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Bienestar

Los beneficios de las alcachofas y trucos para cocinarlas

Gracias a su alto contenido en fibra es una hortaliza muy saciante que ayuda al tránsito intestinal

Pocas cosas mejores que aprovechar los alimentos de temporada y, cuando llega el otoño, es tiempo de naranjas, de boniatos… y de alcachofas. Esta una verdura saludable y nutritiva de la cual, lo que comemos es su flor.

«Las características nutricionales más destacables de la alcachofa es que es baja en calorías porque tiene mucha fibra, por lo tanto, es un alimento saciante, que favorece nuestro tránsito intestinal y junto a otros hábitos alimentarios controla el estreñimiento», explica la dietista-nutricionista de Alimmenta, Sandra López. También contiene insulina, una fibra soluble. Esto quiere decir, comenta Ana Amengual, dietista-nutricionista del centro Júlia Farré, «que tiene capacidad de absorber agua en su estructura, lo que produce una mayor capacidad de saciarnos en el estómago». Añade que la alcachofa también contribuye a reducir la absorción de las grasas que tomemos en esa misma ingesta, «al ser retenida en este bolo de agua y fibra». Asimismo, al ser una planta colerética y estimular la segregación de bilis en la vesícula biliar, nos ayuda a facilitar la digestión de las grasas. «Por su riqueza en potasio, también podemos decir que tiene un efecto diurético, por lo que es especialmente interesante en personas con retención de líquido», agrega Ana Amengual.

Para saber si una alcachofa está en el «punto» para poder comerlas, es decir, frescas, comenta Ana Amengual que lo debemos hacer es «presionarla por los laterales con las puntas de los dedos y escuchar si crujen». Si no crujen quiere decir que están blandas y están más pasadas. Aun así, advierte que siguen siendo comestibles de todos modos, aunque no sean tan frescas. «También el verde claro es una señal de frescura. Cuando empiezan a aparecer manchas oscuras, ya sea en las hojas o en el tallo, es señal de que está perdiendo frescor», indica y recomienda que, en el momento que veamos alguna manchita oscura en una alcachofa, «podemos tomarlo como un aviso de que debemos cogerla ya y prepararla».

Mil maneras de preparar alcachofas

Si hablamos de cómo preparar las alcachofas, afirma Sandra López que estas, son un alimento muy sabroso que puede usarse en muchas recetas. Pueden constituir un plato por sí mismas o pueden incluirse como guarnición en otras recetas. «Si queremos que la alcachofa quede crujiente, lo mejor será cocinar las alcachofas al horno enteras durante 30 o 45 minutos a 200 grados, con aceite de oliva, sal y pimienta o cocinarlas a la sartén», comenta la nutricionista. Cuenta que, con estas «alcachofas crujientes» podemos preparar un sofrito de verduras para cocinar un arroz, o, por ejemplo, para cocinar un salteado de alcachofas con ajo.

«Si queremos que queden más tiernas podemos elegir hacerlas al vapor o hervidas con algunas hierbas aromáticas para que tengan más sabor, como el romero o el tomillo», indica la nutricionista de Alimmenta. En este caso, podemos como ejemplo hervir las alcachofas para preparar un plato de alcachofas a la vinagreta o para preparar posteriormente una tortilla de alcachofas. También, indica que se pueden elaborar sopas, cremas, guisos o potajes. Por último, recuerda que, para que la alcachofa conserve el máximo de propiedades y beneficios, «el mejor modo de cocinarla es al vapor».

 

Ana Amengual habla sobre como, por su sabor salado, las alcachofas combinan bien con hortalizas más dulces, como puede ser el boniato. «También se disfruta con alimentos de sabor neutro, como una pasta u arroz blanco. Por ejemplo, un plato de temporada sería pasta, salteada con alcachofa troceada cocida, setas y colitas de gamba», comenta. Para concluir, deja una recomendación: «Para sentir el máximo sabor de la alcachofa, lo mejor es acompañarla con agua. Mientras comes la alcachofa, o tras comerla, cuando se bebe agua se siente mucho más fuerte el sabor de ésta».

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