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El engaño que provocó la trágica muerte del Máximo de Russell Crowe en «Gladiator»

El actor, que ganó un Oscar por su papel en el filme de Ridley Scott, no conocía el giro final que se guardaba el cineasta bajo la manga

Russell Crowe pensaba que podía salir indemne de la cruzada personal que emprendió su personaje en «Gladiator»; que la venganza emprendida por su general Máximo Décimo Meridio, que perdió a su familia de forma cruel, sería un éxito total, sin consecuencias.

Engañado por Ridley Scott, el director de este péplum moderno, el actor debió pensar que su papel era carne de Oscar, y que podría ganarlo saliendo con vida de la batalla final con Cómodo ( Joaquin Phoenix). Craso error el del neozelandés, que subió al Dolby Theatre a por la estatuilla dorada pero se enteró durante el rodaje del giro final que el cineasta guardaba bajo la manga.

En una entrevista concedida en abril para «Empire»Russell Crowe rememoró cómo se sintió al conocer el aciago destino de su personaje más prestigioso: «Recuerdo que Ridley se me acercó y me dijo: “Mira, tal y como están desarrollándose las cosas, no veo cómo puedes salir vivo de esta. Este personaje se debe al acto de venganza por su mujer y su hijo; una vez que consigue eso, ¿qué puede quedar para él?”».

«Recuerdo que yo bromeaba con él. “Tienes razón, ¿qué puede hacer Máximo (después de culminar su venganza)? ¿Monta una puta pizzería en el Coliseo? Lo único que desea es reencontrarse con su mujer más allá de la muerte y pedirle disculpas por no haber estado allí para ella. Eso es todo”», reconoció el actor de Wellington. Dicho y hecho.

El giro de guión, escrito por David Franzoni, John Logan y William Nicholson, fue todo un acierto que dio mayor entidad al personaje de Crowe y lo elevó al pedestal de las leyendas de la ficción. Así que, a pesar de la treta, el oscarizado actor coincide con el cambio maniobrado y con la profundidad que adquirió su discurso. «Era básicamente una nota de suicido», admitió.

Terminar el rodaje fue un bálsamo para el equipo, que salvó la incertidumbre de empezar una película con tan solo 21 páginas de guión, cuando lo habitual son más de 100. Aunque el cambio en el guión satisfizo al actor, en alguna ocasión manifestó que la filmación de «Gladiator» fue «la forma más tonta de hacer una película». «De vez en cuando nos reunimos, tomamos una copa y nos reímos: “Vaya bala esquivamos”. No solo la hicimos… ¡Ganó el Oscar a la mejor película!», se burló durante la promoción de «Dos buenos tipos».

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