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«El desayuno no es una necesidad, puede ser hambre emocional»

En «Ayuno consciente», Endika Montiel desmonta mitos alrededor del ayuno y da pautas para poder incluirlo en nuestros hábitos

Endika Montiel (Lloido, 1989) dedica su vida a promover el «sentirse bien»: tanto para él mismo, como para ayudar a otros a sentirse así. El exfutbolista, también técnico superior en nutrición, ejerce como coach nutricional para que, quienes estén motivados, puedan mejorar no solo su estética personal, sino su calidad de vida. Pero, de todos los temas que toca y sobre los que aconseja Montiel, hay uno que destaca sobre el resto: el ayuno.

«Ayuno consciente» (Planeta) es el libro que publica ahora el profesional, en el que abarca todo lo que uno pueda pensar sobre el, ahora en boca de todos, ayuno. El ayuno intermitente es una práctica cada vez más común, sobre la que hay mucho desconocimiento; Montiel busca explicar en qué consiste ayunar, y cómo puede ayudarnos a conectar «con nuestro yo interior». Hablamos con ABC Bienestar con el autor, que desmonta mitos sobre el ayuno, y da consejos para que podamos adoptar este hábito de la manera más saludable posible.

¿Puede cualquier persona realizar el ayuno? ¿Siempre tiene beneficios?

Todos hacemos ayuno. Cuando hablamos de adaptarlo a alguien, debemos tener en cuenta que la práctica del ayuno la realizamos todos, todos los días de la vida. La propuesta es intentar alargarlo más: practicamos el ayuno nocturno, estamos entre seis, siete y ocho horas sin comer nada. Lo que propongo es: alarga un poco más este ayuno para beneficiarte de algo que todo el mundo debería beneficiarse, de la autofagia, un mecanismo de reparación celular y de reciclaje interno. En este contexto, en el que encontramos que la abundancia de comida y la sensibilidad a ella nos está enfermando, hoy en día mata más el comer que el no comer, y esto hace ver que el enfoque actual está fallando. El ayuno es algo natural e innato, lleva con nosotros miles de años y no es una moda, se ha utilizado toda la vida para salvar enfermos. Hay muchos mitos a su alrededor, pero como todo en la vida, es algo que si se hace en exceso o se realiza mal, puede ser malo. Es igual que beber agua: es muy beneficioso, pero si bebes 10 litros al día, es muy perjudicial.

Habla en el libro sobre que el ayuno nos puede ayudar a identificar nuestro «hambre real»…

Esto es uno de los grandes beneficios que tiene el ayuno, el «sanar» nuestra relación con la comida, el poder identificar el hambre real y el hambre emocional, un hambre, este último, que desgraciadamente se da demasiado en nuestro día a día. Comemos por emoción, porque tenemos un problema. Entonces, con el ayuno, aprendes a identificar cuando tienes un hambre real y cuando no. El hecho de desayunar, por ejemplo, muchas veces es un hambre impuesto y emocional.

¿Entonces, no es necesario desayunar todos los días?

Hay quien dice: no puedo salir de casa sin desayunar. Yo compro el argumento si yo digo: ¿Te comerías unas sardinas, o unos huevos con jamón por la mañana? Y se dice que sí. Pero, normalmente piensas «¡Por dios, cómo voy a comer eso! Yo quiero desayunar una tostada, galletas cereales, mi café con azúcar…». Entonces, si al levantarnos tuviéramos realmente hambre, no nos importaría comer cualquier cosa, fueran unas sardinas o unos huevos. Imagina al revés, llegas a casa después de no comer el todo el día y te ponen uno de esos platos: lo comes sin problema.

Hablas sobre los ritmos circadianos y cómo vivimos acordes a ellos. ¿Podríamos decir que no cumplimos los ritmos circadianos del apetito y nuestro cuerpo?

Lo estamos viendo. Hay personas que tienen problemas metabólicos por comer a deshora. Hoy en día hemos perdido la regularización circadiana y por ello comemos tarde, nos acostamos nada más cenar y se genera un desajuste en nuestro cuerpo que nos va perjudicando.

¿Por qué se cree que el ayuno nos hace perder masa muscular?

Este es uno de los miedos que yo tenía cuando me inicié en ayuno: yo me dedicaba a mi estética y aquí el miedo era peor. El pensar que hay que comer cada dos horas; yo era el primero que decía que había que comer cada «x» tiempo, que sino mi cuerpo se relentizaba. Entonces entiendo este punto de vista porque yo antes estaba ahí, pero cuando hablamos de la pérdida de tejido muscular, el problema no está en la ventana que abres con el ayuno. El problema en la ventana en la que comes, y en las herramientas que utilizas para no perder esa masa muscular, que es el entrenamiento. A mí me atemorizaba pensar que iba a perder masa muscular, pero luego no solo comprobé que no pasa nada, sino que incluso que el tono muscular mejorar.

Habla en el libro sobre, a través del ayuno, conectar con nuestro «yo interior»… ¿Qué es exactamente ese «yo»

Hagas lo que hagas, el primer paso debe ser curarte por dentro; el hecho de comenzar a sanarnos por dentro crea un cambio en nuestra mente. El no hacer dieta y poner el foco sobre el nutrir nuestro cuerpo, darle densidad, y el incorporar estos hábitos hace que mejore nuestra salud. Nuestro epicentro es la microbiota, y el hecho de que mejore gracias al ayuno hace que sintamos cosas que hasta el momento no teníamos: más entusiasmo, creatividad y menos necesidad de comer cada dos horas. Esto es la consciencia, cuando empiezas a ser consciente de esto, a percibir y nos damos cuenta de que lo que el patrón de alimentación que seguimos te ha sido impuesto, mejoras tu microbiota. Esto hace que nos sintamos mejor, que reparemos muchas osas, también a nivel psicológico. El ayuno es algo ancestral que siempre ha estado ahí y que no sé por qué no utilizamos más.

¿No es necesario ayunar todos los días? ¿Cómo podemos adaptar el ayuno a nuestras necesidades, cómo saber qué es lo mejor para nosotros?

Cada uno termina dando con su propia práctica. Al principio comienza siendo una herramienta, que después pasa a ser un hábito, y los hábitos varían de una persona a otra. Es importante no empezar por un ayuno de 16 o 18 horas, sino que debemos hacerlo poco a poco, hasta dar con el ayuno con el que nos sintamos bien. En general, el ayuno nos permite no pensar todo el día en comer, puede que no tengamos, por ejemplo, que ir de allí para allá cargados con un «tupper»… El ayuno nos hace más felices, pero hay que comenzar poco a poco, identificando y sintiendo sus beneficios.

¿Qué peligro puede haber en obligarnos a realizar un ayuno muy prolongado si todavía no estamos preparados? ¿Cómo debemos empezar?

Jamás recomendaría empezar por un ayuno prolongado. Del mismo modo que nos han generado una descodificación de nuestros hábitos en lo que se refiere a la comida, debemos volver a codificarnos, y para ello tenemos que ir de menos a más. Por ello la propuesta inicial es, si quieres empezar con el ayuno, lo que hay que hacer es intentar alargar las horas de ayuno nocturnas para llegar a esas 12 horas. Si llegamos a ello, vamos a superar una barrera mental, una barrera psicológica que tenemos arraigada de muchísimos mensajes que dice que no debemos saltarnos jamás el desayuno, que nos vamos a cansar o a marear. Pero, cuando comienzas a hacerlo, te das cuenta que no solo no pasa nada, sino que te encuentras mucho mejor. Y desde ahí, debemos empezar a avanzar, pero poco a poco. Es importante entender que nada en la vida es blanco o negro, es todo una escala de grises, y en función de nuestra situación, debemos aplicar el ayuno.

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