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Cultura

El acuerdo de alquiler de la Colección Carmen Thyssen, pendiente de menos de un millón de euros al año

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Natividad PulidoABC

En las próximas horas podría cerrarse, por entre 6 y 6,5 millones anuales, el acuerdo de arrendamiento, por 15 años, renovable por otros cinco, de más de 400 obras de la baronesa, incluido el «Mata Mua»

Nunca una noticia cultural (si exceptuamos el «Retrato de la familia de Juan Carlos I», de Antonio López, o las batallas judiciales de los Papeles de Salamanca y las obras de Sijena) se había dilatado tanto en el tiempo. Hablamos de la negociación de arrendamiento de la Colección Carmen Thyssen, que podría cerrarse «in extremis». A final de esta semana vence la última y, todo indica que definitiva, prórroga, de solo un mes, del préstamo gratuito al Estado español de 425 obras de su colección. Y, aunque la incertidumbre y las informaciones contradictorias han sido la nota dominante en los últimos días… y hasta en las últimas horas, todo parece indicar que habrá un acuerdo inminente. Un esperadísimo acuerdo

 que firmarán la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza y los propietarios de la colección de la baronesa: además de la propia Carmen Thyssen, aparecen cuatro sociedades: Omicron Collections Limited, Nautilus Trustees Limited, Coraldale Navigation Incorporated e Imiberia Anstalt. Unas negociaciones, en las que, según ha podido saber ABC, ha sido decisiva la intervención de la vicepresidenta Carmen Calvo (siempre ha tenido una buena conexión con Tita).

La guerra psicológica, el tira y afloja, el pulso entre las dos partes ha sido agónico hasta el último minuto. A primera hora de ayer se daba por hecho en fuentes cercanas a la negociación la firma del acuerdo hoy o, como muy tarde, el próximo lunes. Horas después, ese optimismo se tornaba en pesimismo en otras fuentes igualmente cercanas al acuerdo. ¿Cómo es posible en apenas unas horas dos versiones tan dispares? Con Tita todo es posible. La última oferta del Ministerio, decían, no acababa de convencerle e incluso no descartaba embalar las obras el próximo lunes. El precio ofrecido por Cultura se movía, al parecer, en una horquilla de entre 6 y 6,5 millones al año, pero siempre supeditado al regreso del «Mata Mua» de Gauguin. Ello supone entre medio y un millón menos al año que la oferta de José Guirao en diciembre de 2019. Aunque, en caso de acuerdo, y si el Gauguin se incluye finalmente, es previsible que salgan otras obras importantes.

«Caballos de carreras en un paisaje», de Degas, una de las obras que salió del préstamo
«Caballos de carreras en un paisaje», de Degas, una de las obras que salió del préstamo – COLECCIÓN CARMEN THYSSEN

Han sido tres los puntos cruciales en la negociación: el precio del alquiler, por cuánto tiempo y qué obras incluiría. El segundo era el menos problemático, pues todos parecían estar de acuerdo: 15 años, renovable por otros cinco. Los otros dos (precio y obras) están íntimamente unidos. La gran duda era si el «Mata Mua» quedaba dentro o fuera del acuerdo. Y eso, claro, depende de la cifra que estuviera dispuesta a pagar Cultura por el alquiler. Se planteó incluso que hubiera dos negociaciones separadas: una para este cuadro y otra para el resto de la colección. Pero quedó descartado. Perder el Gauguin no era una opción para el Ministerio. Su salida del alquiler se vería como un fracaso, pues el cuadro se ha convertido, mediáticamente, en un símbolo de esta negociación. Pero Tita quiere tener ese cuadro en sus manos (de momento, se halla en su búnker en Andorra). Además de un fuerte vínculo emocional con él, sabe la baronesa que en el mercado alcanzaría una cifra astronómica, lo que saldaría sus constantes problemas de liquidez. Un cuadro del artista de la misma etapa se subastó hace unos años por 300 millones de dólares.

En cuanto al precio del alquiler, era necesario calcular el valor de la colección. Pero, ¿cómo hacerlo? Carmen Thyssen siempre ha insistido en que, según Christie’s y Sotheby’s, las dos grandes casas de subastas internacionales, el valor de su colección oscilaba entre los 850 y los mil millones de euros. «Si se calcula el alquiler en función del valor de la colección, no tienen dinero para pagarlo», decía la baronesa en una entrevista con ABC. Uribes pretendía hacer una nueva tasación, alejada del mercado. Pero se limitó a pedir a los responsables del Museo Thyssen el cálculo de la parte de los ingresos por taquilla de la pinacoteca que corresponde a los cuadros de la baronesa. El cálculo fijado es de un 25%, lo que equivaldría a unos 4 millones de euros aproximadamente.

«El “Martha McKeen” de Wellfleet», de Hopper, una de las obras que salió del préstamo
«El “Martha McKeen” de Wellfleet», de Hopper, una de las obras que salió del préstamo – COLECCIÓN CARMEN THYSSEN

Según el artículo 10.2 del Real Decreto Legislativo 1/1993, de 24 de septiembre, por el que se aprueba el Texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, «el valor del usufructo temporal se reputará proporcional al valor total de los bienes, en razón del 2 por 100 por cada período de un año, sin exceder del 70 por 100». La colección de la baronesa (incluido el «Mata Mua» y las obras que salieron de Monet, Degas y Hopper) tiene un valor de seguro de unos 1.150 millones de dólares. Sin estas cuatro obras, es de unos 780 millones. En el primer caso, el 2% sería 23 millones de dólares; en el segundo, 15 millones. Teniendo en cuenta todas las prórrogas que ha habido, la baronesa habría dejado de ingresar más de 500 millones.

«El puente de Charing Cross», de Monet, una de las obras que salió del préstamo
«El puente de Charing Cross», de Monet, una de las obras que salió del préstamo – COLECCIÓN CARMEN THYSSEN

Actualmente, son 425 las obras prestadas, cuya garantía del Estado asciende a 333.547.542,99 euros. El resto lo asume la propia Fundación Colección Thyssen-Bornemisza (presidida por el ministro de Cultura y cuya vicepresidenta vitalicia es Carmen Thyssen) con un seguro privado, que asciende a 70.000 euros anuales. La Fundación ha pedido en la negociación que todas las obras incluidas en el alquiler de la colección estén cubiertas con la garantía del Estado. En el caso de obras como el «Mata Mua», la propia baronesa aumenta por su cuenta el seguro, que asciende, según la propia Carmen Thyssen desveló a ABC, a 200 millones.

«El sueño (El beso del ángel)», uno de los cuatro mármoles de Rodin que tiene la baronesa
«El sueño (El beso del ángel)», uno de los cuatro mármoles de Rodin que tiene la baronesa – COLECCIÓN CARMEN THYSSEN

En todos estos años hubo una oferta de compra en firme, siendo ministra de Cultura Carmen Calvo, y varias de alquiler (Ángeles González-Sinde le ofreció dos millones; Íñigo Méndez de Vigo, más de tres…) Pero solo en dos ocasiones estuvo a punto de cerrarse un acuerdo. La primera, en septiembre de 2016: se barajó un préstamo a medio plazo (por tres años), pero una notificación de Hacienda dio al traste con el acuerdo. La segunda, en diciembre de 2019, con Guirao como ministro de Cultura: se acordó un alquiler por 7 millones de euros anuales, durante 15 años, de 428 obras de la baronesa, quedando excluido el «Mata Mua», de Gauguin. Pero, al parecer, Guirao reclamó un cambio de última hora: que se incluyera el Gauguin y a cambio salieran otras cuatro obras de la colección: «El puente de Charing Cross», de Monet; «Caballos de carreras en un paisaje», de Degas; «El “Martha McKeen” de Wellfleet», de Hopper (las tres ya salieron del Museo Thyssen), más una cuarta obra que nunca llegó a decidirse. Tita aceptó. Hay rumores de que el Degas y el Monet se han vendido, aunque ello no ha sido confirmado por la baronesa.

Pero, ¿cómo se calcularon esos 7 millones? Según reconoce el Estado, a partir de las cuentas anuales del Museo Thyssen, las obras prestadas de la Colección Carmen Thyssen tienen un valor en renta (el valor aportado por la tenencia de esa colección) de más de 8,3 millones. Ello quiere decir que, desde el primer préstamo gratuito que hizo la baronesa, habría donado más de 183,5 millones. Teniendo en cuenta los gastos derivados de tener las obras en el Museo Thyssen -mantenimiento, seguridad…- (la Fundación los cifraba en torno al millón de euros anuales), el precio se fijó en los 7 millones ofrecidos por Guirao en diciembre de 2019.

Nadie contaba con que Pedro Sánchez le destituyera antes de que el acuerdo se firmara. Desde entonces, ha habido una pandemia y una guerra entre los dos últimos ministros de Cultura socialistas acerca de quién había dejado escapar el «Mata Mua», que se dirimió en la prensa. El Gauguin quedó ya excluido en la prórroga por tres meses firmada el 31 de mayo de 2020 y en junio salió de España, por silencio administrativo positivo, rumbo a Andorra. Todo ello provocó la salida, en julio de 2020, de Miguel Satrústegui como patrono de la Fundación. Un peso pesado, pues fue el jefe del equipo negociador de la compra de la colección del barón por parte del Estado español en 1993. Por su parte, Carmen Cervera nombró a su hijo Borja patrono del Museo Thyssen.

«Los segadores», de Picasso
«Los segadores», de Picasso – COLECCIÓN CARMEN THYSSEN

A su llegada al Ministerio, Uribes tuvo que hacer borrón y cuenta nueva y retomar una vez más las negociaciones con los abogados de la baronesa, José María Michavila y Ángel Acebes, del despacho MA Abogados. En sus declaraciones, daba a entender el ministro que el acuerdo tendría que ser a la baja, debido a la crisis económica por la pandemia, y que era imprescindible en la negociación la vuelta del «Mata Mua».

«Molino de agua en Gennep», de Van Gogh
«Molino de agua en Gennep», de Van Gogh – COLECCIÓN CARMEN THYSSEN

Aunque dicen que no ha habido líneas rojas en las negociaciones, además del precio del alquiler, por cuántos años y qué obras, había otros flecos importantes que cerrar en el acuerdo. Por un lado, mantener la situación jurídica de las obras, que no pierdan su estatus de bien temporalmente importado. Por otro, y dado que la baronesa tiene su residencia habitual en Andorra, articular jurídicamente sus viajes a España relacionados con su colección. O sea, que no computasen como días en nuestro país los que pasa por actos relacionados con su colección. Reclamaba que en la mesa de negociaciones se sentase, junto al Ministerio de Cultura y la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, el Ministerio de Hacienda. Ella reiteraba que tiene obligaciones que atender (el Museo Thyssen en Madrid, el Museo Carmen Thyssen Málaga, un espacio en Sant Feliú de Guíxols…) y no se tienen en cuenta. En un almuerzo con unos medios, entre ellos ABC, llegó a decir:«Vengo a España a trabajar, no a divertirme. Que se me cuenten los días… Eso no. Un poco de respeto, señores. No quiero tener a la Guardia Civil otra vez en mi barco». Se refería al 30 de julio de 2014 cuando la Benemérita se presentó en su barco «Mata Mua», atracado en Ibiza. «Decían que pasaba más días en España de lo que me correspondía», se lamentaba.

Además, siempre pidió Carmen Thyssen «un régimen de disposición y movilidad» para poder hacer exposiciones mundiales con su colección. En todos estos años ha habido más de 40 muestra por todo el mundo. Se quejaba de que tiene que pedir permiso al Patronato de la Fundación Colección Carmen Thyssen cada vez que sale una de sus obras. Reclamaba que constase por escrito que no habría obstáculos en el Patronato, que éste no podrá bloquear la salida de obras.

«Conversación bajo los olivos», de Matisse. Detalle
«Conversación bajo los olivos», de Matisse. Detalle – COLECCIÓN CARMEN THYSSEN

Todo comenzó en 1999, siendo Mariano Rajoy ministro de Cultura, cuando se firmó un protocolo de intenciones de préstamo temporal gratuito al Estado español por 11 años renovables de 655 obras (317 internacionales y 338 españolas) de la Colección Carmen Thyssen. El acuerdo fue suscrito el 15 de febrero de 2002. Tras el vencimiento del préstamo por once años, desde entonces se ha ido renovando con prórrogas anuales, de seis meses, de tres y hasta de uno. Con los años la intención de Carmen Thyssen con su colección ha cambiado una y otra vez: venta, alquiler, prórroga del préstamo gratuito, salida de España…

En todos estos años el préstamo pasó de 655 obras a 425 (sobre todo, se mantuvo la colección internacional), de las cuales unas 250 se exhiben en el Museo Thyssen: la baronesa sacó del préstamo las obras andaluzas, que llevó a su museo en Málaga, y las de arte catalán, que expuso en Sant Feliu de Guíxols, donde ha proyectado otro museo con su nombre. Ha vendido, que sepamos, dos obras de su colección. La de «Escena callejera de París, otoño», de Childe Hassam, a un coleccionista privado pasó desapercibida. Fue muy sonada, en cambio, la venta de «La esclusa», de Constable, una de las joyas de la colección. Fue subastada en Christie’s de Londres en 2012 por 27,9 millones de euros. Dijo la baronesa que lo hacía porque necesitaba liquidez. La operación provocó que Norman Rosenthal dimitiera como patrono de la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza.

«Cristo en la Cruz», de Van Dyck. Detalle
«Cristo en la Cruz», de Van Dyck. Detalle – COLECCIÓN CARMEN THYSSEN

Por otro motivo distinto, salieron también de la colección «Mujer con dos niños junto a una fuente», de Goya, y «El bautismo de Cristo», de Corrado Giaquinto, que reclamaba su hijo, Borja, de su propiedad. Pese a la subasta del Constable y haber vendido Villa Favorita en Lugano por unos 60 millones de euros, nunca ha escondido la baronesa que tiene muchísimos gastos y anda necesitada de liquidez. Primero se especuló con que podría vender el «Mata Mua», de Gauguin, la estrella de su colección («No lo sé, depende; no quiero hacerlo»); después, «Caballos de carreras en un paisaje», de Degas («Es uno de los cuadros más bonitos y que más quiero, pero prefiero sacrificarlo antes que el «Mata Mua». Tengo ofertas de fuera de España»)…

El Estado adquirió dos edificios anexos al Palacio de Villahermosa (los números 19 y 21 de la calle marqués de Cubas) para ampliar el Museo Thyssen y albergar tanto la Colección del barón Thyssen, propiedad del Estado español desde 1993 (se adquirieron 775 obras por 350 millones de dólares), como la de la baronesa. El proyecto lo ejecutaron los arquitectos Manuel Baquero y el estudio BOPBAA. Se ganaron más de 8.000 metros cuadrados. Costó 38 millones de euros. La baronesa quería unir ambas colecciones, pero finalmente el Ministerio decidió que se mostrasen por separado, como así ocurre actualmente. Pero ella descarta que la ampliación se hiciera para acoger su colección: «El museo necesitaba espacio para actividades educativas, exposiciones temporales, oficinas…»

«La Ludwigskriche en Múnich», de Kandinsky
«La Ludwigskriche en Múnich», de Kandinsky – COLECCIÓN CARMEN THYSSEN

Han sido necesarios diez ministros de Cultura (nueve, si exceptuamos a Máximo Huerta, al que no le dio tiempo de nada) para lidiar con Carmen Thyssen en las negociaciones de su colección: Mariano Rajoy, Pilar del Castillo, Carmen Calvo, César Antonio Molina, Ángeles González-Sinde, José Ignacio Wert, Íñigo Méndez de Vigo, José Guirao y José Manuel Rodríguez Uribes. Con unos tuvo más sintonía que con otros, pero con todos ellos han sido muy difíciles las negociaciones. En el caso de Sinde, la sintonía fue inexistente. La exministra acusaba a Tita de chantajear a los españoles, de tener al Estado como rehén, de carecer de sentido público. La baronesa le respondía tajante en ABC: «No he chantajeado a nadie en mi vida. La palabra chantaje no está en mi vocabulario ni en mi forma de ser. No tengo por qué chantajear. Son mis cuadros. ¡Ya está bien!» El acuerdo pondrá fin a esta historia que se antojaba interminable.

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