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Cultura

Feijoo también reina como poeta

Un nuevo estudio recopila la obra lírica del famoso monje benedictino

La literatura española del siglo XVIII tiene en fray Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) uno de sus nombres más destacados, si no el más relevante. Su Teatro crítico universal y sus Cartas eruditas y curiosas colmaron toda la centuria de un ensayismo sabio y, al mismo tiempo, escéptico que sitúa a Feijoo en la misma casilla intelectual que a Montaigne ―algún estudioso lo ha definido como un Montaigne tardío y católico― y lo emparienta con el discurso desmitificador de sus contemporáneos, los enciclopedistas franceses, con la diferencia de que Feijoo era fraile numerario de la Orden de San Benito y los filósofos galos no tuvieron una relación muy amistosa que digamos con la ortodoxia romana. La primera Ilustración española se llama Benito Jerónimo y se apellida Feijoo (sin acento, al contrario que el político gallego, que sí suele llevarlo).

Lo que casi todo el mundo ignoraba hasta la aparición del volumen objeto de este comentario es que Feijoo ejerció también de poeta. El trabajo presente da a conocer por vez primera el corpus completo de la poesía del benedictino orensano, lo anota, lo contextualiza y lo hace preceder de un extenso estudio introductorio firmado por el editor del libro, Rodrigo Olay Valdés, filólogo de raza y una de las voces más sugestivas de la poesía española joven. En ese estudio se pasa revista a la obra poética de Feijoo, haciendo especial hincapié en la transmisión impresa y manuscrita de sus versos y explicando con minuciosidad de orfebre los criterios ecdóticos adoptados. Viene después el corpus poético feijoano, en el que cada poema lleva su propia introducción y su propio aparato crítico.

Ordenación temática

Así se muestra ante los dieciochistas de todo el mundo, dentro del proyecto de edición de obras completas del benedictino (de cuya serie constituye el volumen VII), la primera compilación crítica de los poemas de un autor que, sin alcanzar la talla de un Meléndez Valdés o de un Cadalso, presenta momentos felices en su producción lírica que justifican el rescate. Un nutrido conjunto de índices facilita no poco, en fin, el manejo del tomo.

El corpus consta de 131 poemas (107 originales, 10 atribuidos, 13 traducciones y un poema conocido solo por tradición indirecta) frente a los 74 textos que sumaban las dos únicas antologías previas existentes. Se ha trabajado sobre 27 manuscritos ―ninguno autógrafo―, cuando la bibliografía feijoniana de Caso González y Cerra Suárez (1981) solo listaba 5. La ordenación de los poemas es temática, repartiéndose en los siguientes subgrupos: poesía religiosa, poesía fúnebre, poesía encomiástica, poesía amorosa, poesía satírico-burlesca (el más extenso de todos), poesía atribuida y poesía traducida.

Modelica edición

Todo ello prueba que la poesía no fue una actividad marginal para Feijoo. La amplitud del corpus (7.522 versos) delata un ejercicio sostenido del género. Lo primero que Feijoo publicó ―en 1701, a los veinticinco años― fue precisamente un poema, y la edición de Olay Valdés documenta que escribió versos al menos hasta 1755, casi octogenario. No cuesta trazar diversos paralelos entre sus poemas y los de un Gabriel Álvarez de Toledo, un Francisco Antonio Bernaldo de Quirós y Benavides o un Eugenio Gerardo Lobo, tal y como la anotación del corpus prueba a cada paso. Destaca en la poesía de Feijoo el tratamiento de los mismos temas ilustrados de los que se ocupa en sus ensayos, con un registro léxico enormemente afín, lo que permite tender constantes puentes entre su poesía y su prosa y, con ello, autorizar y bendecir la autenticidad de los textos poéticos recopilados.

En conclusión, la labor de Rodrigo Olay ha conseguido ―y resulta paradójico― que la faceta más desconocida de Feijoo sea a partir de su edición una de las más estudiadas. Ahora solo falta que exista en el mercado una antología de la poesía de Feijoo destinada a un amplio espectro de lectores, basada en criterios puramente estéticos y despojada de erudiciones. Será en extremo fácil confeccionarla basándose en esta modélica edición crítica, auspiciada a la vez por la Universidad y por el Ayuntamiento de Oviedo.

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