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Cultura

BBVA deposita dos tablas del siglo XV en el Museo Diocesano de Huesca

«San Orencio» y «Santa Paciencia», de Pedro Díaz de Oviedo, formaban parte del retablo mayor de la iglesia de San Lorenzo en la capital oscense

Dos tablas que formaban parte del retablo mayor de la iglesia de San Lorenzo en Huesca («San Orencio» y «Santa Paciencia», de Pedro Díaz de Oviedo, h. 1498), hoy en la Colección BBVA, han sido depositadas, por tres años renovables, en el Museo Diocesano de Huesca, donde podrán admirarse, a partir de mañana sábado, junto con otras dos tablas del mismo retablo («Ecce Homo» y «El Lavatorio de Pilatos»). Son las únicas cuatro obras que se conservan del retablo original. Ayer se transportaron las piezas desde los talleres de restauración de BBVA al museo oscense y hoy comenzará el montaje de las mismas. Las tablas están declaradas BIC (Bien de Interés Cultural).

El retablo fue desmontado

 al edificar un nuevo templo dedicado a San Lorenzo en 1607, para lo cual se derribó la antigua iglesia gótica. Ambas tablas se encontraban en la antesacristía de la iglesia hasta su venta. Pertenecieron a la colección de la duquesa de Parcent, Trinidad von Scholtz-Hermensdorff, gran impulsora del arte y la artesanía españolas, que las expuso, con toda su colección, en la Real Academia de San Fernando en mayo de 1911. Permanecieron en poder de la familia hasta 1979, año en el que fueron subastadas en Sotheby’s por los herederos de la duquesa, los Príncipes de Hohenlohe, junto con el contenido de la finca familiar El Quexigal. El edificio sufrió un incendio: se perdieron muchas de las obras que albergaba en su interior y otras, como ambas tablas, se dañaron gravemente. Fueron adquiridas el 25 de mayo por el Banco de Huesca (integrado posteriormente en el Banco de Bilbao), ingresando así en la colección. Se instalaron en la oficina del banco en el número 4 de la calle Zaragoza, en Huesca. Pero, debido a la remodelación de las instalaciones en febrero de 2019, se trasladaron a los talleres de BBVA en Madrid para su restauración.

Según la tradición aragonesa, San Orencio fue el padre de San Lorenzo y esposo de Santa Paciencia. Aparece sentado en un sitial o trono gótico de alto respaldo, cubierto de brocado y con los laterales y los brazales decorados con diez figuras de profetas y otros seis personajes visibles parcialmente, todos ellos pintados en vivos colores, como si se tratara de esculturas policromadas, y con el demonio maniatado a sus pies. El santo viste una lujosa capa pluvial ricamente bordada de pedrería y perlas, y sostiene una vara florecida que alude a su intervención milagrosa en épocas de escasez en la ciudad de Huesca. A ambos lados, dos figuras de ángeles vestidos de blanco que portan en sus manos libros de oraciones.

Santa Paciencia, madre de San Lorenzo, aparece sentada en un alto sitial gótico con respaldo de brocado y sujeta con sus manos un libro de oraciones. Viste túnica roja, toca blanca y un gran manto azul oscuro con rica bordura de pedrería y perlas. El sitial se ve enriquecido en sus costados por la representación de catorce putti. A los lados del sitial, en segundo término y a menor escala, aparecen San Vicente Mártir, a la izquierda, y San Esteban, a la derecha, con sus respectivos atributos (la piedra del molino para el primero y las piedras de su lapidación para el segundo) y ambos con las palmas de sus martirios. Fue Alfonso E. Pérez Sánchez quien atribuyó las tablas a Pedro Díaz de Oviedo. No hay muchos datos biográficos del artista. Se sabe que desarrolló su carrera entre finales del siglo XV y principios del XVI en Aragón y Navarra. Es autor del retablo mayor de la catedral de Tudela y algunos le atribuyen el retablo de Santiago Apóstol de la Catedral de Tarazona. En Huesca trabajó para la Catedral y la iglesia de San Lorenzo. A su regreso a Tuleda, hizo el retablo mayor de la iglesia de Santa Ana de Buñuel.

Las tablas han sido restauradas por María García-Frías y Beatriz Lahoz de Alizaria en los talleres de BBVA. Presentaban pérdidas en la policromía, repintes y barnices oxidados y, debido a trabajos anteriores, la superficie pictórica estaba muy retocada. Se llevó a cabo una limpieza de las tablas, eliminando repintes y barnices. El soporte de las piezas era muy frágil, pues en una de las intervenciones pasadas se retiraron tres barrotes en el reverso de las tablas. José de la Fuente, especialista en soportes, ha llevado a cabo un proyecto para reforzar su estructura.

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