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Cultura

Las librerías, entre la alegría y la prudencia ante su reapertura tras el confinamiento

ABC recopila opiniones de libreros de toda España, que podrán abrir de nuevo sus negocios a partir del 4 de mayo

La primera sensación entre el gremio de libreros tras conocer el plan de desconfinamiento ideado por el Gobierno según el cual podrán empezar a abrir a partir del 4 de mayo es de “alegría por tener una fecha para la apertura y un horizonte con el que empezar a trabajar”. Aunque las librerías están cerradas desde que se decretó el estado de alarma, los libreros han estado muy activos todas estas semanas en redes sociales y, además, han aprovechado para hacer inventarios y mejorar los espacios de sus negocios. “Todo esto implica -explican fuentes del sector- que las librerías están perfectamente preparadas para esa apertura”, pero el gremio echa en falta “un protocolo higiénico-sanitario para la apertura”.

Consideran que “se deben fijar normas claras y comunes” para todos los establecimientos con el fin de “garantizar la seguridad y tranquilidad de clientes y libreros”. Y aunque desde Cegal se está elaborando una propuesta de protocolo, los libreros aseguran que “sería fantástico que estas vinieran determinadas por la autoridad competente”. Por otro lado, el gremio cree que “sería conveniente, dado que entramos en un periodo de escalonamiento hacia la normalidad, llevar en paralelo una progresiva incorporación de las plantillas de las librerías”, lo que “implicaría acomodar los ERTES por fuerza mayor a ERTES por motivos económicos”. En definitiva, los libreros viven estos días con un “tenso optimismo” y, sobre todo, con “unas ganas tremendas de encontrarnos con nuestros clientes”. Pero, para conocer más de cerca sus sensaciones, ABC ha recopilado opiniones de libreros de toda España:

Javier Rodríguez, La Librería de Javier (Alcalá de Henares):

“El plan de desescalada me parece muy bien, desde luego variándolo dependiendo de cómo vayan las cifras de afectados por esta pandemia. Este plan es un buen acicate a la esperanza y al ánimo, y nos ayuda a que veamos que vamos saliendo del agujero. Como librero, no puedo poner esas mamparas que tanto anuncian (y con las que están algunos haciendo suculentos negocios), pero me parece perfecto lo de la “cita previa”, atender personalizadamente a cada cliente, sin prisas, sin que haya otros en la librería, manteniendo las distancias recomendadas y con todas las medidas de precaución posibles. Yo, desde luego, este lunes abriré, exigiendo a los clientes el uso de mascarillas, proporcionándoles guantes —ya que los libros son algo que hay que toquetear— y, en la medida de lo posible, con una confirmación de la visita. En el fondo no se aleja mucho del trato que los pequeños libreros tenemos con nuestros clientes amigos y que saben que lo importante es la atención personalizada y el cuidado máximo”.

Juancho Pons, Librería Pons (Zaragoza):

“Es una noticia muy buena que las librerías tengamos permiso para abrir en la fase cero. Otra cosa es que podamos abrir todas en el primer momento, pues debemos ver cómo organizamos las medidas de seguridad con clientes y personal de las librerías. Además, debemos ver cómo hacemos con las novedades, devoluciones, si hay retraso en la publicación de lo que estaba anunciado para estas semanas que hemos estado confinados y para las siguientes, pero que las librerías estemos en esa primera avanzadilla de aperturas me hace pensar que, de verdad, nos ven como necesarias para la sociedad. Sería muy emocionante que el primer día hubiera filas en las librerías a la espera de su apertura, como cuando estás horas antes en la puerta de un pabellón para ser el primero en entrar a un concierto. Quién sabe, igual vemos esa imagen abriendo un periódico o un informativo en TV, sería de una potencia brutal”.

Marina Sanmartín, Librería Cervantes & Compañía (Madrid):

“Es positivo que haya ya una fecha concreta para la apertura de las librerías. Eso es una buena noticia, porque ciertas medidas de excepción no pueden prolongarse en el tiempo y convertirse en la regla, y menos en lo referente a la Cultura, que nos ayuda a conformar nuestra visión del mundo. Así que mi sentimiento, sin duda, es de alegría, pero con reservas por dos razones: la primera, porque estoy a la expectativa de que ese marco temporal se llene de contenido (horarios, aforos, medidas de higiene mínimas, validez de los ERTE más allá del cierre absoluto y hasta que se recuperen las condiciones normales…); y la segunda, porque creo que ahora pasa a tener una importancia vital cómo contemos el regreso al día a día, no omitiendo la importancia de las precauciones, pero transmitiendo a la vez lo fundamental de recuperar ciertas rutinas esenciales para nuestro equilibrio mental”.

Tamara Crespo, Librería Primera Página (Urueña, Valladolid):

“En estos momentos aún no hay directrices exactas de cómo será la apertura bajo las ‘estrictas medidas de seguridad’ que se anuncian, así que es difícil de prever, hay que esperar a que se vayan concretando. Nosotros estamos deseando volver a abrir la puerta de la librería y enviar los libros que nos han comprado y reservado en este tiempo, en el que hemos podido comprobar que la librería ha creado comunidad, una comunidad solidaria sin la cual no podríamos superar esta crisis. En cuanto sepamos cómo habremos de hacerlo, iremos informando. La apertura de las librerías creo que será un motivo para la esperanza, una ciudad o un pueblo sin librerías son, parafraseando a Margarit, lugares menos libres. Los libros son un vehículo de progreso moral y cultural, y la cultura nos hace mejores”.

Lola Larumbe, Librería Alberti (Madrid):

“A mí me gustaría que no fuera una decisión precipitada, porque nos sentimos muy vulnerables al no tener unas directrices claras de qué hacer, cómo hacer, cómo adecuar tu local para esta nueva situación, y que no recaiga la responsabilidad en el comercio. Esas normas tiene que estar bien claras, se tienen que dar impresas, que sea la misma para todo tipo de comercios, para que yo pueda proteger a la gente que está trabajando en la librería. Ilusión por abrir, sí; ganas de trabajar, todas, pero también prevención ante este desconcierto. Lo que queremos es recuperar la normalidad, las cosas se están haciendo con buena voluntad, pero falta preparación”.

Álvaro y Cristina, Librería La Puerta de Tannhäuser (Plasencia):

“Vemos positivo que, con las medidas de seguridad necesarias, se vuelvan a abrir las librerías siempre que el público pueda acudir. Las cosas no van a ser exactamente como eran antes. Estos dos meses de confinamiento nos han servido para darnos definitivamente cuenta de que lo que distingue a cada librería es el fondo de libros, y no necesariamente sus mesas de novedades. Las presentaciones y encuentros que congregaban a cierto número de personas en las librerías se tendrán que limitar, o incluso trasladar a eventos literarios virtuales en las redes sociales. También hemos visto que la tendencia a comprar online será una realidad a partir de ahora. Una manera de distinguir a las librerías independientes online de sitios como Amazon, por ejemplo, será que detrás de cada pedido y cada e-mail habrá una librera o librero que estará atento y hará seguimiento y hablará con cada lector o lectora. Recomendaremos libros con mascarilla en la librería física, sin mascarilla en la online, pero para ello necesitaremos que la gente confíe en nosotros y vuelvan a las librerías. Las librerías somos el eslabón más frágil en la cadena del libro. El Gobierno y las administraciones tendrán que apoyar y tomar medidas reales y efectivas para que las librerías podamos seguir avanzando”.

Esther Gómez, Librería Moito Conto (La Coruña):

“Este paso por las distintas etapas lo veo con ilusión desde el punto de vista humano, con las ganas de mirarnos a los ojos y hablar de libros; aunque sea a dos metros, pero sin ser librera virtual. Por otro lado, con la incertidumbre y la calculadora al lado haciendo números, organizando horarios para adaptarnos a esta etapa que esperamos pasajera. Cada librería tiene su realidad como empresa, en mi caso soy autónoma con un pequeño equipo de trabajo imprescindible para que el proyecto funcione. Volveremos con todas las ganas, no hay precedentes que nos ayuden a interpretar esta situación, es decir, día a día. Nos anima que no dejan de llegarnos pedidos para la vuelta, sentimos que la gente tiene ganas de comprar libros en sus librerías. Volver es lo positivo, las pruebas que nos esperan en esa vuelta requieren, una vez más, reinventarse”.

Judith y Jesús, Librería Intempestivos (Segovia):

“Hemos pasado por muchas fases en este periodo de confinamiento (nosotros hemos sido de los que hemos parado totalmente la actividad: ni envíos, ni cheques, ni nada): desde el desánimo al miedo, alguna alegría y un cariño infinito por nuestros lectores, que son los mejores y nos han ofrecido ayuda y ánimo toooodos los días. Pero ahora ya vuelve la (nueva) normalidad y toca dejar de lamentarse, arremangarse y echar a andar de nuevo. En nuestro caso, a partir del lunes podemos servir libros con cita previa. A priori no nos parece una mala opción, es una forma de que la gente pueda pasarse a recoger lo que nos encargue y que no nos vengamos arriba y nos juntemos más de la cuenta en las librerías. Aunque eso no es un problema en la mayoría de las librerías, porque, salvo contadas excepciones (Día del Libro, Navidad…), son lugares tranquilos y sin aglomeraciones. Seguramente los primeros días, incluso las primeras semanas, haya un repunte de ventas, porque la gente se ha quedado sin lecturas, apetece salir y volver a casa con algo bajo el brazo que no sea una barra de pan. Pero sí estamos muy preocupados por el futuro a medio plazo, cuando realmente llegue la nueva normalidad. Creemos que va a ser una debacle, no solo en el mundo del libro, en el de la cultura en general. Y ya sabemos que la cultura nunca ha sido prioritaria para ningún Gobierno en este país. Y ahí se van a necesitar ayudas”.

Paz Gil, Librería Gil (Santander):

“Estamos deseando poder abrir de nuevo. En este momento, nuestro mayor reto es cómo afrontar la situación con la librería cerrada (intentando atender a nuestros clientes a través de la venta online), por lo que la noticia de la apertura es recibida con alivio. La cuestión es el desconocimiento de cómo va a ser el día a día con los cambios que implicarán las normas de seguridad que nos planteen para nuestros clientes y empleados. La librería es un lugar de encuentro, un ámbito de estancia y relación, con mucho tiempo dedicado a la consulta de libros. Hay clientes que saben lo que quieren antes de acudir, pero hay muchos otros que acuden a una librería para conocer novedades, para charlar de literatura o simplemente para explorar. Y parece que por un tiempo esto no va a ser posible. Hay rumores sin concretar de citas por horas, de ratios de superficie por cliente, además de las lógicas medidas de seguridad sanitaria ya asumidas por toda la sociedad. Nada en firme, pero para las librerías, como para otras actividades, será un mundo de actuaciones novedosas, por lo que no sabemos aún como funcionará, al que lógicamente se une la incertidumbre del rendimiento comercial para encontrar el equilibrio económico de la apertura. Pero es necesario arrancar poniendo todas nuestras fuerzas y ánimos. Así que ahora mismo estamos planeando diversas posibilidades de cómo serán nuestras fases de apertura en función de las normas que nos comuniquen. Es posible que haya que modificar el espacio, dividirlo por zonas amplias, quizás haya que acompañar a los clientes o reducir su movilidad de manera que deban esperar en un lugar a que se les lleve los libros. La idiosincrasia de una librería se verá afectada pero, entendiendo que es una medida temporal, nos adaptaremos a las circunstancias y procuraremos conciliar las exigencias y los hechos posibles con nuestra mejor voluntad”.

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