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Ciencia

Las vacunas más avanzadas: La carrera por ser el primero en traer de vuelta la esperanza

Los resultados de Pfizer y BioNTech, con la vacuna de un 90% de eficacia, son una buena noticia. Pero hay otras 320 vacunas en desarrollo y una feroz competencia por dar con la definitiva

El 30 de noviembre de 1803 zarpó de La Coruña la corbeta María Pita. A bordo iban la enfermera Isabel Zendal y 22 huérfanos a los que el doctor Francisco Javier Balmis les fue inoculando el virus de la vacuna, un patógeno que provoca infecciones leves pero que confiere inmunidad frente el terrible virus de la viruela, que tenía una letalidad de hasta el 30%. De esta forma, la expedición Balmis, o Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, distribuyó la inmunidad por los territorios de ultramar cuando no había modo de refrigerar o conservar las vacunas.

Parece que la esperanza volverá a recorrer el mundo, hoy azotado por el SARS-CoV-2, pero esta vez dentro de sofisticados congeladores. Apenas 11 meses después del comienzo de la pandemia, las compañías Pfizer y BioNTech anunciaron que tienen una vacuna con una eficacia elevadísima, del 90%. El fármaco está basado en una tecnología experimental de ácido ribonucleico (ARN) que se conserva a temperaturas de -80 ºC.

Los resultados de Pfizer y BioNTech son preliminares, y todavía no aclaran cuál es la duración de la inmunidad y si ésta se extiende a jóvenes o mayores; tampoco resuelven si evitan la aparición de Covid-19 sin síntomas. No obstante, han sido acogidos con notable optimismo, en un mundo ya demasiado castigado por el coronavirus.

El principio del fin

«Una vacuna con alta eficacia puede ser el principio del fin de la pandemia», ha explicado Jaime Jesús Pérez, vocal de la Asociación Española de Vacunología (AEV). «No me atrevería a decir que ésta lo sea, pero hay que ser optimista».

Hay motivos más que suficientes. En primer lugar, los resultados de Pfizer sugieren que otras vacunas también funcionarán. Este fármaco se centra en la proteína S, una molécula que el SARS-CoV-2 emplea para forzar la entrada en las células humanas, y que es también pieza clave de innumerables proyectos de vacuna. Además, indican que esta tecnología de ARN, usada también frente al virus ébola, es una forma rápida de responder ante el virus incluso si experimenta cambios, porque se pueden introducir fácilmente nuevas instrucciones y centrarse en otras proteínas.

«Es un sistema muy rápido, idóneo para responder ante una pandemia», en opinión de José Martínez Costas, investigador del Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CIQUS), que trabaja en el desarrollo de una vacuna.

Pfizer y BioNTech tienen previsto recibir la autorización para la producción de su vacuna en cuestión de semanas y tener listas 50 millones de dosis a finales de 2020. Pero incluso en el caso de que surgiera algún imprevisto, hay al menos 320 vacunas en desarrollo, de las cuales la mitad está ya en fase de ensayos en humanos.

Una «Guerra Fría»

Y lo cierto es que la competencia es feroz. Tan solo dos días después del anuncio de Pfizer, Rusia subía la apuesta y anunciaba que su vacuna, la Sputnik V, ha alcanzado una eficacia del 92%, exactamente dos puntos por encima de la competidora parcialmente estadounidense. Sin embargo, dicha cifra se ha obtenido tras evaluar a un total de 20 infectados y no resulta estadísticamente significativa.

El mismo día, otra competidora, la también estadounidense Moderna, anunciaba que pronto publicará los resultados de eficacia de su vacuna, basada en una tecnología similar a la de Pfizer. Y, al otro lado del globo, China sigue en cabeza con tres candidatos muy avanzados, sin resultados de eficacia, pero que ya se administran de forma limitada, entre tropas y personas de riesgo.

«Debemos recibir estos datos con preacaución», ha explicado Javier Burgos, doctor en Biología Molecular que ha trabajado en el desarrollo de fármacos. «De algunas notas de prensa se desprende cierto aroma a Guerra Fría, a querer adelantarse».

De aquí a finales de año se obtendrán nuevos resultados de eficacia de hasta una docena de vacunas y se podrían aprobar varias de ellas. Pero el despligue sobre el terreno se retrasará hasta al menos mediados de 2021. La tarea de vacunar a miles de millones de personas pondrá a prueba los sistemas logísticos y hasta la produción de jeringuillas, pero ya se verá la luz al final del túnel. Según el director científico de BioNTech, Ugur Sahin, «este será un invierno difícil», pero «podríamos volver a la vida normal a mediados del próximo año».

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