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Por qué el coronavirus nos ha hecho ser más selectivos con nuestras amistades

Tanto tiempo sin socializar personalmente durante el confinamiento hizo que nos diésemos cuenta de quiénes son esas personas a las que más ganas teníamos de ver

Desde que somos niños las amistades son una parte fundamental de nuestras vidas. Somos seres sociales, por lo que necesitamos el contacto con los otros para nuestra supervivencia, así que formar vínculos de amistad es muy beneficioso para nuestra salud mental.

Si hay algo importante en las relaciones de amistad es la confianza, sentir que podemos ser quienes nosotros queremos ser, poder confiarles nuestros problemas o secretos más profundos, y esto es algo que a nivel psicológico, tal como dice Lidia G. Asensi, psicóloga sanitaria en el Centro Psicológico Cepsim, «genera un gran bienestar», aunque también supone un privilegio a la inversa: ver que los demás confían y cuentan con nosotros cuando lo necesitan.

¿Recuerdas cómo fueron los días de confinamiento? Aunque hay quienes tienen «lagunas» de esos días sin salir de casa, otros los recuerdan perfectamente porque los dedicaron a hacer llamadas telefónicas, mandar mensajes, videollamadas… En definitiva: a procurar que las relaciones, en este caso las de amistad, siguieran llenándose de recuerdos y vivencias compartidas.

Somos más selectivos

Tanto tiempo sin socializar personalmente hizo que nos diésemos cuenta de quiénes son esas personas a las que más ganas teníamos de ver. Quizá muchos llegaron incluso a la conclusión de que dedicaban tiempo a personas con las que realmente no querían estar, y eso ha hecho que a día de hoy seamos seres mucho más selectivos.

«Somos más selectivos a la hora de decidir con quién quedamos debido al posible contagio. Por lo tanto, vamos a quedar con aquellas personas de mayor confianza. Estas amistades van a estar mucho más reforzadas, porque sentimos la necesidad de ver a esas personas y pasar tiempo con ellas», dice Lidia G. Asensi.

Es posible que muchos tengan diferentes grupos con los que quedar o realizar determinadas actividades. Dentro de estos grupos, existen aquellos que son nuestro grupo más estrecho y otros grupos con los que habitualmente no quedamos de forma asidua.

Fracturas de amistades y lazos más fuertes

¿Defiendes que el tiempo no es algo determinante? ¿Te ha ocurrido que has conocido a alguien y a los pocos días sientes que os conocéis de toda la vida? Es posible que a veces tengamos la sensación de conectar más con personas conocidas que con amigos duraderos y esto sucede porque, de primeras, no conocemos tanto sus defectos, ni esta persona los nuestros, y porque en muchas ocasiones prevalece la novedad de conocer a una persona nueva y compartir algo con esta, donde al principio todo resulta más divertido y enigmático porque aún nos faltan cosas de las que percatarse.

«La diferencia entre un conocido y un amigo se establece en la confianza. Podemos conectar mucho con un conocido y pasarlo bien, pero tenemos claro quiénes son nuestras personas de confianza y a las que podemos acudir», cuenta la psicóloga del Centro Psicológico Cepsim.

Para la psicóloga Lidia G. Asensi ( @lidiag.asensi), a día de hoy se están generando las siguientes situaciones:

Mayor unión de amistad. Echamos mucho de menos a nuestros grupos habituales de amigos y esta situación está generando una mayor unión. «Nos estamos dando cuenta de lo importante que es nuestro círculo social y la falta que nos hace. Echamos de menos nuestros planes habituales en grupo y nos vemos limitados a la hora de quedar: no podemos abrazarnos y besarnos o bien porque somos más personas de las permitidas. Esto ayuda a afianzar los lazos de nuestra amistad», dice.

Fracturas con aquellas personas que no están tanto en nuestro día a día. Por el contrario, sí es posible que haya fracturas con las personas que no compartían tanto con nosotros antes de la pandemia… «A la hora de limitar contactos es posible que estas personas sean las elegidas. Esto no significa que la amistad se rompa, pero si se da un mayor distanciamiento».

También la situación puede ayudar a algunas personas a darse cuenta del tipo de relación que tenía con algunos amigos o conocidos y esto le ha podido ayudar a reducir su círculo de amigos, al darse cuenta de que quizás con esas personas no se sentía bien.

La diferencia entre un conocido y un amigo se establece en la confianza. Podemos conectar mucho con un conocido y pasarlo bien, pero tenemos claro quiénes son nuestras personas de confianza y a las que podemos acudir

No obstante, la pandemia no tiene por qué ser un motivo por el que perder a nuestras amistades. Es cierto que no tenemos tanto contacto físico ni tanta posibilidad de verse, pero hay otras formas de mantener la comunicación y la relación, y es importante buscar nuevas formas de relacionarnos.

Las relaciones de amistad a distancia siempre han existido, por ejemplo, amigos que viven en otros países, si ambas partes cuidan la relación la amistad funcionará.

Ante la situación en la que nos encontramos es importante cuidar nuestras amistades. Esta debe ser una conducta recíproca: cuidar y ser cuidados. «La distancia y el no verse no debe ser un motivo para que nuestras amistades se rompan: si esto ocurre es porque quizás había un problema previo o quizás no era una amistad afianzada», concluye la psicógola Lidia G. Asensi.

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