Portada » Observan un misterioso calamar de aspecto alienígena en aguas australianas
Ciencia

Observan un misterioso calamar de aspecto alienígena en aguas australianas

Gonzalo López Sánchez

Es un animal muy desconocido con unos tentáculos muy largos y que hasta ahora solo había sido observado en una docena de ocasiones

En las profundidades de los océanos vive una extensa y desconocida colección de criaturas y de microorganismos que solo ha podido ser estudiada en un puñado de ocasiones. Tanto es así, que cada año se describen 2.000 nuevas especies, como si los océanos fueran un mundo desconocido dentro de nuestro planeta. Entre las fascinantes criaturas que moran en la oscuridad de las gélidas aguas destacan los cefalópodos (pulpos, calamares o nautilos): se conocen unas 650 especies de estos animales, grandes y ágiles, que, en algunos casos, tienen un sistema nervioso muy desarrollado y una gran inteligencia, que incluso les permite jugar, aprender y quizás hasta soñar.

Entre los calamares está el «calamar de aletas grandes», que forma parte del grupo de los magnapínidos. Son unas criaturas muy extrañas, de aspecto alienígena, que se caracterizan por tener no solo unas aletas grandes sino también unos brazos y unos tentáculos muy largos.

Estas criaturas apenas se han observado en una docena de ocasiones en 30 años, por lo que son muy desconocidos y misteriosos. Por ejemplo, en 2007 se pudo observar a uno de estos calamares suspendido majestuosamente, a 2.400 metros de profundidad, junto a un pozo de extracción en el Golfo de México, con sus brazos colgando hacia el fondo marino.

Esta semana se han publicado los resultados de un ambicioso sondeo de las profundidades de la Gran Bahía Australiana, realizado con cámaras remolcadas y vehículos operados remotamente (ROVs). En total, en dos años de investigación se han logrado cinco avistamientos de la especie Magnapinna sp, un calamar de aletas grandes, a profundidades de casi 1.000 a más de 3.000 metros, que han sido cruciales para avanzar considerablemente en el conocimiento de estas extraños seres. Los resultados se han publicado este miércoles en « PLOS ONE».

«Estos múltiples avistamientos han sido muy reveladores», escriben los autores del estudio, encabezados por Deborah Osterhage, investigadora del CSIRO («Oceans and Atmosphere, Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation») en Australia. «Son las primeras observaciones de “calamares de aletas grandes” en aguas australianas, y duplican las observaciones de estos animales en el hemisferio sur, apoyando la hipótesis de que son animales distribuidos por todo el globo».

Descenso al mundo de los calamares

Además, por primera vez, no solo se ha observado un ejemplar, sino varios de ellos en una zona relativamente próxima, entre los que se han encontrado animales no heridos (muchos de los que se estudian se encuentran en redes y aparecen dañados), y ejemplares juveniles. Además, la tecnología láser ha permitido medir con más precisión el tamaño del cuerpo de estos calamares.

«Describimos su hábitat, su coloración y nuevos detalles de su comportamiento como un ejemplo horizontal de su pose de los codos (por la que doblan sus tentáculos en ángulo recto mientras están suspendidos), así como del enrollamiento de sus filamentos, comportamiento nunca antes visto en un calamar», escriben los autores de la investigación.

Las observaciones han mostrado que estos animales pasan una buena parte de su tiempo cerca del fondo (viven en un hábitat bentónico), a profundidades batiales (de 200 a 2.000 metros) y abisales (de 2.000 a 4.000 m), conviviendo con pepinos de mar nadadores, erizos verdes y crinoideos. Parece que suelen vivir en zonas de sedimentos blandos, en canales erosión y en la parte superior de cañones submarinos.

Tienen tamaños que van de los 183 centímetros al metro de longitud total. Su color es marrón anaranjado, con matices rosas y partes translúcidas, mientras que sus tentáculos son blancos y sus ojos muy oscuros.

Quizás lo más llamativo es su comportamiento. Se quedan suspendidos en vertical, con sus brazos en perpendicular al fondo marino. Aunque se desconoce la función de esta postura, se sospecha que sus tentáculos son adherentes y que les permiten capturar a presas que nadan cerca del fondo (demersales).

Además, se han observado dos nuevos comportamientos nunca vistos hasta ahora. Por una parte, el calamar de la especie Magnapinna sp enrolla sus largos tentáculos en espirales, para recogerlos, y se les ha avistado en posición horizontal, con los brazos extendidos y muy cerca del fondo, aunque se desconoce cuál puede ser el motivo. Es otro de los misterios que rodea a esta fascinante criatura de las profundidades oceánicas.

Etiquetas
----