profesor de Instituto de Empresa para pagar bien pagado el favor de Begoña:

Miguel Otero Iglesias. Economista. También profesor del Instituto de Empresa (y van tres … caro nos ha salido el enchufe de Begoña). Especialista en “relaciones monetarias y financieras internacionales” según la web del IE. Nada que ver con la medicina o la salud pública. Un cretino que hace unos días, el 4 de abril, publicó un artículo donde decía literalmente que el norte de Europa “es austero y [está] harto de pagar el pato por el dinero (sic) que otros derrochan”: Dios nos libre de los amigos, que de los enemigos ya me cuido yo.

Otro ciudadano para completar la cuota de Podemos:

Borja Barragué Calvo. Profesor de Filosofía del Derecho en la UNED y colaborador de “El País” (van dos). Vinculado a la Universidad Autónoma de Madrid desde que se licenció, en cuya web aparecen en blanco los capítulos de “Reconocimientos investigación” y “Reconocimientos docentes” de su CV, así que no debe ser muy brillante. Se presenta como “politólogo vinculado a la izquierda” y “especializado en desigualdad”. Ha escrito un libro (“Larga vida a la socialdemocracia”) donde defiende la tesis de que hay que “evitar que los mercados se comporten como les dé la gana”: seguramente ha sido el autor de la brillante idea de regular el precio de las mascarillas para provocar desabastecimiento. Un ‘don nadie’ podemita, un totalitario más. Acojonante.

Un individuo que he sido incapaz ni de imaginar que tiene que ver con el problema, salvo que sea familiar o amigo de alguien:

Bruno Sánchez-Andrade Nuño. Astrofísico (quizás quieran decir astrologo, es lo único que faltaba), que se presenta como “asesor científico”. Trabajó becado en la NASA para “estudiar la superficie del Sol” (estudios muy útiles para combatir al Covid) y a continuación pasó a colaborar con organismos internacionales y varias ONGs en asuntos relacionados con … (ta-chan) … ¡el CAMBIO CLIMÁTICO!. Actualmente es “vicepresidente de impacto social” (¿perdona?) de una empresa argentina de satélites llamada Stallelogic. Les aseguro que no es broma.

En resumen:

4 médicos (vale), si bien alguno especializado en áreas que nada tienen que ver con el problema (cardiología) y que salvo uno (el faculty de Harvard) son todos o altos cargos o ex-altos cargos del PSOE.
Un microbiólogo (vale)
Dos economistas
Un licenciado en derecho
Un historiador
Una química
Un periodista y “antropólogo social” (no confundir con “antropófago social”, ese es Sánchez)
Un diplomático
Un doctor y un licenciado en ciencias políticas (“politólogo” según él)
Un astrofísico “especializado” en la superficie del Sol, los satélites y el cambio climático.
10 de los 15 son altos cargos o ex-altos cargos de gobiernos del PSOE y uno más (M. Cuenca) es un alto funcionario público.
2 están vinculados a Podemos (el doctor en CC. Políticas y el “politólogo”, como era de esperar)
3 son profesores (o ex-profesores, hasta que Sánchez les dio un cargo oficial) del Instituto de Empresa (la cuota de Begoña)
2 son colaboradores de “El País” (para que les traten bien)

 

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