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Esta vez al Madrid no le pitarán los oídos

Ramiro Aldunate

ABarcelona le hubiera encantado poder tener aficionados en sus gradas para recibir al Real Madrid, pero ha resultado imposible. La situación epidemiológica que vive el país impide que se pueda celebrar el partido más emblemático del campeonato de otra manera que no sea a puerta cerrada. Con la posibilidad de un toque de queda sobre la mesa, negocios cerrados y horarios reducidos, ahora mismo el Clásico, a pesar de la repercusión que tiene, no es la prioridad.

De este modo, el Barcelona perderá buena parte de la ventaja que otorga el factor campo en un partido como este. Es habitual que en citas como el Clásico, la afición local trate de ejercer más presión de la habitual sobre el rival. Suele haber preparativos especiales por parte de los grupos de animación y, como ha hecho el Barcelona habitualmente, se preparan mosaicos para dar ambiente y llenar de color el graderío en los prolegómenos del partido. En definitiva, ingredientes que convierten a una cita como esta en algo muy especial desde mucho antes de que el balón eche a rodar.

Las circunstancias actuales obligan a que el de hoy sea el primer Clásico en la historia de LaLiga que se tenga que disputar a puerta cerrada. A ninguno de los implicados le gusta que sea así, pero la realidad se ha impuesto y vivimos tiempos de fútbol sin público, al menos en las competiciones más importantes del mundo. Si la actual situación sanitaria se prolonga, no sería de extrañar que sucediera lo mismo con el encuentro de la segunda vuelta, que se debería disputar en feudo madridista. Mucho tiene que cambiar la cosa para que pueda haber afición en un hipotético Clásico en el Di Stéfano.

Alivio para el visitante

Desde luego, jugar un Clásico en el Camp Nou sin la afición local en contra supone un alivio para los jugadores del Real Madrid. Aunque la situación les resulte tan extraña como a los culés, no tener al público encima durante toda la contienda será algo que los jugadores merengues agradezcan.

La tendencia desde que se normalizaron los partidos a puerta cerrada por culpa de la pandemia es que el factor campo pierda importancia. El local ya no tiene tanta ventaja como antes, aunque sigue siendo ligeramente favorito. Eso indican los primeros estudios que se han hecho sobre el tema desde que empezó el fútbol sin público. No obstante, también señalan que los equipos grandes son los que menos se resienten de tener que jugar en su casa sin el respaldo de la afición local.

Suceda lo que suceda una vez el balón eche a rodar, lo que es innegable es que los futbolistas se encontrarán ante una de las situaciones más raras de sus vidas. Sobre todo los veteranos, que conocen de primera mano lo que es un Clásico y experimentarán algo totalmente diferente a lo que vivieron en el pasado. Al fin y al cabo, por muchas estrellas que haya sobre el césped, la afición juega un papel vital en el fútbol profesional.

También será diferente para los que lo vean por televisión, a los que les puede resultar un poco frío. Estamos a punto de vivir el Clásico más raro de nuestras vidas.

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