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“Con público en el Bernabéu es difícil que el Cádiz hubiese ganado 0-1”

Nacho Labarga

Este sábado se disputa un Clásico desnaturalizado. Los aficionados no llenarán un Camp Nou que recibirá al Real Madrid vacío. Una situación inédita de la que, según reflejan los números, podría beneficiarse un cuadro madridista que aterriza en la Ciudad Condal tras encadenar dos derrotas consecutivas. El Barcelona es el que presenta la segunda mayor caída en porcentaje de victorias en casa desde que se juega sin público (-26,19%, sólo el Huesca le supera con un (-26,32%) mientras que los de Zidane (15,59%) es el que mejor tiene tras Granada (20,26%) y Osasuna (21,65%).

“Hay un cambio a la hora de afrontar el partido a nivel mental, no técnico o táctico. El equipo de casa siempre nota un apoyo de su público. Hay veces que mete presión la gente y ahora se puede liberar de eso, pero habitualmente le da un plus. No sólo por la confianza que influye en ellos sino porque su gente hace mella en los rivales”, explica Víctor Sánchez del Amo quien cree que para los locales quitarle al público es “como quitarle un jugador” porque se quita la presión para los rivales y el árbitro. Una visión que secunda Oier Sanjurjo, capitán de Osasuna. “Nosotros no somos los mismos sin nuestro público y este año los echamos aún más de menos al ser el centenario”, asegura.

A los que más les afecta es a los clubes recién ascendidos, como la UD Logroñés en la Liga SmartBank. “Creo que en nuestro caso, después de tanto tiempo sin fútbol profesional en La Rioja, el público sería un factor clave, la gente tiene unas ganas enormes de ayudarnos a conseguir el objetivo”, señala Iñaki Saenz, capitán del cuadro riojano. Afecta a todos los ámbitos, también a los presidentes. “No tiene sentido que en Segunda B haya público y no en Primera y Segunda, que el Celta B tenga público y el Celta no jugando en la misma ciudad. Es una desgracia, el fútbol es de la gente y es básico económicamente y socialmente para los clubes. Por lo menos al Dépor puede ir público a verle ahora”, añade Lendorio.

LOS ÁRBITROS, INDIFERENTES

Andújar Oliver, uno de los extrencillas más carismáticos de nuestro fútbol, lo tiene claro. “A ellos no les afecta en nada, pero es cierto que están más tranquilos sin gente. Nos pasa a cualquiera. Es como si a un periodista le toca estar trabajando delante de todos los jefes de la compañía. Estaría más cómodo trabajando solo en su casa, a su aire. No es un tema de que el árbitro vaya a pitar condicionado, sino de que si está más tranquilo seguramente acierte más. En cualquier caso, esto depende de las personalidades. Yo era muy temperamental y si uno me soplaba dos o tres veces, lo echaba. Cuanto más público había, más bravo era yo”, señala el colaborador de Radio MARCA quien recuerda que “en Las Gaunas por ejemplo sí me distraía más porque sonaba la charanga todo el rato, había mucho ruido. Alucinaba cuando se ponían a cantar lo del tractor amarillo u otras canciones. Eso a veces me distraía y hacía que no estuviera durante unos segundos al cien por cien metido en el partido”.

Andújar no cree que sus actuales compañeros estén influenciados por el público “porque eso sería que están dando bandazos y a cualquiera que da bandazos, a los dos o tres años le echan de su profesión”. Otro exárbitro que se muestra en la misma línea es Japón Sevilla. “El árbitro motiva a los participantes pero no afecta al árbitro. En mi caso siempre me gustaba que hubiese público y que apretase porque te tenía alerta, muy raros fueron los partidos que pité sin gente. Pero es verdad que en algunos campos aprietan más que en otros, por ejemplo en Mestalla, el Calderón o El Sadar. Ahí existe mucha presión y hace que todo lo vivas con mucha intensidad. Depende de la personalidad del árbitro que le pueda afectar de una manera u otra, pero en general creo que la presencia del público es positiva para todos”.

CAMBIA LOS RESULTADOS

Los técnicos también viven bajo presión y tienen que escuchar de todo desde la banda donde se instalan su banquillo. “Jugar en casa con tu público siempre es un plus, pero ahora nadie tiene a su afición por lo que todos están en igualdad de condiciones. Creo que lo más complicado es ir al Bernabéu o al Camp Nou, al campo de los grandes, y que haya gente porque aprietan mucho a sus equipos para ganar. Si en el Bernabéu hubiera habido público, se hace difícil pensar que el Cádiz hubiese ganado 0-1 como hizo el otro día en Valdebebas”, explica Cristóbal Parralo, quien reconoce que en esta situación al técnico le toca motivar “aún más si cabe a sus jugadores”.

Abel Resino no está de acuerdo del todo con Cristóbal puesto que “yo gané 0-1 con el Levante habiendo público y siendo también un recién ascendido. Como jugador también lo hice con el Rayo (1-2). Es verdad que el otro día con el Cádiz se hubiese montado una muy grande cuando iba perdiendo y los fans hubiesen apretado a los jugadores para intentar remontar. Los futbolistas quizá se relajan más con las gradas vacías pero creo que son los clubes pequeños los que más lo sufren porque necesitan de los suyos para apretar a los rivales”. Respecto a la figura del entrenador, él cree que no afecta tanto e incluso le beneficia porque “así el mensaje llega bien a los jugadores que te escuchan mejor”.

EL FÚTBOL ES DE LOS FANS

Para Goyo Manzano, los que más echan de menos a su gente “son los equipos que tienen aficiones más animosas. Sin las gradas llenas el juego es menos vistoso y deslucido aunque los jugadores se están adaptando bien a la situación. Todos quieren jugar con ese apoyo sean grandes o pequeños”. Anquela, por su parte, cree que “afecta muchísimo porque el fútbol se decide en momentos puntuales y es ahí donde el público resulta clave para ganar puntos”. Aunque él no cree que dé más tranquilidad al míster “porque somos figuras que nunca tenemos tranquilidad porque siempre estamos en tensión, esta misma semana está habiendo tres partidos y ahí pueden ocurrir muchísimas cosas. Para nosotros siempre es mejor que haya gente y el hecho de que no haya tampoco facilita el trabajo”. Los números dicen que se ha perdido el ‘factor cancha’.

Opiniones las hay para todos los gustos. También de los psicólogos deportivos.” La afición no está ni para lo bueno ni para lo malo. Ahora más que antes el foco de atención tiene que estar dentro de uno mismo, sin esperar un impulso desde fuera”, añade Lorena Cos. Los números señalan que el Madrid tiene más opciones de ganar en Barcelona que si hubiese público pero el hecho de que no haya fans desangelará la cita porque, como dice Lendoiro, “el fútbol es de la gente”.

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