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Una española desvela el ‘control chino’ a la población: «Era como aterrizar en Marte»

“Aquí hacemos vida totalmente normal”

China es el reflejo de la nueva normalidad. Mientras que en el resto del mundo no paran de proliferar los casos por coronavirus, el país registra -al menos, oficialmente- no más de algún que otro caso importado lo que supone una auténtica incógnita que hace sospechar que hay gato encerrado.

El ‘secreto’ se encuentra en las medidas que se tomaron en el Gigante Asiático y lo que se hace en el resto del mundo. Una gallega residente en China ha explicado el absoluto control que hay alllí un vídeo publicado en sus redes sociales que se ha viralizado. 

«Todo esto estalla en China a finales de enero que coincide más o menos con las vacaciones del Año Nuevo Chino. Nosotros nos habíamos venido a España, nos pilla en España y no podemos volver. China cierra fronteras, se blinda «vamos a limpiar la casa por dentro», da igual si tienes permiso de residencia», explica la joven.

«Una vez que limpia la casa, ya empieza a controlar a los que vienen de fuera. A nosotros nos costó sudor y lágrimas poder regresar. Finalmente conseguimos los papeles a finales de junio. Ni en Madrid ni en París ningún control. En China fue una yincana, nos hacían bajarnos del avión de quince en quince. Era poner un pie fuera del avión y era como aterrizar en Marte, todo el mundo vestido con EPIs, con un montón de papeles, termómetro…».

El proceso para entrar en el país es bastante tedioso: «Tuvimos que rellenar un montón de documentación y los PCR. Por allí no se iba nadie sin pasar absolutamente todas las pruebas. En función del distrito te asignan un hotel u otro, allí lo mismo. Absolutamente nadie que entra en China sin pasar la noche, por lo menos, en el hotel medicalizado porque necesitan esperar el resultado del PCR que te han hecho en el aeropuerto para saber si eres positivo o negativo».

«En nuestra urbanización, otros seis chinos esperando, nos toman la temperatura y nos explican que la basura la podemos sacar solo dos veces al día, que solo podemos salir a una hora a un sitio determinado. Nos ponen un aparato pegado a la puerta que nos la sella. Empiezas tu cuarentena de quince días, el día anterior de que se cumpliera nos volvieron a hacer PCR y al día siguiente ya nos trajeron una especie de certificado de que podíamos hacer vida normal», explica la gallega.

La clave del éxito se encuentra en que China se blinda a todo el mundo, «limpia la mierda que tiene dentro, una vez que tiene controlado lo de dentro, controla muy estrictamente lo de fuera, y siguen monitorizando a la población. Aquí se paga todo con el móvil, con una app y han metido un ‘código de salud’ que es un código QR asociado a cada individuo que vive en China y te geolocaliza en tiempo real puede ser verde, naranja y rojo. Te lo pueden pedir en cualquier sitio».

«En el momento en el que se detecta un caso en una región, cierra. En el momento en el que pasa algo, cierran, limpian y sigue monitorizando. Comparad qué se hace en China y qué se hace en el resto del mundo. No es obligatorio el uso de mascarilla porque no hay casos. Por su cultura, tampoco les supone un esfuerzo, no hay casos porque se controla. Aquí hacemos vida totalmente normal«.

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