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Bienestar

Bastoncillos para los oídos, ¿si o no?

Si los utilizamos, empujaremos la cera hacia el interior, pudiendo crear una infección o dañar el tímpano

Los bastoncillos son un elemento que podemos encontrar en casi todos los cuartos de baño. Los utilizamos para muchas cosas: retirar el sobrante de sombra de ojos después de maquillarnos, aplicar un producto sobre un granito, o por ejemplo, repasar con un poco de quitaesmaltes el pintauñas si «nos hemos salido». Pero, en realidad la función de estos bastoncillos es la de limpiar los oídos… aunque no sea necesario.

«La parte de fuera del oído se debe limpiar todos los días, pero el conducto auditivo no se debe limpiar, porque ya existe un mecanismo natural para ello», explica el doctor Franklin Mariño Sánchez, especialista en Otorrinolaringología en Instituto Oto Vértigo, miembro de Top Doctors.

Existe un mecanismo natural para limpiar en conducto auditivo

Pero no es solo eso, pues el uso de los bastoncillos puede llegar no solo a ser poco efectivo, sino incluso dañino. El doctor explica que no producen ningún tipo de beneficio: pensamos que sacan la cera, pero lo que hacen es empujarla hacia dentro y formar los tapones de cera. «El oído ya tiene un mecanismo natural para sacar la cera. La piel del conducto auditivo externo va migrando de dentro hacia fuera y va con ella arrastrando el cerumen», indica el profesional, que comenta que, cualquier cosa que nosotros introduzcamos en el oído, «bien sea papel, dedos o un bastoncillo», impide que ese mecanismo funcione correctamente y ocasiona que se formen los molestos tapones de cera. Además, en particular el uso de bastoncillos puede ser peligroso, pues no controlamos la profundidad cuando los introducimos «y esto puede lesionar estructuras particularmente delicadas como el tímpano».

Limpiar por fuera

Joan Francesc Horvath, responsable de audiología en Óptica & Audiología Universitaria, insiste en evitar la utilización de cualquier producto no recetado por un profesional para retirar la cera, pues, recuerda, «el oído tiene la capacidad de autolimpieza, vinculada al movimiento de masticar o mover la mandíbula, que permite eliminarla de forma natural».

En caso de que se acumulara cera y no se retirara de manera natural, podría producir síntomas como: dolor de oído, sensación de que el oído está tapado, pérdida parcial de la audición, tinnitus y olor o secreción. En este caso, «se recomienda que la limpieza sea siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario», recuerda Joan Francesc Horvath.

«Los oídos no se deben limpiar por dentro, solamente se debe limpiar la parte de fuera del pabellón auricular», reitera por su parte el doctor Mariño Sánchez. Explica cómo debemos limpiar: «Se puede hacer con una toallita, con una gasa o con cualquier material blando, pero no se debe introducir absolutamente nada dentro del conducto auditivo externo. Sólo se debe limpiar la parte de fuera del pabellón auricular».

No se debe introducir absolutamente nada dentro del conducto auditivo

Es importante saber que la cera cumple una función protectora. «Tiene una función activa antibacteriana y también nos protege de elementos externos, de cuerpos extraños, de cualquier factor mecánico que pueda lesionar nuestro tímpano. Además nos protege de las infecciones», dice el doctor Mariño Sánchez. La cera, además, hace que no entre agua en el oído y se acumule, lo que puede llevar a tener una infección. «Por lo tanto, no se debe retirar la cera salvo que ocasione una obstrucción significativa del conducto y genere una pérdida auditiva», concluye.

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