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Denzeil Boadu: olvidado por el fútbol

Álex Jiménez

Era una gran promesa, pasó por City o Dortmund… y con 23 años ni siquiera tiene equipo

Pocos futbolistas en el planeta pueden decir que han tenido una carrera juvenil más prometedora que la de Denzeil Boadu-Adjei (Londres, Reino Unido, 1997). Considerado durante muchos años como uno de los futbolistas jóvenes con más futuro de Europa, el joven mediapunta creció en las mejores canteras de Reino Unido. De ascendencia ghanesa, el Tottenham le fichó cuando era un crío y después firmó por el Arsenal en juveniles, antes de que el Manchester City pusiera sus ojos en él en 2013, cuando sólo tenía 16 años.

Boadu debía entonces abandonar su ciudad natal, aunque lo hacía como una promesa en ciernes. Ya era internacional con la sub-16 de Inglaterra y comenzaba a hacerse un fijo en la sub-17 junto a los Joe Gómez, Marcus Rashford, Dean Henderson, Dom Solanke y compañía. Su carrera empezaba a despegar y en Manchester tenían muchas esperanzas puestas en su talento. Era rápido, con buena zancada, fantástica visión de juego, mucha habilidad para el regate y un gran disparo. Lo tenía todo para triunfar. “Parece la nueva versión de Raheem Sterling”, opinaba más de un aficionado, viendo en Boadu un talento de futuro para los ‘citizens’.

Sin embargo, todo cambió en la tarde del sábado 1 de noviembre de 2014. Aquel día el joven le había marcado tres tantos al Bolton, al que terminaron goleando por 0-7, en su enésima exhibición juvenil. Pero cuando anotó su segunda diana, y a pesar de que siguió jugando, notó que algo no iba bien en un pie. En efecto, se había roto el metatarso y la opción más recomendable era pasar por el quirófano. Pero el delantero, que a los 17 años ya había debutado con el segundo equipo del City, tenía miedo de hacerlo y tomó una decisión discutible: prefería que su dolencia se curase sola.

Consecuencias de una lesión

Para ello hubiera necesitado reposo y mucha paciencia, pero quería volver cuanto antes. Y así pasó, que tres meses después las molestias regresaron a lo grande, después de ganar al Leicester por 3-0 en un partido en el que el joven futbolista volvió a ver portería. Ahora, en cambio, no quedaba otra que operar, pero tampoco la intervención terminó como se esperaba. El tratamiento conservador no había surtido efecto y los problemas en el pie se agravaban. Tanto, que el futbolista estuvo mucho tiempo sin poder siquiera caminar. “Empecé a pensar que nunca volvería a jugar. Y, tras ello, que nunca podría volver a andar, pues estuve ocho meses sin poder hacerlo”, aseguró entonces.

Pero después de ocho intervenciones -en la última le injertaron un hueso de la cadera en el pie- y de varios meses abocado a la ingesta continua de antibióticos, volvía a ver la luz. Poco a poco fue recuperando la movilidad y retornando a su vida… y al fútbol. Pasaron 20 meses hasta que pudo volver a jugar un partido. “Era el mejor mediapunta de aquel juvenil del City hasta su lesión. Y cuando volvió, se encontró con Brahim Díaz, Jadon Sancho y Phil Foden. Las puertas ya no estaban tan abiertas“, recuerdan los periodistas especializados afincados en Manchester. Además de con Brahim, Boadu llegó a compartir vestuario con varios españoles más, como Aleix García, Pablo Maffeo, Manu García o Angeliño, que hoy brilla en Europa recorriendo el carril izquierdo del Leipzig.

A pesar de la gravedad de la lesión, el City seguía confiando en su talento. De hecho, fue mientras estaba recuperándose cuando le ofrecieron su primer contrato profesional. “He estado 20 meses parado por una lesión que era de tres. No tengo tiempo que perder, porque sé hasta dónde quiero llegar y nunca pierdo el foco. Me quedan muchas cosas por lograr y en este club hay gente que cree que puedo llegar al primer equipo“, aseguraba el futbolista entonces, pleno de confianza en sí mismo. Las circunstancias parecían darle la razón, y, más de dos años después de aquella fatídica tarde en Bolton, regresaba a los terrenos de juego el 20 de noviembre de 2016, en el triunfo de los sub-23 del City frente al Everton.

Dorsal con los mayores

Su carrera parecía repuntar. Empezó a entrenar con el primer equipo y Pep Guardiola le inscribió en Premier League, con el dorsal 49. Comenzó a compartir día a día con David Silva, el futbolista en el que se fijaba para seguir mejorando, aunque nunca llegó a debutar con los ‘mayores’ del City. Y el 30 de agosto de 2017 -un día antes de que lo hiciera Sancho-, firmó contrato por el Borussia Dortmund y se convirtió en el primer futbolista inglés en la historia en fichar por el gigante alemán. Sin embargo, y al contrario de lo que ocurrió con Jadon, su adaptación no fue sencilla.

En cambio, allí sí que llegó a debutar con el primer equipo, aunque no en competición oficial. De hecho salió de inicio en el triunfo por 1-3 de los suyos ante el Liverpool, en la International Champions Cup de 2018. Allí se las tuvo que ver con los Van Dijk, Fabinho, Lallana, Origi y compañía. Pero después de dos campañas en Dortmund, Boadu quiso regresar a Inglaterra en el verano de 2019 y estuvo a prueba en el Reading, de la Championship, segunda división británica. Sin embargo no consiguió llegar a un acuerdo para quedarse allí, y, con el mercado a punto de cerrar, terminó firmando por el Crawley Town, de League Two, la cuarta inglesa.

En un abrir y cerrar de ojos, había pasado de entrenar junto a los Marco Reus, Christian Pulisic, Matts Hummels, Paco Alcácer, su amigo Sancho y compañía a un equipo de mitad de tabla del ‘fango’ del fútbol. Se marchaba a un club sin tanta exigencia y que le permitía estar cerca de casa, pues Crawley está muy próxima a Londres, el hogar de su familia. Pero allí tampoco consiguió destacar. El primer entrenador que tuvo, Gabriele Cioffi, apenas le convocó en un puñado de partidos de Liga y le dio la batuta en dos de EFL Trophy, torneo de Copa que disputan los clubes de divisiones inferiores de Reino Unido, y en otros tantos de la Copa Regional de Sussex. Aunque le fue incluso peor con John Yems, que relevó a Cioffi en el cargo y que nunca le incluyó en una lista. “Tenía mucha calidad, pero no me extrañaría que hubiera tenido problemas con los entrenadores“, cuenta a este medio James Eddolls, seguidor del Crawley.

Cansado ante la carencia de oportunidades, Boadu, sin llegar a debutar en Liga, rescindió su contrato allí el pasado enero, hace casi un año. Tras ello empezó a modelar para una importante firma deportiva, pero las lesiones y malas decisiones le han dejado sin equipo a los 23 años. Su apellido lo ha eclipsado ahora Myron Boadu, el prolífico delantero del AZ Alkmaar, y el fútbol parece haberse olvidado de él. Es más, hace poco el Borussia volvió a birlarle una promesa al City: en esta ocasión se trataba de Jamie Bynoe-Gittens. Los grandes medios, curiosamente, hablaban de él como el segundo británico en la historia del Dortmund, después de Sancho. Obviaban así a Boadu, el pionero en llegar a Westfalia. Ni siquiera los periodistas parecen acordarse ya de él.

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