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¿Vale de algo entrenar la «fuerza bruta»?

El término «fuerza bruta» tiene unas connotaciones que asustan ¿Es algo que puede entrenar todo el mundo?¿Sabríamos identificarla?¿Vale de algo? Respondemos a estas preguntas

Hablar de entrenamiento de fuerza a muchas personas les suena como algo ajeno, o de «flipados de gimnasio» en su sentido más peyorativo. Si introducimos el término fuerza bruta en la conversación, las reacciones van del espanto a la broma fácil que la identifica con levantar piedras y tener aspecto vikingo. Desde mi punto de vista, cualquier persona necesita alguna vez ejercer fuerza bruta, sin que eso implique lanzar troncos por los aires o convertirse en gladiador, pero claro, para eso lo primero es saber de qué estamos hablando.

Existe la percepción de que ambos términos están intrínsecamente unidos, que toda fuerza es bruta. Parece un contrasentido establecer un debate filosófico en torno a la fuerza, claro… total, eso es de brutos. Bien, si no estamos familiarizados con el tema, podemos entender que un levantador de halterofilia es un claro ejemplo de fuerza bruta. Sin lugar a duda son atletas muy fuertes, mucho, pero si pretendes subir una barra de halterofilia bien cargada a base de fuerza bruta, no podrás. Son movimientos de fuerza explosiva, muy precisos y técnicos. Quizás un jugador de la NBA saltando espectacularmente para matar a canasta podría considerarse fuerza bruta, es verdad que hay un «salto brutal», pero si falta agilidad o coordinación por mucho que salte, de poco vale. Si vemos a un golfista «zurrando la bola» enviándola a trescientos metros de distancia, el impacto es brutal, pero lo que se ve es equilibrado, fino, preciso. Nadie piensa que hay fuerza bruta en ese movimiento. Cuando vemos tirar de un camión arrastrándolo con una cuerda, sí que hay fuerza bruta. Indudablemente.

Decía anteriormente que no hay persona en el mundo que no necesite en algún momento de la fuerza bruta y, francamente, dudo que sea algo muy habitual tirar de camiones cual mulas de carga, pero esto es un estereotipo forzado que no tiene que ser nuestra referencia. Veamos por qué.

¿Por qué debería interesarte eso de la fuerza bruta?

Con los anteriores ejemplos intentaba acotar dónde empieza y acaba un gesto de fuerza, pasando a ser de fuerza bruta. Siendo rigurosos es muy complicado concretarlo, pero para entendernos, fuerza bruta es aquella que utilizamos para conseguir sujetar, levantar, mover o desplazar algo a toda costa cuando aparentemente está fuera de nuestras posibilidades. Dicho así, suena extraño, pero si sigues pensando que no va contigo, ese día que se atasca la tapa del bote de conservas y te dices «por mis muertos que lo abro» y, tras conseguirlo, tienes un pequeño mareo de lo que has aguantado la respiración y al día siguiente te duelen los antebrazos y sientes la espalda completamente contracturada, has tirado de fuerza bruta.

Por supuesto, más vale mañana que fuerza y hay métodos para abrir esa tapa, pero todos tenemos un mueble pesadísimo que un día hay que apartar a toda costa porque se nos han caído detrás unas llaves, o un amigo que nos pide que le ayudemos a empujar el coche sin batería, o necesitas levantar del suelo a toda costa a un enfermo, o necesitas ejercer una fuerza «a vida o muerte» porque te has encontrado en una situación de emergencia en la que lamentablemente, no hay posibilidad de elección. Pero siendo algo tan puntual te estarás preguntando por qué puede ser necesario entrenarlo y cómo se hace.

¿Por qué y cómo puedo entrenar la fuerza bruta?

Uno de los mayores problemas que tiene la aplicación de la fuerza bruta es que es un esfuerzo máximo que antepone la consecución de un fin a todo lo demás, lo cual puede ser extremadamente lesivo. Hay que entender que entrenar la fuerza bruta no se consigue haciendo el bruto, todo lo contrario, se ajustan los pesos para aprender a manejarlos de una manera segura. Si te enseñan a ejecutar un peso muerto correctamente y tu nivel de fuerza aumenta, esa caja que podría dejarte con lumbalgia durante un mes tras tu próxima mudanza, se convertirá en un mero trámite. En general encontrarás en el entrenamiento funcional con cargas pesadas los mayores beneficios para incrementar fuerza bruta, cuanto más y más grandes grupos musculares se vean implicados, mejor preparados estaremos. Dentro de los ejercicios básicos, el peso muerto y la sentadilla tienen transferencia directa a tu fuerza bruta e independientemente de lo que busques, no deberían faltar nunca en tus entrenamientos. Si nos adentramos en el territorio más «bruto» de la fuerza, hay material especialmente diseñado para este tipo de entrenamientos, aunque lamentablemente no es habitual verlo en los gimnasios convencionales dado que requiere de bastante espacio y de una supervisión especial por parte de personal cualificado. Este tipo de material no debe ser utilizado al buen tun tun:

Las piedras «atlas»

Nada mejor para conectar con tus ancestros que sentirte un ser prehistórico levantando una piedra redonda que no hay por dónde agarrar. Y que no te engañen las imágenes de forzudos levantando piedras de 250kg. Saben cómo hacerlo y aplican una técnica, aunque sea fuerza bruta.

Barras especiales para el «paso de granjero»

Si te resultó complicado llevar las dos últimas bolsas de la compra, imagina con 100 kilogramos por lado. Por supuesto que puedes empezar con mucho menos, pero no volverás a tener problemas en ningún supermercado si entrenas con estas barras:

El yugo

Su nombre lo indica claramente. Si quieres vivir la experiencia de ser una mula de carga, este aparato es fantástico para ello. Aunque os resulte especialmente rústico, os aseguro que pocas cosas te pueden poner más fuerte y sacarte unas agujetas desde la punta del dedo gordo del pie hasta el último pelo de la cabeza. El peso que puede llegar a moverse con este cacharro es exagerado.

El trineo

Si en tu caso lo que te va es empujar algo desplazándolo, el trineo es tu próximo fetiche. Si nunca lo has hecho, no puedes imaginar el nivel que alcanzarán tus pulsaciones. Notarás cómo la sangre se bombea a tus piernas como nunca antes lo has vivido. Por si algún despistado cree que esto es para supercachas monstruosos os dejo este vídeo de esta mujer, a la que no tengo el gusto de conocer pero que claramente no tiene veinte años, empujando un trineo cargado con casi 200 kilos de peso.

No te dejes engañar por las apariencias, las redes sociales están repletas de bicharracos salidos del cretácico moviendo pesos a lo bestia en demostraciones de fuerza bruta que están más cerca del terreno del porno deportivo, que de una preparación física razonable. Decir «no» a la fuerza bruta por este tipo de imágenes es como decir que no sales a correr al parque porque has visto a los keniatas en una maratón y te ha parecido demasiado para ti. Ponte en manos de un profesional y, nunca mejor dicho, que la fuerza te acompañe.

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