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Cultura

Japón, mucho más que geishas y samuráis

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Manuel Lucena GiraldoABC 

A determinados países condenados a ser percibidos bajo la tiranía de los estereotipos, parece no llegarles nunca el turno de la normalización. Entendida esta como el final de la anomalía, de la percepción equivocada. Para que tal situación de madurez cognitiva se produzca, es preciso un ejercicio de buena voluntad por parte de quien mira, que debe ser capaz de interesarse por la humanidad del otro y no solo por su caricatura. Quien es mirado bajo el signo del estereotipo, a su vez, debe renunciar a las comodidades del exotismo y asumir responsabilidades. En España, tan condicionada por la leyenda negra y el romanticismo, sabemos mucho de este asunto. También en Japón, un país que representa una civilización,

como bien señalan los autores, existe un agotamiento de miradas «exóticas», que en ciertas regiones del mundo son positivas, mas en otras, cercanas a ellos, muy negativas.

Este libro precioso en el fondo y en la forma, un auténtico festín visual, plantea su programa con claridad desde la primera línea: «Trata de explicar de manera coherente la historia de Japón». Comprende desde la llegada del Homo sapiens al archipiélago, hace unos 40.000 años, hasta la presente era Reiwa (hermosa armonía), comenzada el 1 de mayo de 2019. Su principio fue proclamado por el primer ministro Abe, ahora retirado por enfermedad. Se ve que ni allí ni aquí conviene que nos pongamos a hacer presagios, no vaya a ser que se cumplan. Otro de los objetivos de Pérez Riobó y San Emeterio ha sido apoyar el libro en estudios de investigadores japoneses, «para alejarnos de prejuicios etnocéntricos que le han dado a Japón una imagen de fascinante, peculiar, incomprensible y diferente».

Documental

La lectura del libro, saturado para bien de listas, mapas, cuadros, dibujos y fotos, a ratos entre un cómic y un documental, mantiene al lector, en efecto, alejado de «verdades cansadas». No solo eso. En una aproximación idónea para el afortunado lector en español, que cuenta con un archivo cultural y una historia común con Japón muy anterior a los prejuicios y tonterías victorianas, lo que nos muestran es la antigüedad y la relevancia del «rincón» de Asia que constituye una de las cunas de la humanidad. ¿Quién es el que está del revés y quién del derecho?, proponen en el prefacio, de modo que, quien continúe leyendo, está avisado.

La primera parte, «Albores de la civilización japonesa», se ocupa de la prehistoria, desde los cazadores nómadas a la aparición de la agricultura y el Estado. La segunda trata la edad clásica. Comprendida entre los siglos VII y XII, alude a la importación desde China, comparable en su papel de matriz regional con Roma, de una monarquía con emperador, código legal y administrativo, capital política, escritura con ideogramas y budismo como religión oficial. La tercera parte, «El gobierno de la clase militar», de 1185 a 1868, explica la sustitución de la nobleza de Kioto por los guerreros, la dispersión del poder político y de la propiedad de la tierra, extensión del vasallaje y contactos con el exterior.

Fue entonces cuando se produjo el «siglo cristiano» de Japón, de múltiples contactos con España, terminado con cruentas persecuciones y martirios. Señalan los autores: «La presencia de misioneros extranjeros (jesuitas y franciscanos) y la conversión de una parte importante de la población a un credo que no reconocía supremacía absoluta en medio de la construcción de un nuevo Estado no podía pasar desapercibida». La última parte, dedicada a la edad contemporánea, se ocupa de la modernización japonesa y la expansión imperial por Asia, que causó sorpresa en Occidente y sirvió de modelo. Militarización, nacionalismo y guerra mundial fueron superados tras el drama terrible de las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, para dar paso al Japón actual, cuyos productos y cultura inundan el mercado global. Una historia que resulta imprescindible conocer.

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