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“La cabeza de Florentino”

Me gustaría estar dentro de la cabeza de Florentino, husmear en sus neuronas y saber muchas cosas. Por ejemplo qué pensaba cuando en la selección que goleó a Alemania sólo hubo dos jugadores del Madrid. Uno titular, Ramos, y otro reserva, Asensio. Algunos más se formaron o jugaron en el Real, pero hubieron de salir por no encajar en el difícil mecano madridista.

Seguro se preguntaría por qué otros, como Ferran Torres, Pau o Fabián, no están en el equipo o cerca de estarlo, máxime cuando su coste no ha sido elevado y se ha pagado más por futuras estrellas brasileñas que siguen alimentando la duda. Cantera y lo mejor de España y el mundo era hasta hace poco el leitmotiv florentinista. Entiendo que lo mejor del mundo, por los jeques, es imposible. Pero no lo mejor de España.

El alma de España

Hasta las farolas, aburridas en su penumbra, querían gritar mientras los goles iban cayendo enamorados de España. A veces el balón se enamora de un equipo y hace lo que éste quiere. Lo vimos muchas veces con la España de los Xavi, Casillas e Iniesta. Ahora lo echábamos de menos, pero hemos visto que el alma de esta selección es la misma, amar al balón. Y cuando el balón se sabe amado de verdad, devuelve el amor y se entrega. Nadie sabe el futuro, pero sí ha de saber su camino.

Contra Alemania, España encontró el suyo más allá de los goles. Qué pena ese silencio que envolvía el alma de España sobre el campo, qué pena. Pero el virus morirá y volverá el tiempo de sentir el gozo de gritar. Pase lo que pase en el camino estoy feliz porque, sobre todo, siento que nuestra alma está viva.

Quiero ser número uno

“Cómo no ficha el Madrid o el Barça a ese chaval!”, me dijo el colega con una gamba a medio pelar merodeando sus labios. Era un partido contra el Madrid que ya no me acuerdo. La miserable pandemia nos trastoca el tiempo y la memoria. Pero lo que sí recuerdo es el mal día que le dio Ferran Torres a la defensa madridista. Era como un nudo de espinas rodeando el cuerpo de Marcelo, un punzón golpeando las articulaciones de Ramos y Varane.

Aquel día, el colega gritó que estaba viendo a un gran jugador, un figura. Cuando se enteró de que se lo llevó Guardiola por 26 millones de euros dijo que en la Premier no solo hay más dinero, también más ojo. A ver quién dice que Guardiola no es pillo. En el deporte, el tesón es diamante. Y Ferran repite una y otra vez. “¡Quiero ser el número uno!”.

Alemanes, qué miedo

Crecimos con esa frase tan manida, que no voy a decir. Una frase producto del miedo a esos equipos alemanes que desplegaban fuerza, efectividad y orden. Junto con los italianos desde Sacchi, nos humillaban haciéndonos parecer más pequeños, un equipo menor, gente con un pundonor inagotable e ineficaz. Pero desde que el gran Luis Aragonés removió nuestras entrañas, y la fortuna se alió con nosotros en aquellos penaltis contra Italia en 2008, levantamos la cabeza, los miramos a los ojos y comenzamos a ganar partidos importantes que nos dieron Mundial y Eurocopas.

Lo del martes fue la guinda que coronó una época, una fe y una conciencia liberada. La furia se transformó en garra, elegancia y dominio. El dominio en goles. Conquistar el oro rojo de los nibelungos no es nada fácil.

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