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Ciencia

¿Por qué tardaron los dinosaurios 15 millones de años en viajar hasta Groenlandia desde América del Sur?

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José Manuel NievesABC

La gran migración al norte de los sauropodomorfos podría haberse completado en dos décadas. Ahora un equipo de investigadores cree haber resuelto el misterio

Los sauropodomorfos, enormes dinosaurios herbívoros de cuello largo entre los que se encuentran brontosaurios braquiosaurios, surgieron en lo que hoy son Argentina Brasil hace unos 230 millones de años, y fueron después desplazándose hacia el norte hasta llegar a Groenlandia, donde hoy se encuentran muchos de sus restos fósiles. Una larga migración que, según un estudio recién publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, no se produjo hasta hace 214 millones de años. En ese momento, todos los continentes se estaban uniendo para formar el supercontinente Pangea. Ahora bien, ¿por qué tardaron 15 largos millones de años los dinosaurios en recorrer una distancia que habría podido cubrirse en apenas un par

de décadas?

En su trabajo, llevado a cabo por Dennis Kent, de la Universidad de Columbia y Lars Clemmensen, de la de Copenhague, los investigadores han refinado las estimaciones de cuándo exactamente los dinosaurios herbívoros atravesaron la actual Norteamérica hasta llegar a Groenlandia, y señalan un intrigante fenómeno climático que podría haberles ayudado en su viaje.

Estimaciones anteriores sugerían que los sauropodomorfos habían llegado a Groenlandia en algún momento entre hace 225 y 205 millones de años. Pero los investigadores consiguieron una fecha mucho más precisa haciendo coincidir minuciosamente los patrones de magnetismo antiguo en capas de rocas de yacimientos fósiles en América del Sur, Arizona, Nueva Jersey, Europa y Groenlandia, lo que les llevó a la conclusión de que aquellos dinosaurios llegaron a Groenlandia alrededor de hace 214 millones de años, justo cuando los continentes se estaban uniendo para formar Pangea.

Con esta nueva estimación, más precisa que las anteriores, los autores se toparon con una pregunta de difícil solución: ¿por qué tardaron los sauropodomorfos 15 largos millones de años en expandirse al hemisferio norte?

«En principio -explica Kent- los dinosaurios podrían haber caminado sin problemas de un polo al otro. No había océano en medio. No había grandes montañas. Y sin embargo el viaje les llevó 15 millones de años. Hasta un caracol podría haberlo hecho más rápido. Incluso si una manada de dinosaurios caminara solo algo más de un km al día, tardaría menos de 20 años hacer el viaje entre Sudamérica y Groenlandia».

La pista, en el CO2

Curiosamente, justo en ese momento la Tierra estaba en medio de una gran caída de los niveles de CO2 atmosférico. Hasta hace 215 millones de años, el periodo Triásico había conocido niveles de CO2 extremadamente altos, de hasta 4.000 partes por millón, diez veces más que en la actualidad. Pero hace entre 215 y 212 millones de años esa concentración se redujo a la mitad.

La caída de los niveles de CO2 hasta 2.000 partes por millón y la migración de los dinosaurios, pues, coincidieron en el tiempo. Y aunque podría tratarse de una simple coincidencia, Kent y Clemmensen creen que ambas cosas podrían estar relacionadas. En su artículo sugieren que los niveles más bajos de CO2 podrían haber ayudado a eliminar las barreras climáticas que mantenían ‘atrapados‘ a los sauropodomorfos en América del Sur.

En la Tierra, las áreas ecuatoriales son cálidas y húmedas, seguidas por un cinturón extremadamente seco y desértico. Según los investigadores, en un planeta sobrecargado de CO2, las diferencias entre esos dos cinturones climáticos pudieron haber sido extremas, quizá demasiado como para permitir el paso de los dinosaurios.

«Sabemos que con más CO2 lo seco se vuelve más seco y lo húmedo más húmedo», dice Kent. Hace 230 millones de años, las altas concentraciones de CO2 podrían haber convertido los cinturones áridos en lugares extremadamente secos, demasiado como para permitir los movimientos de los grandes herbívoros, que necesitan comer mucha vegetación para sobrevivir. Los trópicos, por su parte, también podrían haber quedado atrapados en unas condiciones lluviosas similares a las de un monzón, que desde luego tampoco resultaban ideales para los sauropodomorfos. Existe, de hecho, muy poca evidencia que sugiera que los dinosaurios se aventuraran a cruzar esas zonas tan húmedas desde sus hábitats templados en las latitudes medias de Argentina o Brasil, a las que estaban perfectamente adaptados.

Pero cuando los niveles de CO2 bajaron, hace 215-212 millones de años, todo cambió. Probablemente, las regiones tropicales se volvieron más suaves y las regiones áridas, menos secas. Y es posible que se formaran ‘pasillos’ a lo largo de ríos y cadenas de lagos, que habrían ayudado a mantener a los enormes herbívoros durante su largo viaje hasta Groenlandia, donde ahora abundan sus fósiles. En aquel tiempo, el clima de Groenlandia era templado, similar al de la actual costa este de Estados Unidos, pero con inviernos mucho más suaves, ya que en aquel momento no había hielo en los polos. «Una vez llegados a Groenlandia -explica Kent- se asentaron allí». Y dejaron tras de sí un largo registro fósil para demostrarlo.

Según los investigadores, la idea de que un desplome en los niveles de CO2 podría haber ayudado a estos dinosaurios a superar una hasta entonces infranqueable barrera climática no deja de ser especulativa, aunque parece estar respaldada por el registro fósil. De hecho, no se han encontrado fósiles de sauropodomorfos en las regiones tropicales y áridas de ese periodo de tiempo, aunque sí numerosas huellas, lo que sugiere que no permanecieron en esas áreas, sino que más bien las atravesaron. Kent trabaja ahora para comprender mejor esa gran caída de CO2 en la atmósfera, cuáles fueron sus causas y con qué rapidez se produjo.

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