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Un ex mando policial dice que dio la información de «Kitchen» al ex “número dos” de Interior

García Castaño declaró ante el juez que las «instrucciones políticas» sobre el espionaje a Bárcenas se daban desde la Secretaría de Estado

El ex responsable de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía, Enrique García Castaño, aseguró al juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón el pasado enero que las «instrucciones políticas» de la «operación Kitchen» –el supuesto espionaje a Luis Bárcenas para sustraerle documentación sensible para el PP– partieron de la Secretaría de Estado del Ministerio del Interior, que en esas fechas dirigía Francisco Martínez.

Así consta en el audio de su declaración del pasado 24 de enero –incorporada a las actuaciones judiciales del «caso Kitchen» sobre las que se ha levantado el secreto recientemente–, en la que el ex mando policial señala tanto a la Secretaría de Estado como a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) –en la que entonces estaba al frente el «ex número dos» de la Policía Eugenio Pino– como los organismos desde donde se centralizaba esa supuesta operación. «Todo lo que quiera saber del tema de Bárcenas eso estaba en la DAO, en la Secretaría de Estado. Ahí recibían instrucciones políticas, ahí se les daban instrucciones», aseguró García Castaño, también imputado en esta pieza 7 del «caso Villarejo» y que desde su anterior declaración judicial de octubre de 2019 se mostró dispuesto a colaborar para esclarecer los hechos por los que están citados a declarar en calidad de investigados tanto Martínez como el entonces ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz a finales de este mes.

En esa comparecencia, el comisario ya jubilado explicó a preguntas del fiscal de Anticorrupción que a finales de 2013 (en una fecha que situó a finales octubre) llevó la información que se había volcado de dos móviles de Bárcenas (sustraídos supuestamente a través de Sergio Ríos, el chófer del ex tesorero y de su esposa Rosalía Iglesias) a la Secretaría de Estado y que de esta forma Francisco Martínez habría tenido acceso a esa información.

«Cuando se compró el ordenador (utilizado para volcar esos datos de los terminales, lo que se llevó a cabo en un Vips de una céntrica calle de la capital, según consta en el sumario) «fui a llevarle el pendrive acompañado por dos o tres funcionarios». Estos eran, según precisó, el inspector jefe y dos agentes de la unidad especializada. «Eran técnicos». Una visita que, según confirmó, era «delicada», aunque dijo no recordar los nombres de sus acompañantes después de que el fiscal le recordase que al menos uno de ellos había negado que le acompañara ese día.

Posteriormente, añadió, «volvieron una segunda vez porque habían instalado una especie de buscador» y el secretario de Estado «no sabía cómo funcionaba». Pero en esa ocasión, matizó, él no fue. «Me llamó a los 15 días el secretario de Estado», dijo, porque tenía «un problema» con el ordenador. «¿Era frecuente que le llamara?», le preguntó el fiscal. «Sí, en persona o por el móvil».

«Yo hacía un trabajo limitado. Yo era el picapedrero y después estaban los otros», argumentó. «Todo lo que quiera saber del tema de Bárcenas eso estaba en la DAO, en la Secretaría de Estado. Ahí recibían instrucciones políticas, ahí se les daban instrucciones». aseguró.

«Eso está ahí. No es que a mí se me ocurrieran las cosas porque sí. A mí me piden ayuda, hago mi trabajo y transmito la información a quien me la pide. ¿Para qué quiero yo la información de los teléfonos o que me cuente el otro señor si la Cospedal o el ministro han hecho A y B? Eso a mí no me importa. Esas informaciones se manejaban ahí»».

«¿Usted está diciendo entonces que los mandos políticos de Interior obedecían a órdenes externas a la cúpula de Interior?», le preguntó entonces el fiscal. Pero tras decir que estaba «convencido que sí», admitió que no tiene pruebas y que se guiaba por «conversaciones que escuchaba en la DAO». «Allí quien dirigía y quien manda es la estructura jerárquica: el director, el que está al lado, el secretario y el ministro».

Entre esos comentarios se refirió al supuesto interés que habría manifestado la entonces secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, por «determinados ámbitos del operativo». Pero ante la insistencia del fiscal, matizó que eso era solo lo que escuchaba en esas conversaciones de pasillos: «Olvídese de lo que he dicho».

«Aquí todos se ponen de perfil o no se acuerdan»

«¿Le iban dando cuenta de los seguimientos al conductor?», le preguntó el fiscal en un momento dado del interrogatorio en relación a ese presunto espionaje para arrebatar a Bárcenas la documentación. Y García Castaño, tras afirmar no recordarlo quiso despejar cualquier duda sobre su prometida colaboración con la Justicia. «Aquí todo el mundo que viene o se pone de perfil o no se acuerda. Yo vengo a colaborar con la Justicia
–recalcó–. No me voy a poner de perfil y me voy a acordar de todo lo que tenga en la cabeza. Cuenten conmigo para todo, lo bueno y lo malo, pero no para que me incriminen en algo que nunca he hecho. Pregúntenme lo que quieran. Estoy dispuesto a colaborar hasta el final».
El comisario jubilado negó que se interviniera el teléfono del chófer de Bárcenas durante los seguimientos. «No, no teníamos capacidad para pinchar un teléfono. Se pincha oficialmente con un mandamiento judicial. Mi trabajo no era ese. Yo nunca he pinchado ningún teléfono». Y explicó sí se le siguió «con un dispositivo que se llama mensajería oculta» que geolocaliza al portador del móvil mandándole un mensaje.
Su trabajo, recalcó, era «dirigir y gestionar» y «como el coronel de un regimiento», no sabía «lo que hace un teniente de una compañía».
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