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Bienestar

Así es la crema de cacao y avellanas casera «de verdad» y estos son sus beneficios

Explicamos paso a paso cómo preparar una crema de cacao y avellanas saludable y deliciosa

En España muchos han crecido oyendo aquello de «leche, cacao, avellanas y azúcar…». La canción, además de un ritmo pegadizo, se mantiene en el recuerdo de muchas personas porque trae a la memoria momentos de felicidad y de meriendas de la infancia. Sin embargo, como adultos sabemos que a esa canción le faltaba alguna que otra letra. No nos contaba que aquella crema llevaba otros ingredientes que no se mencionaban y que son igual de poco sanos y nutritivos que el propio azúcar. De este último, a día de hoy, sabemos que aporta muchos inconvenientes y muy pocas -por no decir ninguna- ventaja desde el punto de vista de la salud y la nutrición.

A la hora de elegir una crema de cacao no importa cuál de las presentaciones comerciales de las marcas más conocidas revisemos. La mayoría tienen un reducido porcentaje de avellanas y una gran cantidad de aceite hidrogenado, de muy baja calidad, que los grandes fabricantes utilizan para dar untuosidad a la mezcla pero que, en realidad, no resulta ni saludable ni nutritivo.

Afortunadamente, hemos evolucionado desde aquellos anuncios de los años 80 y ahora hay opciones en el mercado que mantienen el sabor y la textura, pero no incorporan a la receta ni azúcar, ni edulcorantes, ni aceites hidrogenados (de palma o similares).

De hecho hoy es posible comprar una crema de cacao y avellanas sana, nutritiva y, por supuesto, igual de rica. Al ser una alternativa sana, se puede comer sin remordimientos e incluso sabiendo que nos estamos cuidando porque al estar endulzada con fibra prebiótica de achicoria, mejora la flora intestinal y la digestión, disminuye el azúcar en la sangre, incrementa la saciedad y ayuda en la pérdida de peso.

Cómo preparar una crema de cacao casera

Otra alternativa recomendable, para cuando tenemos tiempo suficiente, es elaborar nuestra propia crema de cacao.

Una vez que tenemos los ingredientes (recordamos que puedes endulzar o bien con dátiles hidratados o con azúcar de coco), vamos con el paso a paso.

Quienes tienen hijos, además, pueden aprovechar para hacer la receta con ellos porque es sencilla, divertida y está riquísima.

Preparación

  1. Colocamos las avellanas, las nueces de macadamia y el cacao en una batidora potente o un procesador de alimentos, si tenemos, hasta que las avellanas y las nueces queden bien desmenuzadas
  2. A continuación, añadimos el resto de los ingredientes -120 ml. de aceite de coco y 60 ml. de agua- y mezclamos hasta conseguir una crema con la textura que buscamos.

Es una receta fácil y rápida que nos va a permitir disfrutar de todos los beneficios del cacao y de los frutos secos, pero evita todos los efectos negativos del azúcar, el aceite de palma, los saborizantes y el sinfín de componentes artificiales que utilizan las grandes marcas.

Beneficios del cacao y las avellanas

Una de las razones por las que recordamos con tanta felicidad aquellas meriendas infantiles con chocolate o con crema de avellanas, es que el cacao nos aporta feniletilamina, un neurotransmisor que contribuye a mantenernos de buen humor. No es su única ventaja, ya que por su alto contenido en fibra y magnesio nos ayuda también a concentrarnos.

Como también es un antiinflamatorio natural, el cacao ayuda a aliviar pequeñas molestias articulares y facilita el desarrollo muscular. La razón es que contiene una sustancia, la epicatequina, que estimula la vasodilatación, es decir el ensanchamiento de los vasos sanguíneos. Esto conduce a un mejor flujo sanguíneo, o circulación, y una menor presión arterial.

También está demostrado que los flavonoides, presentes en el chocolate, tienen un alto efecto antioxidante que estimula la regeneración celular frente a los daños causados por los radicales libres.

A todo eso le añadimos, los beneficios para nuestro organismo de las avellanas. Sin duda, son uno de los frutos secos más recomendables por sus propiedades nutricionales. Ricas en grasas saludables y proteínas, previenen daños arteriales y protegen la salud cardiovascular. Además, contienen fibra dietética, lo que ayuda a mejorar el sistema digestivo ya que regula el tránsito intestinal.

Las avellanas son también una gran fuente de vitaminas: B, responsable del buen funcionamiento del metabolismo y de la buena salud de pelo, piel y uñas, también contribuye a prevenir algunos problemas de memoria; E, con propiedades antioxidantes antienvejecimiento; C, que refuerza el sistema inmunológico; y K, que ayuda a mantener huesos y tejidos saludables.

Por último, cabe recordar también que las avellanas son ricas en minerales como el calcio, magnesio, fósforo, potasio, manganeso, hierro, cobre y zinc. Todos ellos favorecen el correcto desarrollo de funciones esenciales para nuestro organismo como el mantenimiento de huesos y dientes, la formación de hormonas, la síntesis de proteínas e insulina, y la producción de hemoglobina.

En definitiva, tenemos que tener claro que podemos disfrutar de desayunos y meriendas como los de antes, pero debemos hacerlo de acuerdo con los conocimientos que tenemos ahora. Sabemos los perjuicios que producen el azúcar, los aceites de palma, los colorantes, los saborizantes y los elementos químicos, en general. Sea con nuestra propia receta casera o con las nuevas opciones comerciales que sí son saludables, quedémonos solo con lo bueno: el cacao y las avellanas.

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