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“Me senté con Mou para decirle que me quería ir y me dijo: ‘Solo puedes ser un retrasado mental'”

Cándido Costa, exjugador del Oporto, ha contado a los medios oficiales del club algunas confesiones de cuando dejó el club luso, entonces entrenado por José Mourinho, en la mejor etapa de los últimos tiempos de los ‘dragones’. Además, recordó su convivencia con Costinha, cuando el jugador ex de Oporto y Atlético de Madrid, era ya una estrella y él un recién llegado.

En la 2002-2003, con solo 21 años, Costa pidió salir del Oporto y tuvo que comunicárselo a Mourinho“Fui un estúpido. Yo era muy querido por los aficionados, tenía ese privilegio. Y tenía un rol importante en la sub21 portuguesa, pero apenas tenía minutos en el Oporto. Me senté con Mourinho y le dije que me dejaran salir. Me dijo: ‘Solo puedes ser un retrasado mental'”, cuenta.

“Yo quería jugar porque había jugado dos temporadas buenas en el Oporto y pensé que era un momento decisivo de mi carrera. Acabé marchándome y cuando regresé Mourinho ya se había ido al Chelsea”. Ese Oporto había ganado Liga y UEFA en el año de su marcha y en el siguiente, Liga y Champions.

Costinha y la crema rosa

“Costinha usaba un traje y me enviaba a su Porsche a por otro para después de la ducha. Cuando llegaba a por él no sabía ni cómo abrir el Porsche. En mi barrio aprendí a abrir coches sin llave y en este no sabía ni siquiera con la llave“, comenta entre risas. “Nadie se vestía tan bien como él. Sus neceseres valían más que todo mi sueldo. Yo me afeitaba con una BIC y me dijo que que estaba haciendo, que con esa cuchilla me iba a destrozar toda la cara. Vio que luego me daba alcohol al acabar y me dio un poco de crema de la suya“.

“Unas semanas después me pidió que fuéramos de compras. En una tienda, cuando llegamos, nos sirvieron champán. Miraba los precios y todo eran: 400 euros, 500 euros… Detrás del mostrador vi la crema rosa que me dio Costinha. Pensé: ‘Tengo que comprar algo, queda raro si no compro nada’. Cogí la crema. Me la envolvieron, le di la tarjeta a la dependienta y me dijo que valía ¡435 euros! No sabía ni qué decir pero estaba avergonzado y tuve que pagar. La crema me duró un año”.

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